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EDITORIAL

Enésimo varapalo judicial a la banda de Sánchez

Lo que quieren PSOE y Podemos es una Justicia que se pliegue completamente a sus designios liberticidas, en el totalitario convencimiento de que ocupar el Gobierno les da derecho a hacer lo que les venga en gana.

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Resulta insólito que un Gobierno reciba todas las semanas un varapalo judicial, cuando no dos, pero es que en los países democráticos los Gobiernos tienen por costumbre respetar la ley en la inmensa mayoría de sus actuaciones, y ese no es, desde luego, el caso de la banda de Pedro Sánchez.

El último revés legal ha sido a cuenta del escandaloso caso del préstamo a la aerolínea Plus Ultra. Una operación que desde el primer momento ha desprendido el inconfundible aroma de la más hedionda corrupción, relacionada además con una narcodictadura sanguinaria como la que padecen en Venezuela, que persigue, encarcela, tortura y hasta asesina a los disidentes, tal y como ha recordado este jueves en esRadio Leopoldo López.

Es difícil saber si lo que causa tantos problemas legales a Sánchez y su banda es la prepotencia, la incompetencia o, más probable, una peligrosísima mezcla de ambas cosas: sólo así se explicaría la chapucería legal de una operación como la de Plus Ultra, que era obvio iba a ser sometida a escrutinio, dados los sorprendentes términos en que se planteó y se viene desarrollando.

Por otro lado, también surgen interrogantes muy serios sobre qué razones pudieron llevar a Sánchez y sus secuaces a tomar una decisión que, como mínimo, tendría un fuerte coste en términos de imagen y, tal y como se está viendo, podría acarrear consecuencias legales. ¿Qué compromisos, deudas o intereses espurios había en juego? Esperemos que algún día se sepa y se puedan pedir todas las responsabilidades pertinentes.

Desgraciadamente, no podemos estar seguros de que la Justicia logre avanzar hasta ese punto, pero de lo que no puede haber ninguna duda es de la falta de respeto por las instituciones democráticas de este Gobierno que ha jurado defenderlas y, sobre todo, de su desprecio al principal requisito del Estado de Derecho: el imperio de la ley.

Lo que quieren PSOE y Podemos es una Justicia que se pliegue completamente a sus designios liberticidas, en el totalitario convencimiento de que ocupar el Gobierno les da derecho a hacer lo que les venga en gana.

Afortunadamente, al menos de momento, la Justicia, tan criticable por tantas razones, está dando una respuesta contundente, y ya son numerosos los reveses judiciales que acumula la banda de Sánchez, propinados por una enorme variedad de órganos judiciales, desde juzgados ordinarios hasta las más altas magistraturas. Y ello pese a la intensa politización de la Justicia en nuestro país y los denodados esfuerzos de personajes tan indeseables como Cándido Conde Pumpido, siempre prestos a enlodar las togas en el fango de la política más nauseabunda.

Pero han sido tales los desmanes y tantos los excesos que hasta la muy politizada Justicia española se ve obligada a poner pie en pared. En esto, como tantas en otras cosas malas, Sánchez está batiendo todos los registros.

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