Menú

Fin de semana

EN LA MUERTE DE SANTI SANTAMARÍA

De enemigo de la patria a "discrepancias puntuales"

Caius Apicius
"Lo tengo difícil, porque a mí ya me gusta más comer que cocinar, y para esa profesión no hay nombre, así que, técnicamente, ni siquiera tengo desempleo", bromeaba un feliz Santi Santamaria en la rueda de prensa en la que daba a conocer en Singapur a los medios internacionales a sus celebrity chefs.
PANORÁMICAS

23-F: el bueno, el malo y el pringao

Santiago Navajas
Según los mexicanos, los españoles hablamos muy alto y demasiado fuerte. Destrozamos los tímpanos y la sensibilidad de cualquiera con nuestros gritos y esos dos o tres tacos cada cuatro palabras. A lo que podríamos responder: "¡Coño, no te jode!".
CIENCIA

La velocidad y el tocino

Jorge Alcalde
Ha salido el número de la lotería, los bombos han dejado de girar y se han decantado por el 110. ¡Ha salido el 110, señores! Sí, 110 kilómetros a la hora será la velocidad máxima permitida en las autopistas y autovías españolas a partir del 7 de marzo, cuando entre en vigor la nueva normativa de tráfico. Ni 111 ni 109: exactamente un uno, otro uno y un cero, que cantó Rubalcaba cual niño de San Idelfonso, con nuestra estrategia energética entre sus deditos inocentes.
CÓMO ESTÁ EL PATIO

España, el país del que los listos huyen

Pablo Molina
El ciudadano postmoderno tiene cierta propensión a elaborar sus razonamientos económicos simplemente con las consecuencias inmediatas que le entran por los ojos. Así pues, ante una crisis como la actual, el espectador medio de Telecinco, o sea, el grueso del Cuerpo Místico Electoral, observa sólo los daños que padecen él y los de su entorno, ya sean empresarios, trabajadores, desempleados o pensionistas en ejercicio.
CRÓNICA NEGRA

Dioni: de cuando los ladrones eran gente honrada

Francisco Pérez Abellán
El Dioni.
Me llama Dioni, el del furgón; sí, hombre, ese segurata que, el 28 de julio de 1989, a eso de las 7 de la tarde, estando al volante de un blindado de la empresa de seguridad en la que trabajaba, y habiendo hecho bajar a sus compañeros con una argucia, se dio a la fuga con más de trescientos millones de pesetas.