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Champions League

Guillermo Domínguez

El Real Madrid de Zidane: medio equipo a la 'rue'

Lucas Vázquez, Militao, Jovic, Rodrygo y, por supuesto, Marcelo e Isco... todos ellos sobran en este Real Madrid desnortado y tan poco trabajado.

Guillermo Domínguez
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Lucas Vázquez, Militao, Jovic, Rodrygo y, por supuesto, Marcelo e Isco... todos ellos sobran en este Real Madrid desnortado y tan poco trabajado.
Marcelo, uno de los señalados tras su flojo partido ante el Shakhtar Donetsk. | EFE

De Málaga a Malagón. El Cádiz asaltó el pasado sábado el Alfredo di Stéfano, pintándole la cara a un equipo sin rumbo ni alma, desganado hasta decir ‘basta’. El Shakhtar Donetsk se presentaba como víctima propicia para curar las penas: llegaba a Madrid la supuesta cenicienta del grupo B, notablemente mermado por culpa del virus. Esta insólita Champions arrancaba en un escenario no menos insólito como el de Valdebebas. Ni con esas. Pecaría de bisoñez quien estas líneas escribe, ha de confesar…

Pese a las numerosas bajas (Taison, Konoplyanka, Junior Moraes…), el conjunto ucraniano que entrena Luis Castro le puso las mismas ganas (o incluso más) que el Cádiz y, además, tiene más calidad, la verdad sea dicha. ¿Resultado? Un sonrojante 0-3 al descanso que incluso pudo ser peor. Aunque luego el Real Madrid maquilló el resultado y hasta a punto estuvo de empatar –si no fuera por el gol de Fede Valverde que el colegiado anuló a instancias del VAR–, la derrota dibuja la cruda realidad de un equipo que no tiene hambre, motivación, fútbol ni velocidad… y donde su entrenador, Zinedine Zidane, viene demostrando, día sí día también, que carece de un plan B.

Faltaban, entre otros, Ramos, Hazard, Carvajal y Odegaard, sí, pero por nombres el Real Madrid siempre debe ser superior a un equipo que marcha tercero en la liga ucraniana. "Cuando tienes a Nacho, Marcelo, Varane y Militao nunca puedes hablar en tono crítico", dijo Castro en una entrevista al diario Marca, publicada en vísperas del partido, cuando le preguntaron por la debilidad defensiva del Real Madrid.

Mucho nombre, pero a la hora de la verdad… Es duro decirlo, pero ahora mismo sobra medio equipo. Isco lleva ya siete años en el club y se pueden contar con los dedos de una mano los partidos en los que ha dado la talla; lo de Marcelo es una broma, parece un exjugador: baja andando a defender y ayer Teté lo retrató en no pocas ocasiones; Militao, culpable en dos de los tres goles del Shakhtar, no le llega a Ramos ni a la altura de los zapatos; Varane, gafado en los últimos partidos de Champions, sufre horrores cuando no tiene al camero a su lado; Casemiro dista mucho de su mejor nivel; al pechofrío de Jovic lo ficharon por 60 millones y su rendimiento y números son cuando menos muy preocupantes; Lucas Vázquez le pone ganas, pero poco más, no parece tener calidad para un equipo como el Real Madrid; Rodrygo se ha quedado en un mero espejismo; y Marco Asensio en nada se parece a aquel jugador que, hace tres temporadas, estaba llamado a ser el próximo Balón de Oro.

En este saco de señalados podríamos meter tranquilamente a Toni Kroos, un jugador cada vez más irregular del que ha de esperarse mucho más, mientras que Benzema está protagonizando un preocupante inicio de temporada al haber marcado un solo gol en seis partidos. Lucas Vázquez, Militao, Jovic, Rodrygo y, por supuesto, Marcelo e Isco —cuentan en Italia que la Juventus irá con todo en el mercado de invierno para tratar de hacerse con los servicios del lateral brasileño y el centrocampista malagueño—... todos ellos sobran en este Real Madrid desnortado y tan poco trabajado.

En el otro lado de la balanza podemos meter a jugadores como Modric y Vinicius, autores de los goles contra el Shakhtar Donetsk y cuya actitud, tratando de tirar del carro en el momento más difícil, debería servir de ejemplo a los demás. Especialmente la del croata, que a sus 35 años está cerca de colgar las botas. Sin olvidar a Courtois, que con sus paradas evitó una sangría mayor al descanso, y a Ramos, cuya ausencia acusa especialmente el Madrid en la Champions.

¿Y Zidane? El entrenador tiene su cuota de culpa, lógicamente. El problema no es sólo de actitud, sino también de fútbol y de soluciones tácticas. Luis Castro, que ha construido un equipo trabajado, con mucho rigor táctico pese a la supuesta anarquía de los brasileños (hasta 13 hay en el Shakhtar), con las líneas muy juntas, le dio un repaso en toda regla al francés, prolongando la master class que Álvaro Cervera, técnico del Cádiz, le había regalado cuatro días antes en el mismo escenario del estadio Alfredo di Stéfano.

Parece que Zizou puede tener crédito ilimitado por haber ganado tres Champions consecutivas y dos ligas, entre otros títulos, pero no es así. Como escribe Alfredo Somoza en Libertad Digital, el Real Madrid sí parece tener para el banquillo un plan B del que carece el galo, por lo que parece empeñado en demostrar el propio entrenador en cada partido. Sobra medio equipo y, con él, las puertas de salida se le pueden empezar a abrir a un Zidane que ya puede andarse con ojo.

El Camp Nou no se presenta el escenario idóneo como el punto de inflexión con el que empezar a cambiar la tendencia, aunque con este Real Madrid nunca se sabe…

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