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EDITORIAL

Degeneración de la Fiscalía… y de la democracia

Lo peor es que no se puede decir que no era esperable, porque esto no es una novedad: es lo que el comunismo y sus hijuelas han hecho siempre.

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La colocación de Dolores Delgado en la Fiscalía General del Estado está dando ya sus deletéreos frutos: como ha denunciado la Asociación de Fiscales, la institución pasa por sus horas más bajas de los últimos 40 años y se ha convertido en el símbolo de la degeneración de unas instituciones democráticas que están siendo utilizadas por el Gobierno para avanzar en una agenda liberticida de que remite a las tiranías bolivarianas.

Esto es exactamente lo que la amiga del condenado exjuez Baltasar Garzón quiere hacer y para lo que Pedro Sánchez la ha empotrado en la Fiscalía: degradar una institución que es clave en el Poder Judicial y que va a ser de vital importancia en los numerosos problemas judiciales que se les van a plantear al Gobierno y a sus socios en los próximos meses.

Por otro lado, la Fiscalía General del Estado está acosando a fiscales muy relevantes con el infame objetivo de sembrar el miedo ante un Ejecutivo que está dispuesto a hacer lo que sea, sin ningún respeto no ya por las personas sino por las instituciones, con tal de salirse con la suya.

No debería sorprender, cuando uno de los dos partidos que forman el Gobierno está comandado por una yunta de arribistas totalitarios que odian la democracia y siempre han tenido como misión desmontar el sistema que lleva más de 40 años proporcionando a España libertades y prosperidad. Para colmo, los líderes del otro partido son una banda no menos peligrosa de personajes con una ambición inversamente proporcional a su falta de escrúpulos.

La llegada al poder de unos y otros está sirviendo no para regenerar sino para degenerar la democracia y sus instituciones. Son el peor Gobierno posible y en el peor de los momentos, no sólo porque su incompetencia es descomunal, y en esta situación está costando decenas de miles de vidas, sino porque están apostando claramente al ‘cuanto peor, mejor’, porque saben que es la única manera que tienen de perpetuarse en el Poder: creando una sociedad miserable que dependa completamente ellos.

Lo peor es que no se puede decir que no era esperable, porque esto no es una novedad: es lo que el comunismo y sus hijuelas han hecho siempre.

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