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El voxtipado de Albert Rivera

¿Tanto ha extraviado el tejemaneje político diario a Rivera que olvida que la razón por la que se vota a Vox es la misma que llevó a tantos españoles a votarle a él?

Albert Rivera. | TVE

El líder indiscutido -aunque quizás ya no indiscutible- de Ciudadanos sufre una grave afección político-pulmonar: cuando habla, le molesta VOX. Si aprovechamos las infinitas licencias navideñas en el orden metafórico, podríamos decir que tiene un voxtipado de padre y muy señor mío. En sus declaraciones de ayer mismo, Rivera dijo varias cosas, con esa claridad confusa tan suya, pero todas con algo en común: nunca las hubiera hecho de no producirse el nacimiento electoral andaluz de VOX. Gracias a sus 12 diputados, Juan Marín ha podido pasar de camarero de Susana Díaz, tarea absentista que nunca le cansó, a fracasado presidente con el apoyo del PP y del PSOE, primera opción que defendió campanudamente el propio Rivera, y a presunto vicepresidente de Moreno Bonilla, cargo menos agotador que el de vendedor de burras políticas y bulas de limpieza de sangre ideológica.

Las declaraciones de Rivera a Efe

El líder de C´s dice que, tras las elecciones andaluzas y la expulsión del poder de la Izquierda, pero sólo porque a Susana Díaz le faltaban votos para hacer presidente a Marín y el PP se negó a prestárselos, "su prioridad es formar gobiernos constitucionalistas", excluyendo a Podemos y VOX, que a su juicio no lo son y de forma idéntica. ¿Apoya, pues, Abascal a los golpistas catalanes como Iglesias? ¿Y por eso es la acusación particular en el juicio del Supremo al Golpe que empieza, dicen, con Febrerillo el Loco?

Pero dejemos concluir a Rivera: "Nosotros no vamos a estar en tripartitos que no puedan gobernar. Queremos gobiernos serios, constitucionalistas" (…) "Priorizamos a los partidos que históricamente hemos defendido el constitucionalismo" (…) sin distinguir entre Izquierda y Derecha, algo "ya superado". El problema es el PSOE, "secuestrado por el sanchismo", que impide el "diálogo entre constitucionalistas". Y remata, adornándose: "Va a tocar tener mucha cintura y ser muy generosos y muy estadistas".

El plumilla de la Agencia Efe, insiste en lo inmediato: Andalucía, cuyo cambio sólo hace posible Vox, pero al que a diario desprecia Valls, el candidato independiente que apoya su partido para la alcaldía de Barcelona y que no se sabe si respalda Ciudadanos o es dirigido ideológicamente por él, pese al precedente del PSF, al que Valls abandonó en la ruina electoral antes de ser rechazado por Macron, ex-ministro de Valls, pero al que no ha querido ver ni en pintura. Las europeas, con Macron y Rivera juntos y Valls en medio, pueden alumbrar un Edicto de Nantes de la hipocresía.

El chiste de Juan Marín

El caso es que, por ese provincianismo catalán al que yo achaco el "Error Valls" (¡tener a Jordi Cañas en el equipo de Valls y no al revés!), Rivera se ve obligado, o se obliga solo, a disparatar como un orate:

"Estoy de acuerdo con Valls en que no tiene que haber un Gobierno tripartito ni con Podemos ni con Vox, tiene que ser un gobierno constitucionalista, el gobierno en Andalucía tiene que ser entre Ciudadanos y el PP y es lo que vamos a hacer", porque, dice, "una cosa es la mesa del Parlamento y otra la formación del Ejecutivo". Y, en fin, la media revolera: "Juan Marín se está descubriendo como una persona responsable que quiere a Andalucía y que se esfuerza para que su tierra tenga un cambio".

Empecemos por el final: desde la desaparición de Mary Santpere y Eugenio no conocíamos un chiste catalán tan capaz de producir la risa floja. Marín se estará descubriendo y aun sorprendiendo, porque se ha tirado tres años y medio de abrecoches del Gobierno del PSOE, sin el menor interés por su tierra, ni por el cambio, ni por nada. Pero con VOX le ha nacido el doloroso golondrino de la responsabilidad, y del amor a la patria chica, sin excluir el flamenco, en que lo puede instruir la Presidenta del Parlamento.

Pero vayamos a lo serio: ¿de qué Gobierno "claramente naranja" nos habla Rivera, si no puede aprobar ni una sola ley sin el apoyo de Vox? Más aún: Vox puede abocar a Andalucía a nuevas elecciones cuando le parezca. Por ejemplo: si supedita su apoyo a la derogación de la Ley de Violencia de Género, que es ferozmente anticonstitucional, dijera lo que dijera el TC, y aún empeoró en el caso andaluz. Añadamos la Ley de Memoria Histórica, no menos agravada y otras atrocidades de ese marxismo cultural que tantos votos le ha dado y muchos más le dará al partido de Abascal y Ortega Lara.

Un proyecto personal de Poder

Algunos achacan al postureo negociador las piruetas de Ciudadanos en Andalucía, dispuesto, recordemos, a gobernar con el apoyo del PSOE, obviamente a cambio de no levantar alfombras ni cambiar nada sustancial. Eso ya sería grave, porque descubriría a una banda de oportunistas capaz de aliarse con cualquiera y con cualquier argumento para llegar al Poder. Pero, en realidad, creo que estamos ante algo peor: el proyecto exclusivamente personal de Rivera para llegar a la Moncloa a costa de Ciudadanos. Por la misma razón que, tras su triunfo en Cataluña, hizo eclipsarse a Arrimadas, que es la que realmente hizo la campaña andaluza pero a la que ahora nadie pide opinión y a la que sólo el regolpismo del catanazi Torra ha resucitado.

De lo que parece no darse cuenta -hilando y deshilando encuestas- Albert Rivera, es que además de mostrar su peor cara, la del oportunismo, cada ataque o desprecio a Vox, que lo es también a sus votantes, refuerza al partido de Abascal como la única fuerza fiable -con el PP de Casado pero sin la hipoteca del rajoyismo- para combatir el gran problema de España, que sigue siendo el del separatismo. Ni la violencia mal llamada de género, ni la memoria antihistórica, ni la caza, ni los toros: la cuestión nacional, radicalmente inseparable de la supervivencia del régimen constitucional.

La razón del voto a Vox, la misma que a Ciudadanos

¿Cómo puede hablar Rivera de "gobiernos constitucionalistas" si desprecia -cuando le interesa, claro- al que tiene como norte la defensa de la nación, que es la base de la Constitución que quieren destruir sus enemigos? ¿Y por esperar a un PSOE entregado, ahora y en la legislatura venidera, a la demolición de España junto a sus torvos socios de Gobierno, prescinde e insulta -no lo hizo con Podemos- al partido que está rompiendo el empate perdedor de PP y Ciudadanos ante la izquierda y los separatistas? ¿Tanto ha extraviado el tejemaneje político diario a Rivera que olvida que la razón por la que se vota a Vox es la misma que llevó a tantos españoles, hace bien pocos años, a votarle a él, y que no es otra que la defensa de España, de la libertad y la igualdad de todos sus ciudadanos ante la Ley? Flaca memoria, como la del PP de Rajoy, que las urnas le recordarán.

Lo peor del constipado es que se revele como gripazo inclemente. Lo peor del voxtipado de Rivera es que le gripe el discurso nacional por abusar del equilibrismo centrista. El equilibrio exige dos referentes sólidos y fijos. Y si el de la izquierda es inestable, el de la derecha es, sin más, inexistente. A ver si el trapecista va a acabar en la red y cuando el público ya se ha ido.

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