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Emilio Campmany

Parecidos y diferencias

Ya veremos qué están dispuestos a hacer los podemitas cuando se vean como Trump en el trance de tener que abandonar el poder.

Emilio Campmany
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Ya veremos qué están dispuestos a hacer los podemitas cuando se vean como Trump en el trance de tener que abandonar el poder.
El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias. | EFE

Al comentar el asalto al Capitolio, los políticos españoles se han enredado debatiendo si lo que ha hecho el trumpismo es poco más o menos lo que hizo el podemismo en España cuando rodeó el Congreso de los Diputados y el Parlamento de Cataluña. La derecha insiste en que son cosas parecidas y la izquierda en que no tienen nada que ver. Los de centro (Arrimadas) explican que, siendo como son ambos sucesos condenables, lo de Washington del día de Reyes fue mucho más grave, como demuestra que hubiera cuatro muertos.

Lo primero que hay resaltar es precisamente eso, que lo del Capitolio fue bastante más serio, pero no hay que olvidar que el que los asaltantes norteamericanos de derechas fueran más allá de lo que fueron aquí los de izquierdas quizá se debió más a una cuestión de pericia policial que de contención de los asaltantes. Un portavoz de Podemos ha reivindicado sus acciones diciendo que no se puede comparar la defensa de la democracia que ellos hicieron con el intento de acabar con ella por parte del trumpismo. Esto les delata. Porque en última instancia admiten obrar como Trump fuera de la ley y lo que les separa es el diferente fin perseguido. Como si asaltar, rodear o coaccionar a los parlamentos fuera perfectamente legítimo cuando se hace en defensa de sus ideas y absolutamente condenable cuando se hace por razón de otras.

Más allá de eso, lo que se observa es que el populismo, tanto el de derechas como el de izquierdas, desprecia la democracia y pretende justificar la violación de las leyes, la falta de respeto por las normas y el desdén por lo que decide la mayoría con la defensa de un interés superior. Para Trump será la protección de los valores tradicionales norteamericanos, según dice entenderlos él, y para nuestros podemitas la imposición de la deseable igualdad, sin la que no puede haber democracia verdadera. Que unos fueran mucho más lejos ayer de lo que fueron los otros antier no es más que una diferencia de intensidad, si es que no es sólo de eficacia policial. Pero el objetivo es en los dos casos el mismo, secuestrar la democracia apelando a aquella parte del electorado que se sienta dispuesta a atribuir la frustración de sus expectativas a la naturaleza del régimen en el que vive y que en consecuencia se halle inclinada a socavarlo y subvertirlo. Eso es lo que hizo Trump para alcanzar el poder hasta incitar a asaltar el Capitolio para no perderlo y eso es lo que hizo Podemos, empezando por rodear el Congreso de los Diputados, hasta lograr estar en el Gobierno.

Ya veremos qué están dispuestos a hacer cuando se vean como Trump en el trance de tener que abandonarlo. No es igual, ni siquiera igual de grave. Pero es muy parecido. Y a Iglesias por desgracia todavía las urnas no le han obligado a tener que dejar la vicepresidencia.

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