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Sí, es la ley

Cómo no va a apoyar la pataleta de Mélenchon contra la Justicia quien irá a rendir pleitesía al golpista Junqueras en la cárcel.

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EFE

El diputado Mélenchon tuvo una gran idea: grabar con el móvil los registros que la Policía hizo el martes en su domicilio y en la sede de su partido insumiso. Mientras los veía, no pude evitar la traslación típica y tópica. Imaginé que se hubieran puesto como Mélenchon y los suyos, esto es, como fieras corrupias contra los agentes policiales y judiciales, los dirigentes del Partido Popular cuando los registros en su sede de la calle Génova. Traté de imaginar a Rajoy, a Cospedal o a Santamaría poniéndose bandas con la bandera española y haciendo frente a policías y fiscales al grito melenchoniano de "¡Mi persona es sagrada, soy parlamentario!". Pero es inimaginable. Hay que ser separatista catalán para acosar a una comitiva judicial durante un registro. Como hay que ser podemita para respaldar tanto aquel acoso de los separatistas como éste de Mélenchon.

Qué gran idea la de grabar. Nos permite ver cómo Mélenchon y sus diputados increpan y empujan a los que investigan posibles corruptelas de la Francia Insumisa en el Parlamento Europeo y en las cuentas de campaña. Nos deja comprobar, de primera mano, cómo unos cargos públicos se valen de su posición y de su estatus para intimidar a quienes llevan a cabo un procedimiento judicial. Nos muestra a unos políticos que creen estar por encima de la ley y tratan a sus representantes, los de la ley, con desprecio y chulería. La diferencia con unos delincuentes que se resisten a una actuación policial es que éstos no gritarían: "¡Yo soy la República!", como ruge un Mélenchon enloquecido.

El camarada insumiso Iglesias nos ha regalado su pizca de análisis sofisticado sobre el asunto: la actuación judicial contra Mélenchon tiene que ver con la crisis de gobierno que afrontaba Macron el mismo día. ¡Anda! Una cosa para tapar la otra. Sota, caballo y rey. Bueno, sin rey. El antiguo profe de Políticas se va superando. Pero es lógico que se sume a un ataque contra el Estado de Derecho, sea aquí o en Francia. Cómo no va a apoyar la pataleta de Mélenchon contra la Justicia quien irá a rendir pleitesía al golpista Junqueras en la cárcel.

¿Y quién más rompe una lanza por el insumiso? Quién va a ser: la señora Le Pen, igualmente investigada por empleos ficticios en la Eurocámara. Para Marine, el objetivo de esta operación contra Mélenchon no es otro que "hundir a un partido de la oposición e impedir que su líder se presente a las elecciones". Pues ya no hace falta. Después de estos vídeos tan oportunamente grabados por el jefe de los insumisos, nadie podrá volver a votarle en Francia.

Hay un instante precioso. Justo cuando Mélenchon y los suyos logran forzar una puerta y tiran al suelo a un policía. Conviene hacer notar la contención de los agentes, su paciencia, y conviene hacer notar el clasismo de los diputados: aquel explícito "¡Yo soy la República!" y el implícito "Tú, policía, eres un mierda". Yo ahí veía a los Jordis aquel día de septiembre organizando el acoso a la comitiva judicial delante de la Consejería de Economía y en plan perdonavidas. Veía el clasismo y el racismo, implícitos y explícitos, del trato de los separatistas a los agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional. Pero el instante clave: Mélenchon se dirige al fiscal que está presente, le grita que la Policía lleva cuatro horas allí, que están invadiendo la sede de su partido, que no puede ser. El fiscal, sin levantar la voz, le dice simplemente: "Oui, c’est la loi". Sí, es la ley. La ley, frente a los Mélenchon de todos los partidos.

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