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ADOCTRINAMIENTO

Manipulación e ideología

La monserga del calentamiento global –nótese que ya se habla más de cambio climático– nos ha demostrado hasta qué punto la manipulación ideológica y grosera de la realidad se proyecta incluso sobre campos científicos donde la cautela y las advertencias sobre las limitaciones del conocimiento humano impiden llegar a conclusiones precipitadas.

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A pesar de la preeminencia en el mundo cultural y académico de las ideas socialistas y liberticidas, no resulta difícil desenmascarar a los manipuladores. Una de sus técnicas, muy utilizada por diarios como El País, consiste en purgar sistemáticamente aquellos hechos y datos que desluzcan los precocinados ideológicos de la casa. Solo emprenden sus famosas campañas de persecución y linchamiento cuando advierten un rival que puede resultar peligroso para su tambaleante influencia.

Como se sabe, ese diario de referencia para los progres españoles comenzó su existencia blandiendo el espíritu de la ilustración y haciendo gala de cierta calidad formal. Sin embargo, lleva mucho tiempo convertido en una caricatura autocomplaciente de sí mismo, gracias a los ímprobos esfuerzos de una hornada de semianalfabetos que lo han despeñado por la barranca de la mediocridad, a mayor gloria de los poderes fácticos proclives al PSOE.

Otro ámbito en el que se descubren improbables casualidades es el de los manuales de enseñanza de idiomas. Hace ya demasiado tiempo que los estragos causados por la corrección política, nacida en Estados Unidos, se esparcen entre las principales lenguas del globo. Cuando observamos los manuales más utilizados en la enseñanza de español a extranjeros encontramos los mimbres de esa recreación ideológica y de ese moldeamiento potencial de los futuros hablantes de nuestro idioma.

Podemos quedarnos perplejos con las selecciones de textos y asuntos de actualidad. Afiliarse a una ONG como Greenpeace es lo que un joven español medio está pensando en hacer. El reciclaje de basuras y la lucha contra el cambio climático pavimentan el camino a la perfección de todo ser humano. La "lucha contra las desigualdades" en su versión pajinesca lleva bastante tiempo anunciada en muchos manuales.

No puede sino mover al pasmo que un libro de escasas páginas reduzca el pensamiento y la literatura españoles y latinoamericanos a autores como Eduardo Galeano, Mario Benedetti, Gabriel García Márquez o Ernesto Cardenal, con alguna concesión a Octavio Paz y Arturo Pérez Reverte. No cabe duda de que los perfectos idiotas latinoamericanos... y españoles –como los denominaran de forma sublime Carlos Alberto Montaner, Plinio Apuleyo Mendoza y Álvaro Vargas Llosa en su célebre manual– que pululan por la facultades de filología y las editoriales al uso priman el adoctrinamiento a la hora de conformar sus textos.

Un observador imparcial no puede dejar de reconocer la grandeza artística de la literatura de García Márquez, pero si además de no mencionarse a otros autores al menos igual de relevantes –como el también Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa– se ensalza al colombiano por haber impulsado la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano, la sospecha de tendenciosidad se convierte en certeza.

No sería justo dejar de reconocer la cantidad y, en algunos aspectos, la calidad del material didáctico para aprender español que puede encontrarse en el mercado. En general, sirve para el fin propuesto, en la medida que conjuga el enfoque comunicativo con múltiples tareas para estimular la adquisición de las destrezas necesarias para dominar el idioma. Se aprecia, sin embargo, un claro sectarismo en la selección de los temas para incitar a hablar a los alumnos, así como cuando ofrecen información sobre la cultura, la sociedad y las costumbres españolas y latinoamericanas. Por cierto, que el régimen de precios semifijos que impera en el mundo editorial (v. arts. 9 y 10 de la Ley 10/2007, de 22 de junio, de la lectura, del libro y de las bibliotecas) permite conseguir estos manuales más baratos en librerías del extranjero.

Obviamente, los atractivos diseños y las ilustraciones a todo color no mitigan esos vicios, sino que ponen de manifiesto el terrible desfase que existe entre los medios técnicos de que dispone el hombre actual y la amalgama de supersticiones e ideas falsas que tanto predicamento tienen entre las élites supuestamente cultas.

 

© Instituto Juan de Mariana

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