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Guillermo Dupuy

Un Gobierno para, cuanto antes, no gobernar

Gracias a este "Gobierno cuanto antes”, habrá que esperar todavía mucho tiempo para que haya en España un Gobierno que gobierne.

Guillermo Dupuy
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La encuesta de Celeste-Tel pinta publicada este martes no viene sino a confirmar lo que ya advertían, por primera vez, las encuestas de ABC y El Español la semana pasada: la única posibilidad que tiene España de dotarse de un Gobierno con auténtica capacidad para poder gobernar –y que le ha surgido tras el terremoto en el PSOE– pasa por la celebración de unas terceras elecciones generales. Está visto, sin embargo, que ningún partido tiene especial interés en la celebración de unos nuevos comicios, que, por otra parte, ya provocaban lógico hartazgo entre los ciudadanos. Así, aunque todas estas últimas encuestas pronostiquen que el PP alcanzaría una mayoría suficiente para formar Gobierno con el único apoyo de Ciudadanos, está visto que a Rajoy más le vale la poltrona en mano que le procuraría ahora la abstención del PSOE que los cientos de reformas y de regeneraciones volando que le permitirían unas elecciones en diciembre.

Una persona como Rajoy prefiere, por otra parte, depender del PSOE antes que tener que hacerlo de Ciudadanos; y los resultados del 26-J, a diferencia de lo que por primera vez anuncian las encuestas, hacen tan irrelevante el respaldo de Ciudadanos como determinante lo sería si se celebrasen unas elecciones en diciembre. El que la formación naranja tuviera la llave de la gobernabilidad, tal y como señalan todos estos sondeos, implicaría para Rajoy el riesgo de que los de Rivera se acuerden de para qué se metieron en política y le obliguen a afrontar la mayor crisis de las que aquejan a España, que no es otra que su quiebra como nación entendida como Estado de Derecho. La intensa batalla en el ámbito de las ideas y de la comunicación que implicaría emprender semejante empresa no puede despertar mayor pereza en un hombre como Rajoy, a quien, por otra parte, y por utilizar sus propias palabras, no le produce la "menor ansiedad" gobernar en funciones. Su "Gobierno cuanto antes", ese que surgirá de la simple abstención de los socialistas en su investidura, será –no lo duden ustedes– lo más parecido que haya habido nunca en España a un Gobierno en funciones.

En cuanto a Ciudadanos, es evidente que Madrid –entiéndase el salto a la política nacional– no le ha sentado nada bien. Su envilecido acomodamiento a los dos supuestos partidos nacionales –el auténtico cáncer del que los separatistas, incluido Podemos, son sólo los síntomas– tenía cierto pase cuando no se alumbraba en el horizonte la posibilidad de que unas nuevas elecciones pudieran desatascar la situación en la que nos encontramos y en la que vamos a seguir estando tras la circense investidura que nos evite el engorro de volver a ir a votar este año. Pero ese acomodo al statu quo le brinda a Ciudadanos 32 escaños frente a los 26 ó 28 que le pronostican los sondeos, y eso es lo que les importa, por mucho que este último e hipotético menor número de escaños pudiera tener, paradójicamente, mucho más poder de influencia en la acción del Gobierno que los obtenidos el 26-J.

Menos interés en la celebración de unos nuevos comicios tiene aún el PSOE, por mucho que su aversión a tener que abstenerse en la investidura de Rajoy siga siendo lo único que todavía pueda evitarlos. Con todo, parece cantado que el PSOE –o un número suficiente de sus diputados– se trague ese sapo con tal de evitar unas elecciones en las que los sondeos le auguran una caída que le lleve por debajo de los 80 escaños. A la postre, los resultados del 26J otorgan a sus actuales 84 representantes la posibilidad de bloquear la acción de gobierno de Rajoy desde el primer día, incluso de tumbarlo una vez crean que se han recuperado del terremoto que les ha provocado la decapitación de Sánchez.

Finalmente, a Podemos tampoco se le ve especial interés en la celebración de unas nuevas elecciones, en las que por tercera vez consecutiva quedarían, según los sondeos, por detrás de un PSOE que vive los peores momentos de su historia. Las discrepancias que se están dando en el seno de la formación comunista, así como la posibilidad de explotar electoralmente el hecho de que el PSOE se haya abstenido en la formación de un "Gobierno de la derecha", también les pueden llevar a preferir –aunque nunca lo confiesen– este debilísimo "Gobierno cuanto antes" de Rajoy.

Total, que, gracias a este "Gobierno cuanto antes", habrá que esperar todavía mucho tiempo para que haya en España un Gobierno que gobierne.

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