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Convenciones, política exterior y 11-S

Las convenciones y los discursos de los candidatos han colocado al demócrata como el partido de las políticas de seguridad nacional, exterior y militar.

GEES
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1-0 para los demócratas en política exterior. Las dos semanas de convenciones y, sobre todo, los discursos de los candidatos han colocado al demócrata como el partido de la política de seguridad nacional, de la política exterior e incluso de la política militar. Toda una sorpresa para aquellos que han seguido la política norteamericana durante las últimas décadas.

El mensaje de Obama fue breve y poco elaborado, pero bastó: la guerra de Irak se acabó, la de Afganistán está acabándose, Al Qaeda está tocada, y por fin podemos volcar todos nuestros esfuerzos en los asuntos domésticos. Más o menos siguiendo el eslogan que hizo suyo vicepresidente Biden: "Bin Laden está muerto, General Motors está vivo".

Más extraordinario aún fue que Romney no recordara ni siquiera a todos aquellos uniformados que dieron su vida por la patria en lejanas tierras, ni si quiera a los veteranos, algo inaudito en un discurso de aceptación de una candidatura a la presidencia, del partido que sea. El senador Kerry se lo echó en cara en su discurso.

Lo de "Romney y Ryan son nuevos en política exterior" fue repetido hasta la saciedad entre los demócratas. Se rieron de la afirmación del candidato republicano de que el principal enemigo del país es Rusia; le acusaron de estar anclado en la Guerra Fría. Y le recordaron su desastroso viaje a Inglaterra, en el que puso en entredicho las medidas de seguridad en los Juegos Olímpicos, granjeándose un buen puñado de críticas en un país que es uno de los más fieles aliados de Estados Unidos.

Lo peor de todo es que no es difícil cuestionar la política exterior de Obama: el abandono de Irak, el desastre de Afganistán (in crescendo a medida que se acerca el 2014), las relaciones "desde cero" con Rusia; sus erróneas decisiones sobre el programa nuclear iraní, su postura ante el drama sirio –mientras las cifras de víctimas avergüenzan a cualquiera–; la utilización de drones para ganar una guerra, la merma de las capacidades militares norteamericanas, los problemas con Pakistán; la respuesta ante la Primavera Árabe, las promesas del cierre de Guantánamo; su posición ante el conflicto israelo-palestino, la manera de virar hacia la región Asia-Pacífico... La lista es muy numerosa.

Sí, este año las elecciones van de economía, pero la política de seguridad nacional y algunos aspectos más concretos de la política exterior también están ligados a los asuntos domésticos. Y saber cuál va a ser el papel de Estados Unidos en el mundo es importante, por lo menos merece un par de menciones.

Nos quedamos con el discurso de Condoleezza Rice, experta en la materia. Un discurso serio e incluso bastante presidencialista. Abrió con lo ocurrido el 11-S y cómo cambió el mundo (el día de la conmemoración estaba cerca). No criticó de forma explícita a Obama, ni su gestión, pero expuso un panorama mundial inquietante, y dejó claro que EEUU tiene que prestar atención a lo que pasa allende sus fronteras y no quedarse mudo como ahora.

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