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VENEZUELA

¿Diplomacia esquizofrénica?

"Si Santos fuera presidente de Colombia, yo no lo recibiría", dijo Chávez, antes de que Santos venciera en las presidenciales de su país. Ahora ya sí se muestra dispuesto a recibirle y a estrecharle la mano; pero le exigirá "respeto" por "Venezuela y su revolución'', según informó la agencia Efe.

Orlando Ochoa Terán
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La diplomacia bolivariana, lo hemos dicho antes, no tiene asidero en la realidad, en idea, plan o propósito alguno. La política exterior bolivariana, por llamarla de alguna manera, se podría ilustrar con un cardiograma del presidente Chávez: sus impromptus parecen depender de flujos hormonales, reacciones viscerales; del clima o de las fuerzas gravitacionales de la luna y el sol.

Preso con frecuencia de la exaltación, el presidente ha hecho añicos los protocolos, formas y convenciones que regulan las relaciones entre estados soberanos. Seguir o anticipar los pasos de la diplomacia bolivariana se ha convertido para las cancillerías en un rompecabezas que en ocasiones provoca hilaridad.

La coherencia no es una virtud de Chávez. En política, vive el presente y sólo el presente, sin consideración o respeto por lo que haya dicho o prometido. El pasado sólo existe si se acomoda al presente; de lo contrario, lo acomoda.

El realismo bolivariano

La teoría del realismo político asume que las relaciones internacionales no están sujetas a orden alguno. No existe una entidad supranacional que las gobierne. Los estados soberanos son los verdaderos actores en el escenario internacional, pero se presume que actúan con racionalidad, en busca de su propio interés. La teoría asume también que los jefes de Estado son conscientes de que uno de sus deberes consiste en pensar en términos nacionales, no personales.

Esta distinción no existe en la diplomacia bolivariana. Los visos de racionalidad y coherencia sólo se manifiestan en las relaciones con Irán, Siria, Rusia, Bielorrusia y ciertos países del África Occidental, que siguen el diseño de la política exterior cubana. La misma que los Castro piensan fracasó por falta de recursos en los años 70...

La "amenaza" Santos

Examinar los juicios que Chávez pronunció contra Juan Manuel Santos antes de ser éste electo presidente de Colombia y contrastarlos con los que emitió inmediatamente después de que lo fuera revela el grado de irracionalidad de aquél y la ausencia de interés nacional en su personalísima, exaltada y esquizofrénica visión del país vecino. Aquí les dejo algunas de las perlas de esa primera fase:

– "Imagínense la amenaza para la paz de este continente con un caballero como ése si logra sus objetivos".

– "Santos es el pupilo de la extrema derecha yanqui".

– "Santos es una verdadera amenaza militar, una amenaza para la estabilidad no solo de Venezuela, sino de Latinoamérica, porque ese es una ficha del imperio yanqui".

– "Ojalá que en Colombia haya un gobierno decente, y cuando digo decente creo que pudiera ser cualquiera de los (...) candidatos menos el señor Santos, el señor de la guerra, el pitiyanqui número uno de Colombia".

– "Si Santos fuera presidente (...) él dice que al día siguiente estaría acá. Vendría a hablar con yo no sé quién, porque yo no lo recibiría".

En el interregno entre la primera y la segunda vuelta de las presidenciales colombianas, Chávez guardó un discreto silencio... que interrumpió cuando ya se supo que Santos sería el nuevo presidente del país vecino; entonces, le mostró su "disposición" a reunirse con él estrecharle la mano.

Con un toque que bien pudiera ser de candidez, de ironía, de locura o de "diplomacia hipócrita", como la llama el presidente Uribe, Chávez concluyó su primer mensaje al presidente electo Santos exigiéndole "respeto"...

 

© Diario de América

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