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SIRIA Y LA IZQUIERDA LATINOAMERICANA

La gira de Assad

Bashar al Assad, el ungido presidente de Siria, mantiene unas fluidas relaciones con Hugo Chávez, a quien en 2007 brindó el aeropuerto de Damasco como punto de escala para los vuelos semanales que unen Caracas con Teherán.

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Chávez estuvo en Damasco en 2006 y 2009, y tiene planeado volver antes de que termine el año. Fidel Castro (2001) y Lula da Silva (2003) también han visitado la capital siria en los últimos años. Assad retribuyó recientemente esas visitas con su primera gira por el continente americano: estuvo en Venezuela, Cuba, Brasil y Argentina. En La Habana, firmó con Raúl Castro un acuerdo bilateral de cooperación contra el narcotráfico.

Una nación del Medio Oriente firmando un acuerdo antidrogas con una del Caribe: algo tiene que haber de por medio.

Las relaciones de Siria con Latinoamérica tienen un origen: Cuba, 11 de agosto de 1965. Hablamos de unas relaciones que a muchos pasaron inadvertidas, pero no para aquellos que saben qué se cuece en el mundo del tráfico de drogas. La Isla ha sido uno de los mayores puertos de reexportación de narcóticos desde los 70.

Durante el auge de la música disco y la cocaína –que está convirtiéndose nuevamente en la droga de moda, gracias a los bolivarianos–, Siria sembraba amapola y cannabis. En el Líbano, Siria controla el Valle de Bekaa, donde se produce opio y hachís. Hoy, su fabricación ha disminuido.

Damasco es una de las rutas del narcotráfico. Es el principal puerto de ingreso de la cocaína sudamericana, enviada desde Caracas, para su redistribución en Europa, Arabia Saudí y los Emiratos.

Su condición de país narcotraficante hizo que EEUU descertificara a Siria durante diez años. Como dejó de producir, mejoró su puntuación. Actualmente, sólo es lugar de paso para la cocaína, la heroína y las drogas de diseño.

Los motivos políticos que hermanan a Chávez y Castro con Assad son principalmente su odio hacia los Estados Unidos e Israel y su obsesión con la creación de un eje antiimperialista. Lula es más ingenioso al manifestarse sobre estos asuntos, aunque su postura es idéntica, y Cristina se mantiene firme en la incongruencia.

Chávez aprovechó la visita de Assad a Caracas para invitarle a formar parte de ALBA. En retribución, el sirio debería invitar a los bolivarianos a formar parte de la Liga Árabe: total, su afinidad es grande.

En Brasil, Assad se juntó con su bien amado Lula da Silva, quien anda en busca de protagonismo para cuando deje la presidencia: quiere el apoyo de los árabes en la ONU para subirse al estrado internacional. No existe pantalla más grande para exhibirse que la del Medio Oriente, y o presidente mais popular do mundo no quiere dejar la palestra: quiere lucirse, o hundirse, haciendo de mediador y, así, favoreciendo a los musulmanes.

En Argentina, Assad se reunió con Cristina y su flamante canciller, Héctor Timerman, Es bueno no dejar solo y sin control al Brasil en los asuntos de Asia Menor y el Medio Oriente, y la Argentina podría servir de freno. Si esa es su intención, andamos bien.

 

© Diario de América

JOSÉ BRECHNER, ex diputado boliviano.

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