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Prisa empuja, se aparta... y el resto sin enterarse

La querella presentada por el PP contra Rafael Simancas y, sobre todo, la implacable reacción de Aznar ayer contra Zapatero en el Congreso ha hecho replegarse al Partido Socialista y a los medios de comunicación que habian empujado o apoyado al dirigente socialista en su suicida huida hacia adelante . El País vuelve a hacer mutis por el foro, mientras El Mundo se lamenta, en un pequeño y secundario editorial, de “por qué Zapatero no respondió a Aznar”.

Como los medios afines al Gobierno siempre tienen la “cautela” de esperar a que el Gobierno haga lo que debe hacer para indicarle la conveniencia de hacerlo, La Razón ha tenido que esperar hasta hoy para considerar que “la querella del PSOE no tiene ni pies ni cabeza” y que esta denuncia en la que se implica a miembros del PP en la ¿deserción? de Tamayo y Saez “está absolutamente huérfana de prueba alguna por pequeña que fuera”.

ABC, por inercia, aun permanece en la pasividad de los pasados días y mantiene su silencio editorial por segundo o tercer día consecutivo respecto al culebrón madrileño.

Que Aznar haya puesto fin a la pasividad con la que el PP acogió la campaña de contaminación de la SER y de quienes —empezando por Zapatero— la han secundado, podría ayudar mucho a entender los diferentes movimientos mediáticos y ayudar a El Mundo a salir de la estupefacción que muestra su editorialista al contemplar “la flemática mansedumbre” con la que Zapatero aguantaba la tardía pero implacable reacción de Aznar. Creíamos que Zapatero iba a ser el último en darse cuenta en la trampa en que se había metido optando por huir hacia adelante, pero parece que El Mundo va a tardar un poco más...

El País entendió perfectamente desde el primer momento que Zapatero se enfrentaba “a la mayor crisis del PSOE desde que se alzara como su secretario general”. Tras constatar el gravísimo problema por el que atravesaba el partido, El País mantuvo un silencio editorial durante la primera semana sólo rota el pasado domingo para dejar constancia de que daba por perdido a Zapatero, a reclamar “sus responsabilidades internas” y a señalar que “no es desplazando la responsabilidad hacia el PP como el PSOE de Madrid conseguirá recobrar la credibilidad”.

Sin embargo, Prisa hizo lo que se hace cuando uno se convence de que la espada que tiene en la mano no sirve para ganar la lucha: Arrojarla esperando a que preste un último servicio contra la cabeza del enemigo. La SER se encargaría de que ese lanzamiento hiciera el mayor daño posible al PP; El País, a dejar constancia de que no se iba a responsabilizar del estado en que quedara Zapatero tras el impacto.

La SER lanzó así la campaña que implicaba al PP en la espantá, y Zapatero la siguió desoyendo el consejo de El Mundo que le señalaba que “ni siquiera había indicios de esa relación” y le instaba a no hacer caso “al entorno mediático socialista que tira por elevación y lanza insinuaciones de que este grupo inmobiliario tiene estrechas relaciones con el PP”.

Zapatero obedeció al amo prisaico y se lanzó a la ofensiva, pero El Mundo le suiguió, por lo que tuvo que secundar también la tesis de la SER. Este hecho, junto a la masoquista pasividad del PP y sus medios afines animó incluso a El País a abandonar la retaguardia y ponerse ayer a la ofensiva para contaminar “también al PP” en el escándalo.

Ayer concluíamos nuestro comentario refiriéndonos a Zapatero y señalando que, si no fuera por la pasividad del PP, “sería patético que este voluntario kamikaze pretendiera salir ileso del objetivo que sus mandos le marcan”. La pasividad del PP la rompió ayer por la tarde en el Congreso quien, por lo visto, sólo puede hacerlo: Aznar. Y Zapatero, efectivamente, salió esquilado.

La SER, tras el espectáculo del congreso, se volvía a la retaguardia y, como El País el primer día, arremetía contra Zapatero por no asumir ni depurar las responsabilidades en el PSOE. El País, por su parte, vuelve hoy al silencio editorial.

Hoy El Mundo —que durante estos días no se ha enterado de nada— tiene que relegar la principal polémica del país a un tercer y estupefacto editorial. Allí su editorialista se lamenta y se pregunta “¿Por qué Zapatero no respondió a Aznar?”. Su editorialista refleja que ha terminado por creerse la validez de los suicidas argumentos con los que Prisa animaba a Zapatero a arrojarse contra el PP. Admite que “los fundamentos jurídicos de la querella socialista puedan ser discutible, pero políticamente Zapatero tenía posibilidades de réplica”.

No hay que ser uno “destacado jurista” —como a los que se refiere hoy La Razón— para considerar que esa querella no tenía “ni pies ni cabeza”. Bastaban unas pequeñas nociones de Derecho o de simple sentido común para considerarla descabellada al no aportar prueba alguna, por pequeña que fuera, contra el PP. Y pertrechado con tan escasos “fundamentos” uno no se puede lanzar, ni “judicial” ni “políticamente”, contra nadie. Más aun si Aznar se muestra a usar sus baterías antiaéreas como hizo ayer en el congreso. Pero, ya ven, El Mundo insta a Zapatero a que salte al vacío señalándole que, “políticamente tiene posibilidades”...

Para El Mundo “tampoco se entiende que Rafael Simancas diga ahora, tras conocerse un escrito en que los dos desertores anuncian su intención de votar al candidato socialista, que si es investido presidente con los votos de Tamayo y Saez convocará elecciones de inmediato”. Y es que “para mantener su credibilidad”, El Mundo considera que “Simancas ni siquiera puede someterse a la investidura, aceptando, aunque sea transitoriamente, el voto de dos personas a quienes ha llamado “corruptos” y “delincuentes”.

Parece así que a El Mundo le preocupa más la credibilidad de Simancas que perpetuar la tensión y el desconcierto que viven las instituciones madrileñas. Lo que hay que exigir son dimisiones en el seno del PSOE y la convocatoria inmediata de elecciones para que sean los ciudadanos madrileños los que pongan a cada uno en su sitio. Ahora bien, el culebrón madrileño va para rato...

Resumen de prensa

La situación en el PSOE tras anunciar Tamayo y Sáez que votarán a Simancas y el repaso que le dio ayer Aznar a Zapatero por esta causa, el embargo de las cuentas de Batasuna en el Parlamento vasco decretado por el Supremo y las fotos de varios opositores iraníes quemándose a lo bonzo en París, copan las portadas de los diarios de difusión nacional.

Sin embargo, en las páginas editoriales más pareciera que no es jueves, sino lunes, ya que cada periódico elige su propio tema, como ocurre siempre el primer día de cada semana. Los rotativos parecen haber agotado sus argumentos sobre la crisis de Madrid, ahora que se hace más necesaria su reflexión para aportar ideas a los lectores (y electores) acerca de la situación que se plantea a partir de ahora, tras la decisión de Tamayo y Sáez de votar a favor de Simancas. Sólo EL PERIÓDICO vuelve a insistir en la crisis de Madrid, aunque su tesis pone al PP y al PSOE al mismo nivel de responsabilidad ante la fuga de los dos disidentes socialistas, lo cual no es ni justo, ni cierto.

Del resto de editoriales, el de LA RAZÓN no tiene desperdicio por su mimetización con los Premios Príncipe de Asturias, pues parece que fuera el propio Luis María Anson quien pagara los 50.000 euros de cada galardón. En EL MUNDO se pide al Gobierno que se preocupe por congelar el sector inmobiliario, el ABC da un repaso al Ejecutivo por su errante política audiovisual y, por su parte, EL PAÍS aprovecha los datos sobre lo que aportan los inmigrantes a la sociedad española para retorcer los argumentos de nuevo, como suele ser habitual, y reprochar al Gobierno su política de extranjería.

En cuanto al editorial de LA VANGUARDIA, se refiere al cambio legislativo aprobado en Italia para no amargarle a Berlusconi su presidencia rotatoria europea, que comenzará el próximo 1 de julio. Tampoco es que sea un editorial especialmente brillante, ya que no llega a ninguna conclusión que nos ayude a reflexionar sobre este tema concreto, al limitarse a describir los hechos sin más...

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