La designación de Mariano Rajoy como candidato del PP a la presidencia del Gobierno continúa liderando los editoriales de prensa de este lunes. El único diario que no le dedica editorial alguno es El País, que prefiere dar prioridad a asuntos tan relevantes como la ola de calor, las relaciones entre la Corea del Norte y la del Sur y la evolución del turismo.
El Mundo fundamentalmente se dedica a reivindicar la figura de Mayor Oreja, quien se está planteando si entrar en el Gobierno, seguir en el País Vasco o retirarse de la política tras las elecciones generales. El Mundo considera con acierto que Rajoy “haría bien en impedir que esto suceda porque significaría perder uno de los mayores activos políticos del PP”. Este diario llega a hablar del “poso de amargura” del ex ministro “por las formas y maneras utilizadas por Aznar para dar a conocer su elección a los interesados”. Este diario asegura que “ni siquiera el propio viernes por la tarde, cuando se reunió con ellos al igual que lo hizo con muchos otros dirigentes del partido, Aznar fue capaz de revelar a Rodrigo Rato y Jaime Mayor Oreja, quién era el elegido”.
El Mundo también destaca como el anuncio del sucesor de Aznar ha eclipsado la reunión del Consejo Territorial del PSOE en el que Zapatero pretendía cerrar con los barones regionales el debate interno sobre el modelo de Estado. Esta es una cuestión que, como oportunamente señala el editorialista, “no parece que mueva pasiones en la calle”. Las prioridades —continúa El Mundo— de los electores —debería tenerlo más claro la dirección socialista— tienen más que ver con la mejora de los servicios públicos, el paro o el terrorismo que con la reforma de los estatutos de autonomía”. Para El Mundo el documento aprobado por el PSOE “es tan genérico y etéreo que no queda más remedio que interpretarlo como un intento de contentar a todos los barones o de no disgustar a ninguno. Por una parte, incorpora las reivindicaciones de Maragall apostando por la reforma de los estatutos autonómicos, pero también recoge las tesis de Bono e Ibarra estableciendo que el principio de igualdad de los españoles está por encima del principio de autonomía”.
ABC, por su parte, considera “deseable” que en el seno del Comité y la Junta Directiva del PP “se produzcan todas las intervenciones previas posibles. Y que se vote en las urnas”. Para este diario “el asentimiento previsible significan lealtad y confianza puertas adentro, pero ante la opinión pública puede restar esa mínima colegialidad que siempre consolida este tipo de decisiones”. Este diario, no obstante, rechaza las críticas lanzadas por los socialistas contra la forma poca democrática de designar a Rajoy. Para ABC “nadie puede afirmar cabalmente y sin equivocarse que la designación del candidato/sucesor se ha hecho en contra o al margen de la voluntad del Partido Popular”. ABC recuerda procesos similares en el PSOE, como la candidatura de Almunia o la de Trinidad Jiménez, y señala con acierto que “las críticas socialistas son un estimable ejercicio de desmemoria”.
Aunque ciertamente los socialistas no están legitimados para hacerlas, muchas de las críticas por el déficit democrático en la designación del sucesor están fundamentadas, con independencia de que en el PP nadie haya alzado la voz en su contra o de que la propuesta de Aznar se someta a votación. La votación en sí misma no otorga ese carácter democrático. Para que esta no sea un puro trámite, la votación debe establecerse entre diferentes candidaturas y después de un largo tiempo de reflexión y contraste entre las mismas. Pero Aznar ha pasado del “ahora no toca” hablar de la sucesión a decir que el PP tiene prácticamente 24 horas para refrendar a su candidato. Es puro ejercicio de voluntarismo negar que Aznar ha contrarrestado el valor de su renuncia con la forma absolutamente personalista y tutelada con la que cocinado su sucesión. Tal vez políticamente era lo más conveniente pero precisamente por eso se demuestra el grado de inmadurez política que hay en los partidos políticos en el que cualquier tipo de debate interno se equipara con la falta de unidad.
La Razón por su parte publica un sondeo en el que Rajoy aventaja en doce puntos a Zapatero como candidato a la presidencia del Gobierno. Este diario considera en su editorial que el resultado de la encuesta “es significativo y demuestra la alta credibilidad que se otorga al hasta ahora vicepresidente primero del Gobierno. Zapatero, pues, no tiene en frente un rival fácil. Tiene, entre otras cosas, al director de las campañas electorales que, entre las europeas de 1994 y las generales de 2000, acabaron con catorce años de hegemonía socialista”.
La designación de Rajoy y la indefinición del PSOE
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