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Paco "Blázquez"

Todos los diarios que dedican un editorial a la elección de Francisco Vázquez como nuevo presidente de la Federación Española de Municipios critican —con la excepción de El País— la negativa del PSOE a respaldar una moción contra el plan Ibarretxe y en apoyo de la Constitución española.
 
La divergencia de El País respecto al resto de los diarios ya queda de manifiesto en los titulares de portada. El Mundo titula “El PSOE no condena el plan Ibarretxe para salvar un pacto con las minorías”; ABC titula “una moción contra el plan Ibarretxe enfrenta a PP y PSOE en la FEMP, La Razón afirma que “El PSOE paga un peaje a ERC y no condena el Plan Ibarretxe”. Hasta un diario nacionalista como La Vanguardia titula con un aséptico “el plan Ibarretxe encona el pulso entre PP y PSOE”. Pero es que El País presenta la noticia señalando que “el PP rompe el pacto entre los alcaldes con una moción contra el plan Ibarretxe”.
 
El editorialista de El País entra a saco contra el PP desde el primer párrafo y califica enrabietado de “jugada demagógica, inoportuna, sectaria y descarada” lo que no fue otra cosa que el deseo del PP de que la Federación Española de Municipios se pronunciara contra el plan secesionista de Ibarretxe y en respaldo de la Constitución que este año cumple su 25 aniversario. El País sentencia que “no era el lugar ni el momento para ello” pero no da razón alguna para tan disparatada aseveración. Tan sólo dice que “el PP hizo una maniobra de objetivos evidentes: ensuciar un acto que iba a constatar la victoria del PSOE por 200.000 votos más que el PP, en las municipales del 25 de mayo; intentar abrir una brecha entre la izquierda constitucionalista y los nacionalistas catalanes de CiU y ERC , y continuar crispando el clima político”.
 
Aquí el único que ha “ensuciado” el relevo de la dirección de la FEMP es el PSOE y el señor Francisco Vázquez que siempre hasta ahora había considerado conveniente cualquier momento y lugar para salir en apoyo de la Constitución; respaldo más necesario y exigible si, junto al hecho de que la FEMP es el único ámbito que reúne a todos los municipios españoles, tenemos presente el momento de deriva secesionista que se vive en el País Vasco y en Cataluña. ¿O es que el partido del señor Carod Rovira, con el que quieren pactar los socialistas en Cataluña, no es abiertamente independentista y partidario del Plan Ibarretxe?
 
Lo grave no es que el PP quiera abrir una “brecha” entre el PSOE y un partido que, como Esquerra Republicana, pretende secesionar a Cataluña y proclamar un Estado “tan independiente como Luxemburgo”: Lo grave es que el PP quisiera tapar que el PSOE esté dispuesto a pactar con ellos. Lo criticable es que el señor Vázquez haya pasado por el aro que le ha impuesto su partido con tal de ser el nuevo presidente de la FEMP, lo denigrante es que Vázquez haya manchado su digna trayectoria en apoyo de la Constitución que tantos beneficios electorales le ha permitido cosechar en La Coruña y por la que hasta el PP le ha venido honrando públicamente hasta el extremo de ningunear a su propio representante en el municipio coruñés.
 
Aquí la única “jugada” absolutamente impresentable es la que ha hecho el PSOE al presentar al PP a un candidato cuya trayectoria no sólo se veía como un impedimento sino como una posibilidad abierta para implicar a la FEMP en la tarea de hacer frente a la deriva independentista de los nacionalistas. Fue en nombre de esa trayectoria personal de Vázquez, por lo que el PP renunció a presentar su candidato propio —como mínimo, tan constitucionalista como el coruñés— y anunciar su respaldo al alcalde socialista. Vázquez no ha sido engañado por su partido sino que ha tragado y digerido el que su partido se negara a rechazar el plan Ibarretxe. Lo acorde con su trayectoria habría sido advertir a su partido que él no aceptaría que su partido pagara el peaje a los independentistas. Allá él y su digestión. Tiempo habrá para que Vázquez recupere nuestro aplauso que hoy, ciertamente, no merece.
 
El PP no es que tuviera el derecho es que tenía el deber de hacer la prueba del algodón y ver si el “consenso” al que estaba dispuesto servía para algo más que para tapar las vergüenzas del PSOE, cuya primacía en la FMP no obedece a victoria electoral alguna sino a lo promiscuo que llegan a ser los socialistas con tal de arrebatar las mayorías al PP en multitud de ayuntamientos.
 
Aunque El País repita como un loro enfurecido eso de que “la victoria del PSOE en las elecciones municipales del 25 de mayo” —como si en ese día se hubieran celebrado sólo unas y no tantas elecciones como municipios hay en nuestro país—, lo cierto es que el 25-M el PP ganó muchas más elecciones municipales que el PSOE. Al margen de las victorias relativas, el partido de Aznar ganó por mayoría absoluta en 2969 municipios, un número mayor a los que suman juntas las victorias absolutas y relativas del PSOE. El PP logró 23.615 concejales en esas elecciones, 391 ediles electos más que el PSOE.
 
Los “200.000 votos de diferencia” de los que habla El País, no sólo no llegan en realidad a 125.000 —el PP se presenta en Navarra con las siglas de UPN—, sino que además son la suma de votos de elecciones distintas que no tienen reflejo alguno en la FEMP. Si Vázquez ha ganado a Rita Barberá se debe exclusivamente a que el PSOE ha sumado a sus fuerzas las de la oposición nacionalista.
 
El Mundo no puede dejar de criticar la actitud del PSOE, aunque su análisis sigue pecando de la candidez que caracteriza a este diario. Bien está que este periódico, cuyo director defendía ayer la necesidad de hacer nuevas concesiones a los nacionalistas y reformas en la Constitución, señale hoy a Zapatero que “no será con gestos timoratos como logrará aplacar el radicalismo de sus pretendidos socios”. Sin embargo, se equivoca El Mundo con el juicio de intenciones de Zapatero. Al candidato socialista lo único que le interesa es pactar —no aplacar— con los nacionalistas. Y si eso pasa por renunciar a salir en defensa de la Constitución y contra los planes secesionistas, pues se renuncia. Esta vez el PP no se ha acomplejado y no ha temido quedar en solitario sabiendo lo muy acompañado que puede estar por los ciudadanos en la próxima convocatoria electoral.
 
El editorialista de El Mundo tampoco se para a pensar mucho al decir que “no carece de fundamento la queja de los socialitas en el sentido de que la maniobra de los populares buscaba impedir que se visualizara la victoria del PSOE en las municipales, la cual ha hecho posible que sea Paco Vázquez quien presida la FEMP”.
 
En primer lugar, repetimos que no ha sido “la victoria del PSOE en las municipales”, sino el apoyo de IU, CiU y otras fuerzas nacionalistas la que ha permitido convertir al alcalde coruñés en presidente de la FEMP. En caso de que el PSOE hubiera suscrito el rechazo del Plan Ibarretxe, igualmente Vázquez habría logrado la presidencia, pero tampoco gracias a los resultados del 25-M sino, en este caso, a la generosidad del apoyo del PP.
 
Al PP ya le han tomado el pelo bastantes veces —léase el Pacto de Ajuria Enea o el Pacto Antiterrorista— pactando con un PSOE que no hace otra cosa que ponerle los cuernos una vez que firma. Esta vez ni siquiera un cebo tan atractivo como Vázquez ha hecho picar al PP. Y hay que felicitar a este partido por no haberse sumado a un consenso que le constriñe, que le da al PSOE un manto de respetabilidad que no merece y que impide algo tan elemental como es que la Federación Española de Municipios y Provincias haga frente al secesionismo de los nacionalistas. No todos los días el PP logra enfurecer a Prisa.
 
Gracias a la proximidad de las generales, alguien se acuerda de los “principios”.

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