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Una querella impresentable ante unas elecciones inevitables

La querella interpuesta por el PSOE en la que se imputa de cohecho al dirigente popular Romero de Tejada es el principal asunto que comentan los editoriales de prensa de este miércoles.

La Razón, sin embargo, no aborda la querella socialista sino que se limita a reflejar la difícil situación de Zapatero ante la falta de disciplina y coherencia interna que muestra su partido, no sólo en Madrid, sino también en diferentes puntos de España.ABC ni siquiera dedica comentario alguno.

El País, con la impagable ayuda de El Mundo y El Periódico, se pronuncia a favor del “importante paso dado por los socialistas” que, según El Mundo, “ayudará a esclarecer judicialmente la deserción de sus dos diputados”.

Así las cosas, la crítica puntual a esta inadmisible querella con la que el PSOE, en lugar de depurar sus responsabilidades, trata de contaminar al Partido Popular en el escándalo quedaría totalmente desatendida en la prensa española si no fuera por el sorprendente y espléndido editorial que se marca La Vanguardia.

El diario catalán dice en solitario que “acusar a los populares de beneficiarse del gol que los socialistas se metieron en propia puerta, y de ahí concluir que movieron los hilos de la presunta trama conspirativa, es un ejercicio de irresponsabilidad, pues ninguna de esas acusaciones ha sido probada. Se habla ya sin ningún sonrojo de golpe, mientras la cúpula dirigente del socialismo emite solemnes declaraciones tensando una situación en la, por lo visto, ninguno de sus miembros tiene responsabilidad alguna”.

La Vanguardia también pone el dedo en la llaga cuando recuerda que “los dos diputados infieles fueron incluidos en la candidatura de Simancas, sin que nadie mostrara alarma porque personajes tan poco recomendables pidieran el voto amparados por las históricas siglas del socialismo”. La Vanguardia concluye preguntándose si “¿piensa Zapatero que el PSOE puede seguir mucho tiempo sin mostrar la más mínima autocrítica?”.

Además del editorial de La Vanguardia, hay que fijarse en la “canela fina” de Ansón en la que se reproduce un artículo del socialista Ignacio Varela, ex subdirector de Felipe González.

Por cierto, permítanos antes el lector el inciso de subrayar que ni un sólo editorial critica los exapruptos de Felipe González contra Esperanza Aguirre con los que el ex presidente socialista está animando a Zapatero a que estrelle su cabeza contra el PP.

Ciertamente, la actitud de González contrasta con la manifestada por Varela. Ansón trascribe oportunamente, entre otras, la siguiente confesión de Varela: “Empecemos, pues, por decir las cosas como son: somos culpables por haber presentado a los ciudadanos, con la pretensión de que los votasen, a unos individuos a los que ninguno de nosotros prestaría la cartera durante cinco minutos. Y lo hemos hecho a sabiendas, llevados por el sacrosanto respeto a los equilibrios internos. El día en que seamos capaces de deshacernos de los equilibrios internos y nos limitemos a hacer lo que sabemos que hay que hacer, nos irá mucho mejor”.

Fijémonos ahora, por el contrario, en los editoriales que dan la bienvenida a la querella de el PSOE. El País —vista la pasividad del Gobierno y sus medios afines— rebaja su desvinculación con Zapatero y le anima a que siga la via de la SER de contaminar al PP. Tras una retórica e inevitable referencia a las “responsabilidades del PSOE” en este escándalo, pasa inmediatamente a decir que “estas no excluyen otras responsabilidades que han ido apareciendo y apuntan al PP”.

Lo cierto es que El País no apunta prueba alguna contra el PP que no sea el hecho de que este último partido es beneficiario indirecto de la deserción de Tamayo y Saez. Pero eso es tan endeble como decir —en el pertinente ejemplo de La Vanguardia— que los jugadores que cometen la torpeza de meter un gol en propia puerta estan necesariamente confabulados con el equipo rival.

Sin más argumento que este, El País pasa a sentenciar que “los dirigentes del PP no pueden seguir actuando como si la cosa no fuera con ellos”. En esto le damos toda la razón. No, desde luego, en el sentido de que el PP también deba asumir responsabilidades por un escándalo en el que no ha participado, sino en el sentido de tomar medidas judiciales y replicar políticamente a los que lo contaminan.

Para El País, “una cosa es que no existiera un designio expreso de ese partido para impedir la investidura de Simancas y otra considerar que se trata de un problema que salpica exclusivamente a los socialistas”.

Pero, ¿alguien en su sano juicio se puede creer que un segundón como Romero de Tejada se iba a atrever por su cuenta y riesgo a sobornar a los diputados desertores sin un designio expreso de la máxima autoridad del Partido Popular?.

La cuestión de fondo es que El País miente en el relato de los hechos. Que Aguirre gobierne en Madrid no era el “deseo” de Tamayo y Saez, sino por el contrario la amenaza de castigo que le aplican a Simancas por no haberse plegado a sus designios. Estos no eran otros que el cumplimiento de los “equilibrios de poder” en el seno de la Federación socialista madrileña de los que nos hablaba Ignacio Varela. Estos equilibrios de poder e influencia los rompe el gran precio que exige Izquierda Unida a los socialistas y que estos pagan para desbancar al PP. Este pacto deja fuera de juego a Tamayo y lo que este exige es el cumplimiento de lo acordado amenazando con no respaldar con su escaño a Simancas. En el PSOE se creen que Tamayo va de farol y que no cumplirá su amenaza. Pero éste y Saez la cumplen. Y la cumplirán hasta el final si Simancas no les devuelve poder de maniobra.

La querella socialista también tiene un buen recibimiento en El Mundo, donde se considera que “el PSOE dio ayer un importante paso para esclarecer judicialmente la deseción de sus dos diputados en la Asamblea de Madrid.

El Mundo no puede dejar de reconocer que el PSOE no aporta “prueba alguna” y que es “improbable” que se admita alguna de las demandas insertas en la querella, como es la de la jurídicamente disparatada suspensión cautelar como diputados electos de Tamayo y Saez.

Sin embargo, para hacer coherente su respaldo a Zapatero, El Mundo asegura que la querella sí aporta “inquietantes indicios” en una posible connivencia del PP.

Este diario considera que “bien está que el PSOE haya dado el paso de acudir a la justicia, pero ello no puede eximir de la necesaria depuración de responsabilidades políticas a los miembros de la dirección que colocaron en sus listas a personas como Tamayo y Saez”.

Precisamente la tardía petición de El Mundo al PSOE de que depure sus responsabilidades internas no es creíble si este diario —como El País— da su respaldo a una querella que no tiene otro objetivo que eludirlas.

La querella del PSOE sería patética sino lo fuera aun más la pasividad del Gobierno y sus, supuestamente, afines medios de comunicación. Es de tal inconsistencia jurídica de la querella que debía servir para rematar definitivamente al partido de Zapatero. Pero es tal la incompetencia del Gobierno y de sus medios de comunicación que bien puede servir para que estos levanten un toro que ya ha doblado.

Esa y no otra es la razón por la que El País se anima hoy a descuidar la retaguardia y pasar al ataque al lado de la SER. A Prisa le importa un bledo reventar la cabeza de Zapatero si esto sirve para abrir un boquete en el casco del PP. En Prisa saben perfectamente que la querella no puede prosperar pero, como ingenuamente dice La Vanguardia, “pasarán meses, si no años, para que los tribunales lleguen a establecer si detrás de la defección hubo o no una trama”.

Para La Vanguardia, por el contrario, “es momento de tomar decisiones políticas, no de seguir a la espera de no se sabe que milagro, que devolviera a Rafael Simancas la perdida posibilidad de formar gobierno”.

Peca de ingenuidad, como dijimos, La Vanguardia. En el PSOE no alargan esta situación en espera de un milagro que les evite tener que volver a pasar por las urnas. Si ese milagro se produce, mejor que mejor, pero fundamentalmente el objetivo del PSOE no es otro que lograr tiempo para implicar y contaminar al PP en este escándalo antes de la convocatoria de una eslecciones que los socialistas ya han asumido como inevitables. Saben, por supuesto, que sólo una prevaricación de tomo y lomo permitiría que los tribunales accedieran a sus demandas. Pero pueden lograr que pase mucho tiempo para que los tribunales la desestimen. Y mientras tanto lo que está en vigor es el “difama que algo queda”.

El objetivo de Prisa es llegar a las elecciones habiendo logrado que cale en la opinión pública una idea como la que hoy se apresta a defender El Mundo: Que "tras aflorar indesebales vículos entre la política y la especulación, los dos grandes partidos, PP y PSOE se juegan mucho en este capítulo"

Como además difamar al PP sale gratis y la incompetencia de los medios afines al Gobierno no tiene límite, no es tan descabellado que Zapatero se arriesgue a lo que sea con tal de que en PRISA no le den el finiquito. Por lo demás, efectivamente, sería patético que este voluntario kamikaze pretendiera salir ileso del objetivo que sus mandos le marcan.

Resumen de prensa

La querella presentada por el PSOE contra la supuesta trama de Tamayo y Sáez, el asesinato de dos guardias civiles por un teniente coronel destituido y el fichaje de Beckham por el Real Madrid son algunas de las noticias que destacan hoy los periódicos de difusión nacional.

Sin embargo, merece la pena destacar cómo algunos periódicos (LA RAZÓN y LA VANGUARDIA), por fin, empiezan a hablar en sus editoriales de las sucesivas cortinas de humo lanzadas por el PSOE para tratar de ocultar la verdadera clave en la crisis de Madrid: que Tamayo y Sáez iban en sus listas y que, si en el interior del partido hubiera filtros suficientes, estos dos no habrían ido nunca en sus listas, si es que se demuestra que son realmente unos corruptos. Así pues, estos dos diarios dedican sus editoriales a pedir responsabilidades internas en el partido de Rodríguez Zapatero.

Sin embargo, los editoriales de EL MUNDO, EL PAÍS y EL PERIÓDICO, vuelven a quedarse en la superficie de las querellas y en la concatenación de hechos que el PSOE viene articulando desde hace ocho días para empujar a la opinión pública a ponerse de su parte, al vender que este partido es una pobre víctima de Tamayo y Sáez, como si los díscolos de Madrid fueran dos extraterrestres que cayeron en sus listas por casualidad. Para no perdérselo por la forma en que retuerce los argumentos, el editorial de EL PAÍS. Parece obra de Felipe González, reaparecido en España para atacar al PP con ese estilo vengativo tan particular que le caracteriza.

TITULARES DE LA PRENSA:


ABC: "El PSOE pide al juez que retire el acta de diputado a los desertores", "La muerte a tiros de un comandante y un médico por un compañero conmociona a la Guardia Civil" y "El Real Madrid 'gana' al Barcelona y anuncia oficialmente el fichaje de Beckham por cuatro años".

EL MUNDO: "Un teniente coronel destituido mata a un médico y a un mando de la Guardia Civil", "La querella del PSOE presenta a Bravo como mero agente del PP" y "Florentino Pérez le arrebata Beckham al Barca por 35 millones".

EL PAIS: "El PSOE se querella contra el secretario del PP en Madrid", "Un jefe de la Guardia Civil mata a dos compañeros y hiere a otro", "España alcanza la cifra más alta de nacimientos desde 1988 gracias a la inmigración", "El Real Madrid anuncia el fichaje de Beckham" y "Naufraga al sur de Sicilia un barco lleno de inmigrantes clandestinos".

LA RAZON: "Gana Florentino Pérez; Laporta hace el ridículo", "Un teniente coronel de la Guardia Civil destituido mata a dos compañeros", "El PP lanza el proceso para nuevas elecciones", "Querella del PSOE para intentar sustituir a Sáez y Tamayo" y "La natalidad en España alcanza su valor más alto desde 1993".

LA VANGUARDIA: "El PSOE denuncia al líder del PP de Madrid", "Beckham opta por el Madrid" y "Un jefe de la Guardia Civil mata a dos mandos en Albacete".

EL PERIODICO: "Querella múltiple por la traición", "Drama en la casa cuartel" y "El Madrid arrebata a Beckham al Barca" y "España recupera los índices de natalidad de hace 10 años".

ARTÍCULOS EDITORIALES:


En el editorial "Fracaso de una política", ABC analiza la reciente sentencia del Tribunal Supremo que condena al Estado al pago de una indemnización millonaria a Canal Satélite Digital y dice que "propugnar la despolitización de los medios y su desvinculación de los intereses del poder, a estas alturas, puede sonar a piadosa ingenuidad, pero si a la indeseable intervención se suma la manera incompetente y extraviada de hacerlo, se añade error sobre error".

EL MUNDO titula su editorial "El PSOE se querella con indicios pero no con pruebas", y opina que "los dos principales partidos, PP y PSOE, se juegan mucho en este episodio (por el caso de la Asamblea de Madrid), en el que, tras aflorar indeseables vínculos entre la política y la especulación, los ciudadanos exigen la verdad y toda la verdad".

En si editorial titulado "También el PP", EL PAIS retuerce los argumentos hasta llegar a identificar al Partido Popular con la mafia, lo que podría acarrearle una querella ahora que estamos en plena temporada de judicialización de la política. En concreto, este diario dice que "los dirigentes del PP no pueden seguir actuando como si la cosa no fuera con ellos. Una cosa es que no existiera un designio expreso de ese partido para impedir la investidura de Simancas y otra considerar que se trata de un problema que salpica exclusivamente a los socialistas. Si hay comportamientos mafiosos, no puede ser indiferente el hecho de que los gángsters se sientan más tranquilos si sigue gobernando el PP".

En "Zapatero y su partido", LA RAZON vuelve a hacer hincapié en la clave de la crisis política de Madrid, al señalar que, "si la memoria histórica de los españoles recuerda lo ocurrido con la UCD, es igual de probable que le pase factura a un partido (PSOE) cuyos militantes anteponen sus cargos públicos, aún a costa de pactos contra natura, a unas directrices que deberían ser de obligado cumplimiento".

En su editorial titulado "La hora de la política", LA VANGUARDIA también apunta otra de las claves de esta crisis, al afirmar que "los dos diputados infieles formaban parte de órganos directivos del socialismo madrileño y fueron incluidos en la candidatura de Simancas sin que nadie mostrase alarma porque personajes tan poco recomendables pidieran el voto amparados por las históricas siglas del socialismo. El secretario de organización del partido, José Blanco, ¿no tiene nada que decir ante semejante traspié? ¿Piensa Rodríguez Zapatero que el PSOE puede seguir mucho tiempo sin mostrar la más mínima autocrítica?".

Por último, EL PERIÓDICO titula su editorial "Las querellas de Madrid", y afirma que, "en vez de buscar la manera de acelerar la celebración de unas nuevas elecciones, el partido de Aznar debe sumarse a la reclamación de que la justicia aclare lo sucedido. Y la justicia, por su parte, también debe actuar de oficio para impedir que la trampa consiga sus fines, pues este descrédito de la política es muy peligroso para nuestro país. El fiscal debe investigar si hay cohecho y los partidos tiene que buscar una salida política justa a la crisis".




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