El comentario que El País dedica al presupuesto presentado por Ruiz Gallardón es el que más llama nuestra atención en un día con pocas coincidencias en los editoriales de prensa.
Era previsible que el diario de Prisa aprovechara el flanco abierto por Ruiz Gallardón contra el PP cuyos presupuestos municipales basados en subidas de impuestos y del endeudamiento contradicen abiertamente las política económica de los Gobiernos presididos por Aznar. “Modelo esquizofrénico” es el título de un editorial que, si bien parte de un hecho indudable como es la contradicción evidente entre ambos presupuestos, al final nos lleva a preguntarnos si la “esquizofrenia” no será mas bien la del editorialista de El País.
Ante dos líneas de política económica tan opuestas como las que propone Gallardón o Montoro, uno puede limitarse exclusivamente a señalar las diferencias o indicar, además, por cual de las dos uno tiene sus preferencias. Pero El País, tras señalar las marcadas diferencias entre ambas, arremete hoy contra Gallardón por hacer lo que ayer reprochaba a Montoro que no hiciera.
El País, como hemos apuntado, empieza con acierto señalando que “donde Rato y Montoro dicen equilibrio presupuestario, Gallardón defiende el endeudamiento como fórmula para financiar las obras que, en su opinión necesita Madrid. Donde el equipo económico oficial menciona la reducción de impuestos, el alcalde aplica subidas casi traumáticas en los impuestos directos (23%), indirectos (29%) y Tasas (25%). Su modelo económico, incluye la inversión masiva en obra civil, poca o nula preocupación por la deuda y la determinación de acudir a todos los recursos disponibles, bancarios o tributarios para financiar sus proyectos”.
Ante esta acertada descripción de las diferencias, uno debería pensar que quien ayer reprochaba a Montoro su “creencia de que la financiación de los recursos públicos es un obstáculo para el crecimiento económico” aplaudiera hoy a quien muestra “su determinación de acudir a todos los recursos disponibles para financiar sus proyectos”; Pero no, lo critica. Quien ayer denunciaba que “la obsesión por el déficit cero ha tenido consecuencias negativas para el mantenimiento de unos bienes públicos que se deterioran sin remedio” censura hoy a quien se propone “una inversión masiva en obra civil”, quien ayer criticara a Montoro por negarse a “aceptar un cierto endeudamiento público, que por otra parte tendría hoy una financiación privilegiada” critica hoy a Gallardón por su “poca o nula preocupación por la deuda”; el editorialista que no hace mucho amonestaba a Montoro diciendo que “el incremento en la inversión, para ser significativa, debe superar los dos dígitos” reprocha hoy a Gallardón que se proponga “un aumento de la inversión pública en nada menos que el 26 por ciento”...
Hoy El País arremete nada menos que contra el “keynesianismo para constructores” y alerta contra “las consecuencias que para el bolsillo de los madrileños tendrá el aumento en la inversión pública”. Su editorialista denuncia la subida de impuestos como “un autentico catastrazo”. También critica “la amenaza del recargo —de difícil aplicación práctica— para los pisos vacíos”. La política económica que ayer El País reclamaba para una España ayuna de “infraestructuras públicas” es hoy criticada en ese mismo diario porque “hará de Madrid una ciudad en obras, pero probablemente mucho más cara...y más endeudada”.
Tiene toda la razón El País cuando señala que “ni el Gobierno ni el Ayuntamiento han explicado de forma razonable esta profunda discrepancia entre lo predicado por el PP y lo practicado en la principal ciudad que Gobierna”. Pero El País tampoco da explicación alguna de por qué el editorialista que ayer se nos mostraba como un torpe nostálgico de Keynes, hoy se nos muestra como un vanguardista discípulo de Hayek.
Aprovechar el caso de Gallardón —tan favorecido e influenciado siempre por Prisa— para remarcar “las sensibilidades económicas tan opuestas en un mismo partido” es, respecto al PP, completamente exagerado. Y para “sensibilidades económicas opuestas” veáse las que las que coexisten en la sección de opinión de El País y que evidencian sus editoriales de ayer y hoy.
Para “galimatías” , “oposición de sensibilidades” y “contradicciones” también las que evidencia el discurso económico del PSOE, del que hasta El País ayer mismo reconocía eufemísticamente que le faltaba “un esquema detallado del programa fiscal, una definición inequívoca de la política presupuestaria y muchos otros perfiles más definidos”. Para “esquizofrenia”, la que muestra el PSOE en su discurso y El País en sus editoriales.
Es verdad que más que muestra de contradicción, fue simple ignorancia económica que el pobre Zapatero hace unos meses creyera que el "equilibrio presupuestario" que decía defender era una cosa diferente al "déficit cero" que rechazaba. Pero lo que ya no se trata de ignorancia sino una contradicción esquizofrenica inducida al PSOE a través de El País fue que los socialistas denunciaran al PP por un supuesto "maquillaje del déficit" cuando, al mismo tiempo, le reprochaban "su obsesivo radicalismo por el deficit cero".
Igualmente contradictoria es la línea propuesta por un Jordi Sevilla —compatible con el editorial de Prisa de hoy — frente a la que ahora marca en el PSOE Miguel Sebastián en concordancia con el editorial de El País de ayer.
Prisa, en esto, no se aclara. Su critica editorial al PP siempre ha sido sectaria e inmoral pero bastante astuta. Sin embargo, en política económica su sectarismo contra el Gobierno es manifiestamente burdo y contradictorio. Ayer pedían al todavía secretario general del PSOE que perfilara su discurso económico pero ¿cómo va lo va a hacer el partido si no lo perfila antes la empresa en su sección de opinión?
Definitivamente, no sólo van a estampar a Zapatero. Antes nos lo vuelven loco.