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Discípulos del Generalísimo

Ya tendremos tiempo para polemizar civilizadamente con nuestros aliados circunstanciales cuando haya pasado el peligro de desintegración territorial y de gangrena social.

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EFE

El primer objetivo del régimen franquista, cuando conquistó el poder, consistió en asumir el control de decanatos y rectorados universitarios, órganos directivos de sindicatos, instituciones, federaciones deportivas, estructuras empresariales y colegios profesionales. La historia se repite en Cataluña.

Exorcizar prejuicios

Cuidado con los formadores de opinión que siembran la alarma repitiendo que los acuerdos puntuales y locales de los partidos de derecha y liberales con VOX encierran una amenaza para la democracia porque así, según ellos, se abrirá la puerta a la resurrección del fascismo. Estos agoreros deberán retractarse de sus fake news después de leer el siguiente titular (LV, 28/12):

La ANC pretende poner en manos independentistas entes profesionales – Diez de las 13 cámaras de comercio serán el primer objetivo de la nueva estrategia

Lo que sigue a continuación confirma que el fascismo ya ha resucitado, ha pasado por la puerta y está aquí, encarnado no en VOX sino en la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y en sus gemelos secesionistas, convertidos en los mejores discípulos del verticalismo corporativo que implantaron coactivamente el Generalísimo y su régimen:

La entidad que lidera Elisenda Paluzie quiere "transformar las juntas unionistas de los organismos o entes profesionales" de Catalunya "en juntas republicanas". (…) "Gran parte de los organismos profesionales de Catalunya están dirigidos por juntas de carácter unionista-conservador". La ANC quiere revertirlo y ahora pretende que el máximo número de decanatos y rectorados universitarios, órganos directivos de sindicatos, instituciones, federaciones deportivas, estructuras empresariales y colegios profesionales se conviertan "en herramientas de país", sean dirigidos por profesionales afines al independentismo y estén a punto para responder según los intereses soberanistas en el momento de una hipotética desconexión.

Copamiento implacable

¿Les suena? La enumeración de los objetivos que controló inmediatamente el sistema totalitario, insertada en el comienzo de este artículo, la confeccioné premeditadamente, reproduciendo lo que prevé el comunicado de la ANC, pero ciñéndome a la verdad histórica y sin exagerar un ápice, para subrayar el estrecho parentesco que existe entre el autoritarismo hegemónico del franquismo y el de sus discípulos republikanos que simulan situarse en el otro extremo del espectro ideológico. Y por si el nexo entre el asalto a las entidades y la necesidad de precaverse contra los posibles tropiezos del golpe subversivo no estuviera suficientemente claro, la ANC añade, textualmente, que todo está planeado para que:

Cuando haya una nueva declaración de la república catalana, o una nueva fuga de empresas, los representantes de las cámaras usen su altavoz para apoyar al Govern y explicar a los ciudadanos la verdad sobre las empresas y el país.

Manel Péres, experto en economía de La Vanguardia, describe con lujo de detalles y con nombres y apellidos los entresijos de esta operación de copamiento implacable, que ejecuta el secesionismo bajo la batuta de la camarilla atrincherada en el edificio de la Generalitat, siguiendo los planes de la ANC ("El independentismo y el empresariado organizado", 30/9).

Provocar la discordia

Alarmados por la posibilidad de que un frente constitucionalista recupere el Gobierno de España y sofoque los alzamientos regionales, los nacionalistas –ya sean radicales o posibilistas– se esfuerzan en provocar la discordia entre los partidos que pueden componer dicha alianza regeneradora.

Lola García escribe con insidiosa condescendencia ("Blanquear a VOX es un mal negocio", LV, 29/12):

Blanquear a VOX por parte del PP sería un grave error porque competir en intolerancia es un mal negocio. A Ciudadanos se le intuye incomodidad. Andalucía va a ser un laboratorio de pruebas. Albert Rivera comprobará allí si la apuesta no erosiona su flanco centrista. O si acaba, como en el mito de Fausto, víctima de los trapicheos con Mefistófeles.

Consejos vendo, para mí no tengo, podría decir esta directora adjunta del diario en cuyas páginas destilan veneno algunos conspicuos protagonistas de los trapicheos con los Mefistófeles racistas, xenófobos y cainitas que alientan la fractura de la sociedad catalana y la ruptura de esta con España y, por consiguiente, con Europa y con la civilización occidental. Lo cual no implica pedir que se censuren los artículos de estos pirómanos, porque leerlos ayuda a medir la fragilidad e irracionalidad de sus argumentos.

Reacciones histéricas

Basta pasar revista a las reacciones histéricas de los secesionistas enragés y sus compañeros de viaje bolchevizados contra el frente constitucionalista para corroborar que este es el instrumento apropiado para frustrar la rebelión contra la soberanía y la integridad de España, y contra la libertad e igualdad de sus ciudadanos. Pilar Rahola abomina de la hoy arrinconada fracción pensante de la izquierda porque esta no comulga con las hostias adulteradas que trafica el santón Quim Torra y no la sigue a ella, abanderada de un contubernio tribal que amanceba a la oligarquía enriquecida bajo el franquismo con la escoria encapuchada ("Blanquear", LV, 28/12):

¿Dónde están esos intelectuales de la ceja y el puño que se escandalizan con el procés catalán, o firman manifiestos contra el president Torra, pero callan ante el blanqueo del extremismo derechoso (sic)?

(Aquí, el maniqueísmo incorregible de Rahola la impulsa a ser injusta con algunos de sus fieles colaboradores. Los progres zapateristas de la ceja y el puño son cómplices descarados, y no enemigos, de Torra, Maduro y otros caudillos impresentables).

Y por si quedara alguna duda acerca de cómo se reparten las fuerzas en esta España polarizada, el predicador Francesc-Marc Álvaro, enrolado en el bando de los secesionistas posibilistas, nos recuerda cuál es su opción, contra lo que él llama "la derecha tricéfala y movilizada" ("Lo peor ya tiene cara", LV, 31/12 - 1/1/2019). Su panacea es:

Las izquierdas y los partidos nacionalistas e independentistas, en torno a un PSOE que intentará construir un dique de contención con fundamentos fuertes en el centro socioelectoral.

Cuando haya pasado el peligro

El empleo de la palabra centro para definir este engendro retrógrado y anticonstitucional suena a blasfemia. El dique de contención que parará la embestida del engendro estará compuesto por todos los partidos y sociedades civiles –de derecha, centro e izquierda– que cumplan una única condición: ser leales a la sociedad abierta y, dentro de ella, a la Monarquía parlamentaria.

Comprendo –y comparto– las notorias discrepancias que los liberales tenemos con el modelo confesional de VOX… y de algunos sectores del PP. Y en condiciones normales deberíamos hacerlas valer en una contienda electoral. Pero no vivimos en condiciones normales sino de emergencia insurreccional. Algo que también debe disuadir a VOX de plantear exigencias sectarias que obstaculizan el acuerdo. En el frente constitucional no se debe repetir el espectáculo esperpéntico que monta el frente antiespañol con sus choques entre puigdemontistas y junqueristas, entre maximalistas y falsos pragmáticos.

No dudo de que si Manuel Valls hubiera tenido que enfrentar, en sus tiempos de primer ministro de Francia, una sublevación independentista en Normandía, Bretaña, Rosellón o las provincias vascas, no le habría temblado el pulso para concertar un acuerdo con el lepenismo descafeinado. Como el que firmó el general De Gaulle con los comunistas, a pesar de que estos habían sido muy complacientes con los nazis mientras duró el pacto entre Hitler y Stalin.

Ya tendremos tiempo para polemizar civilizadamente con nuestros aliados circunstanciales cuando haya pasado el peligro de desintegración territorial y de gangrena social. Ojalá sea pronto.

PS: Leo "La foto y el día en que ETA asesinó a Fernando Múgica (Carta a su hijo)", de José Antonio Zarzalejos (El Confidencial, 1/1/2019), y sus reflexiones confirman el hecho de que quienes blanquean las salpicaduras de sangre del bilduetarra Arnaldo Otegi, abrazándolo y fotografiándose con él, o participando en alianzas con quienes lo agasajan, incurren en el colmo de la indecencia cuando acusan a los constitucionalistas de blanquear a VOX, donde no militan los terroristas sino sus víctimas. El blanqueo de los criminales contumaces es imperdonable; el de los antagonistas ideológicos forma parte de las contingencias políticas transitorias.

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