Mientras los principales titulares de apertura de los diarios nacionales se centran en la investigación que se sigue del trágico accidente ocurrido este lunes en el metro de Valencia y que ha dejado 41 víctimas mortales víctimas, una noticia destaca sobre las demás: la aprobación por parte de los europarlamentarios de izquierda de una resolución de condena al franquismo alentada por el presidente del Parlamento Europeo, Josep Borrell. Mientras El Mundo titula que "el PSOE logra que la Cámara europea condene el franquismo por frustrar 'la esperanza de la República", El País decide hacerlo desde otro punto de vista: "la Eurocámara condena el franquismo con la oposición de Jaime Mayor Oreja" y agrega en sus páginas interiores que el eurodiputado popular convirtió su intervención como portavoz del Partido Popular Europeo (PPE) en un homenaje a la transición. Lo que realmente fijo Mayor Oreja fue que "la tragedia del último siglo en la historia de España había sido la facilidad de recreación de las dos Españas" además de recordar que "a muchos españoles nos parece un error histórico que hoy se trate de impulsar una segunda transición".
Por su parte, ABC dice en su titular que "el PSOE lleva al Parlamento Europeo su plan de exaltación de la II República con una condena del franquismo" y agrega que "Borrell leyó una declaración institucional de rechazo al levantamiento militar de Franco". En uno de sus editoriales al respecto, "Condenas históricas sesgadas", afirma que "con una declaración institucional de su presidente, Josep Borrell, el Parlamento Europeo, condenó ayer el alzamiento militar del 18 de julio de 1936 y la posterior dictadura del general Franco" y entiende que "los términos de la declaración institucional de Borrell reflejan la parcialidad con que la izquierda aborda la revisión histórica, no sólo de la Guerra Civil española, sino también de la II Guerra Mundial y de la partición del mundo en bloques". La Razón prefiere dedicar este tema a los elogios a Franco expresados por un diputado polaco por frenar el comunismo y ante la condena del régimen franquista. En su editorial "Esperpento en el Parlamento Europeo" dice que "la iniciativa de los socialistas españoles (...) acabó en una sesión esperpéntica donde un político intelectualmente mesurado como Joseph Borrell sucumbió a la demagogia. La declaración realizada por el presidente del Parlamento estuvo más cerca del panfleto que de la verdad histórica. (...) Resulta casi cómico que haya sido un diputado polaco, que de ambos sistemas dictatoriales tiene su país alguna experiencia, el que hiciera un fogoso alegato a favor de Franco, utilizando datos correctos pero llegando a conclusiones equivocadas". Finaliza señalando que "ahora cabe esperar que los socialistas de la Eurocámara, con Borell a la cabeza, condenen las sublevaciones bolchevique, castrista y maoísta. Entre los tres suman más de cien millones de muertos".
Sobre el estado de la investigación del accidente del metro de Valencia, El Mundo titula en su portada que "Un fallo humano y un viejo sistema de seguridad causaron la tragedia" y agrega importantes datos de la investigación como que "el conductor tomó la curva a 80 kilómetros por hora, el doble de la velocidad permitida en el tramo". También destaca que "Joaquín Pardo llevaba en su puesto casi 8 horas y trabajaba como maquinista desde abril" y que "este línea y dos de Barcelona son las únicas que carecen de ATP, un limitador automático de velocidad". Por su parte, El País dice que "El tren descarriló tras alcanzar su velocidad máxima en sólo 34 segundos" y detalla que "el metro de Valencia iba en plena curva a 80 por hora, el doble de lo permitido". Destaca además en su portada las revelaciones de un conductor con 25 años de experiencia que señala que el tren "vibra en esa curva incluso a 40, da bandazos, las ruedas chirrían". La Razón abre su edición con "Exceso de velocidad" y agrega que "el tren circulaba a 80 km/h en una zona de 40 por un posible desmayo del maquinista". Por su parte, ABC dice que "La investigación descarta fallos técnicos en el accidente de Valencia".
El diario de Pedro J. Ramírez señala en su editorial "Demasiada velocidad, demasiada poca seguridad" referido a la tragedia del metro de Valencia que "el maquinista llevaba conduciendo trenes desde el pasado mes de abril, por lo que su experiencia era escasa. Igualmente, se hallaba al final de su jornada laboral. ¿Tuvieron algo que ver estas dos circunstancias en el gravísimo fallo en que incurrió? De momento, nadie puede responder a estas dos preguntas". Agrega que "podría haberse evitado de haber contado el tren que descarriló con un sistema de seguridad análogo al que existe en casi todas las demás líneas de Metro, que limita automáticamente la velocidad" pero detalla que "la Generalitat había aprobado un proyecto para instalar este sistema en la Línea 1, lo cual requería una completa renovación de los trenes y de los equipos de señalización. La Línea 1 funcionaba hasta ahora con un obsoleto procedimiento de balizas, que sólo bloquea el tren en caso de saltarse una señal en rojo". Termina preguntándose "por qué la Generalitat de Valencia no aprobó el proyecto de modernizar la línea 1 hasta hace unos meses y por qué mantuvo un sistema anticuado de seguridad, incapaz de subsanar el fallo humano".
Sobre este mismo tema, ABC dice en "Responsabilidad ante la tragedia" que "la elogiable reacción de los líderes políticos se sumó así a la eficaz tarea desplegada por los servicios de emergencia y a las demás actuaciones encaminadas a recuperar la normalidad ciudadana. La Generalidad que preside Francisco Camps y el Ayuntamiento encabezado por Rita Barberá han sabido estar a la altura de las circunstancias, al igual que muchos miles de ciudadanos anónimos y todos los españoles que han acompañado a las víctimas en los minutos de silencio. Se trata, en fin, de la reacción solidaria y madura de una sociedad conmovida, pero capaz de sobreponerse a una tragedia". El diario de Vocento indica que "el interés de la opinión pública se dirige –como es natural– a la determinación de las causas del accidente. (...) Es una grave irresponsabilidad hablar antes de tiempo de líneas de metro polémicas, insinuando la dejadez de los responsables de la Generalidad valenciana y sembrando la sospecha entre los ciudadanos. Los medios de comunicación deben mantener en casos como éste un escrupuloso rigor para analizar hechos que suscitan una intensa carga de emociones. Cuando se equivocan, tienen el deber de rectificar con toda claridad por respeto a la verdad. Lo mismo ocurre con los responsables políticos que se habían precipitado a apuntar hipótesis sobre el mal estado del material".
La Razón opina en "Una reacción ejemplar" que "la impecable gestión del accidente por parte de todas las administraciones implicadas, en especial los servicios de emergencia de la Generalitat y las Fuerzas de Seguridad del Estado, han sido un ejemplo de cómo coordinar los esfuerzos de todos ante una situación de esta naturaleza. Muchos de los heridos deben su vida a la profesionalidad y abnegación de los hombres y mujeres que bajaron al túnel infernal".
EL MUNDO: "Un fallo humano y un viejo sistema de seguridad causaron la tragedia", "Detenida la psicópata que mató en Barcelona a cuatro ancianas a las que conoció en la iglesia", "El PSOE logra que la Cámara europea condene el franquismo por frustrar "la esperanza de la República" y "Las víctimas recuerdan que quedan más de 80 crímenes de ETA por aclarar".
El PAÍS: "El tren descarriló tras alcanzar su velocidad máxima en sólo 34 segundos", "Los ecologistas alertan que la fiebre urbanística amenaza el litoral español, "El instituto electoral mexicano admite que hay tres millones de votos aparcados aún sin escrutar" y "La Eurocámara condena el franquismo con la oposición de Jaime Mayor Oreja". En su editorial "La reunión bajo lupa" argumenta que "no tiene sentido que se quiera utilizar de nuevo la Ley de Partidos, junto a una lectura interesada y sesgada, con el objetivo de obstaculizar el plan para el abandono definitivo de la violencia por parte de ETA" y, si bien recalca que cualquier entidad "está en su derecho de acudir a los tribunales si considera que alguien vulnera la ley", opina que "los tribunales tienen el deber de acoger con suma cautela los intentos de instrumentalizarlos y de azuzar su celo hacia una determinada e interesada interpretación de la ley y de la aplicación del Estado de derecho".
ABC: "La investigación descarta fallos técnicos en el accidente de Valencia". "El PSOE lleva al Parlamento Europeo su plan de exaltación de la II República con una condena del franquismo".
LA RAZÓN: En relación con el accidente del metro de Valencia, titula: "Exceso de velocidad", "Llanto por 41 ausencias". "Garzón pide un informe a la Policía de la reunión PSE-HB". "Elogios a Franco en una sesión del Parlamento Europeo".
LA VANGUARDIA: "El convoy corría al doble de la velocidad permitida", "Detenida la presunta asesina de jubiladas. Su última víctima relata en el hospital cómo intento matarla: '"Quiso estrangularme con una toalla'" y "El fiscal pide que el Juventus baje a Tercera, y Milan, Fiorentina y Lazio, a Segunda". En su editorial titulado "Dolor y prudencia" afirma que "Valencia sigue viviendo lógicamente en estado de shock las horas y días siguientes a la espantosa tragedia del pasado lunes, cuando el peor accidente de metro de la historia de España causó más de 40 muertos en una ciudad que ha cambiado radicalmente su faz arquitectónica en los últimos años y que espera sobrecogida el consuelo de la inminente visita del Papa..." "Pero lo que no debe hacerse -añade- es despachar sumariamente la tragedia con la presunción, a todas luces precipitada, de que hubo un fallo humano y de que no hay que darle más vueltas al tema, especialmente ante la evidencia de que mecanismos de seguridad instalados en otros suburbanos españoles habrían evitado la tragedia".
EL PERIÓDICO: "Cae la sospechosa de matar a cuatro ancianas", "El metro de Valencia dobló la velocidad máxima permitida" y "Zapatero confirma que un catalán sustituirá a Montilla". Su editorial titulado "Condena del franquismo" afirma que "La condena de la dictadura franquista realizada ayer por el Parlamento Europeo constituye un acto de justicia histórica al cumplirse 70 años del levantamiento militar contra la República...Los populares e quedaron ayer patéticamente solos en la Cámara de Estrasburgo o, si se prefiere, pintorescamente acompañados por la extrema derecha más cerril, en su oposición a reprobar la dictadura. En vez de eso, prefirieron acusar al Gobierno de quebrantar la Constitución con la reforma de los estatutos de autonomía. Pero, ¿qué solvencia tiene esta o cualquier otra defensa de la Carta Magna en boca de quienes no quieren condenar a los enemigos de la democracia? Todas las respuestas posibles son inquietantes".
