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EDITORIAL

Mascarillas y mascaradas

El Gobierno trata desesperadamente de enmascarar su inoperancia, irresponsabilidad, pasividad y falta de previsión en la tragedia que estamos sufriendo.

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El incompetente Gobierno de Pedro Sánchez ha tenido este martes la supina desfachatez de tratar como mera "especulación" la necesidad de aclarar a los españoles si deben usar mascarillas para evitar el contagio del covid-19. La razón para no ordenar el uso de tan evidente elemento de prevención no es ni ha sido nunca otra que la de no dejar al descubierto las contradicciones del Gobierno en este asunto –el ahora contagiado director del Centro de Emergencias Sanitarias, Fernando Simon, llegó a decir hace escasas semanas que "no tenía sentido" que los ciudadanos sanos las usaran– y su absoluta falta de iniciativa para elevar la producción o adquisición de dicho material sanitario.

Lo cierto, sin embargo, es que hasta la OMS, que se ha caracterizado por encubrir hasta donde ha podido la falta de previsión de Gobiernos como el español, así como por ocultar la exitosa estrategia de Taiwán para no desairar a la China comunista, tuvo que recular, hace ya días, y recomendar abiertamente el uso de las mascarillas. Y es que la razón por la que en su día la OMS no recomendó abiertamente su empleo es la misma por la que el Gobierno sigue sin poder hacerlo y menos aún exigirlo: el desabastecimiento.

Que el Gobierno sí considera imprescindible lo que públicamente desdeña como mera "especulación" lo demuestra el hecho de que el propio Pedro Sánchez visitara una fábrica la semana pasada pertrechado de mascarilla y guantes de látex; o, aún más clamoroso, que el Ejecutivo haya retenido este martes en las aduanas miles de mascarillas que algunos previsores supermercados habían comprado para sus trabajadores.

Por bochornoso que sea ver al Gobierno social-comunista recurrir a la rapiña por su falta de previsión, no lo es menos la mascarada con que trata de ocultar –con la complicidad de la mayor parte de los medios de comunicación y de la práctica totalidad de sus subvencionadas cadenas de televisión en abierto– que España es, en términos proporcionales, el país más sacudido por el coronavirus (dejando siempre al margen a una China comunista indigna de confianza). Para ello, el Ejecutivo y sus serviles voceros mediáticos desvían la atención del número de fallecidos para centrarla en el número de contagiados, dato absolutamente engañoso por cuanto España –también por culpa de este irresponsable Gobierno– es uno de los países en los que menos se está haciendo esta comprobación. A este respecto, conviene señalar que al tan vergonzoso como sospechoso episodio de la compra de tests defectuosos a China se suma ahora la noticia de que España estuvo exportando tests para detectar el coronavirus nada menos que hasta el 15 de marzo.

Es más: habría que poner en cuarentena –nunca mejor dicho– hasta el número de fallecidos, una vez se ha conocido que los sepelios por covid-19 en Castilla-La Mancha triplican los ya catastróficos datos oficiales. El Ministerio de Sanidad dio a todas las CCAA las mismas instrucciones para contar los muertos por el coronavirus que a Castilla-La Mancha, según las cuales sólo se habrían de tener como tales a quienes se les hubieran hecho tests de comprobación. Como ha denunciado el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha, ese sistema es totalmente insuficiente; al punto de que los 13.798 fallecidos por coronavirus contabilizados hasta la fecha en toda España podrían ser en realidad entre 27.000 y 41.000.

Finalmente, hay que señalar que, mientras las cadenas de televisión ocultan la voz y las imágenes de los familiares de las víctimas españolas y se ensañan en el impacto que el virus está teniendo en Estados Unidos –infinitamente menor en términos relativos que en España–, acaba de nacer Adcovid, asociación que se ha impuesto el objetivo de "asistir y representar a todos los ciudadanos de nuestro país que, como consecuencia de la inoperancia e irresponsabilidad de este Gobierno, han perdido a familiares y seres queridos, así como para apoyar a todos aquellos que han visto truncado su futuro, sin expectativas, por la pasividad y falta de previsión de nuestros gobernantes".

Es esa inoperancia, irresponsabilidad, pasividad y falta de previsión lo que el Gobierno trata de enmascarar, mientras sigue considerando "especulativo" aclarar ni es necesario o no el uso de mascarillas.

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