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Baila el tuit

El Gobierno Sánchez ha fichado a bombo y platillo para sus redes sociales a la 'community manager' que con un tuit que deformaba la realidad organizó el lío del pasaporte del guardia civil de La Manada.

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Con esa habilidad de headhunter que le caracteriza, el Gobierno Sánchez ha fichado a bombo y platillo para sus redes sociales a la community manager que con un tuit que deformaba la realidad organizó el lío del pasaporte del guardia civil de La Manada, de forma inconveniente, como acaba de dejar claro el auto del tribunal que lo juzgó. Es decir, premiando la incompetencia pero además en la creencia de que hace lo contrario. El tuit baila hasta morir con el rock ramplón de The Killers.

Que el guardia civil iba a seguir en libertad dada la falsedad de lo imputado para devolverlo a la prisión preventiva era cosa cantada. Yo no voy a defender al lobo que encima tiene confesado que se llevó el teléfono móvil de la denunciante, porque además tiene abogado para ello. Otra cosa es que la acusación tenga un problema de prueba que podría obligarle a doblar la rodilla ante el Supremo. El problema de prueba es que no hay pruebas.

Los jueces, con buen sentido, han dejado que pasen las fiestas de San Fermín y con ello han evitado otra oleada de demostraciones Bildu en Pamplona. Esta vez no ha habido consignas ni movilizaciones porque la repercusión no habría sido la misma después del "Pobre de mí". Pero ¿por qué el tuit de la Policía armó tanto ruido?

Es muy sencillo: en primer lugar, la Policía no está para hacer tuits politicones ni interpretativos, como esta señora ya se había permitido con el "no es no" anterior. El piopío policial afirmaba que el guardia había sido "pillado", es decir, capturado, algo muy alejado de la realidad. Como han dejado claro los jueces, después de un trabajo ímprobo, que podrían haberse ahorrado si la Policía hubiera hecho lo que debe, como informar a la sala inmediatamente de ocurrido el incidente, y no tres días después, y por el conducto oficial, no por la community, que se tomó excesivas atribuciones. Entre otras, competir con los medios de información.

Fue por pisarle a uno de ellos la exclusiva por lo que difundió los datos sin comprobar. Ni siquiera llamó a sus compañeros para enterarse de si el presunto había intentado sacarse el pasaporte, cosa que desde el principio resultó que no, pero la community entendió por el ombligo como los gigantones y dijo lo contrario. ¡Qué le vas a decir a ella, que ha encontrado una nueva utilidad sin asegurarse de nada! No tuvo en cuenta que el guardia se fue por su pie a casa, tras evacuar una consulta, sin que nadie le pusiera las esposas, ni se despertara el celo de los tres mandos policiales que no se sorprendieron de la visita. Pero puso el tuit y se armó la de Dios es Cristo.

Los policías manteniendo el fallo sin enmendarlo, la prensa aireando la información, incumpliendo la norma periodística de que la Policía es una fuente más y nunca la única. Total, que los jueces se enteraron por el tuit maldito con el añadido del Batman que hace no con el dedo, como si la vida nacional fuera un cómic en el alegre Matrix de los ministros y ministras. Los jueces afirman que no es admisible que se incumpliera el deber policial por las razones que arguye el jefe superior. Desde luego, no es admisible: gasto de dinero público, angustia social, sobreesfuerzo de los jueces, vistilla a la carrera, algarada callejera y mentiras por doquier.

Ahora todo está claro para los que quieren ver, pero los medios que no siguen el credo periodístico han titulado que el guardia sigue en libertad pese a que intentó sacarse el pasaporte, como diciendo: "Vaya escándalo, dejarle en la calle cuando ha intentado escapar", cosa que ha sido desmentida. Y no lo han hecho de forma inocente porque es lo que las masas engañadas desean escuchar.

Pues miren, no: el guardia se pasó de torpe, pero no intentaba huir. Fue a preguntar cómo podía cumplir mejor con el requisito del tribunal y los jueces así lo han entendido. Fue el servicio nuevo el que le montó el lío; y el Gobierno lo ha premiado. Como la autora ponga un tuit sobre el Air Force One de Sánchez en el aeropuerto fantasma de Castellón y su asistencia al concierto de rock, le va a tocar pagar la entrada vip, las tasas y la gasolina. Que siga el baile.

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