
Parks fue testigo de décadas de un contradictorio progreso negro. Por ejemplo, hoy más del 40% de todos los negros viven en libertad en los barrios residenciales de Estados Unidos, mientras que el 20% vive en los barrios bajos del centro de las ciudades. En 2001, una América negra tenía una media de ingresos para una familia de dos padres de 60.693 dólares, mientras que el 20.7%, perteneciente a la otra América negra, estaba por debajo de la línea de pobreza. Hay más de 1.4 millones de hogares negros con ingresos anuales de 75.000 dólares o más, mientras que el 40% de todos los negros ganan menos de 25.000 dólares anuales.
En términos de educación, el 17,6% de negros logra un título universitario comparado con el 49,4% de asiáticos (sólo el 30,6% de blancos tienen título). Un gran segmento de la América negra está amarrada a las escuelas públicas de bajo nivel que sabotean el futuro de sus niños en una economía global. En las escuelas públicas de Wisconsin, sólo el 41% de negros termina la secundaria. Por otro lado, hay padres negros que pueden permitirse enviar a sus hijos a escuelas privadas predominantemente blancas o a escuelas privadas de prestigio, sólo para negros, como la Romar Academy en los barrios residenciales de Atlanta.
Los negros en mala posición económica, atrapados en programas de subvenciones y ayudas públicas, fueron quedándose atrás debido a esa deshumanización federalizada. La burocracia del bienestar controla la selección de vivienda de los pobres, los atrapan en escuelas de bajo nivel, limitan su atención médica y pone trabas a sus ahorros personales. Sin embargo, los negros americanos más adinerados y que pueden mantenerse solos, han permanecido conectados libremente a las instituciones fundacionales que siempre han ayudado a prosperar a los negros sin importar el clima político.
La ayuda pública impide a la gente, después de recibirla un tiempo, poder llevar una vida independiente. La dependencia del gobierno embota el espíritu humano. Cuando la gente gana su propio dinero y lo usa para mantenerse y mantener a los suyos, produce un sentido de autonomía, autoestima y responsabilidad personal que una subvención estatal no puede dar.
La cruzada que inspiró Rosa Parks tuvo éxito porque estaba moralmente justificada. La discriminación contra trabajadores, votantes y compradores de viviendas por ser negros era injusta y una violación de la inherente dignidad de todos los seres humanos. Pero Rosa Parks sobrevivió para ver cómo el gobierno liberaba a los negros pobres de sus responsabilidades morales y económicas que se nos exigen a todos nosotros. Rosa Parks fue testigo de cómo se disparó el nivel de abortos entre mujeres negras hasta llegar al 43%; las viviendas públicas se convirtieron en barrios violentos y llenos de drogas; y la dignidad de los negros fue dañada por el gobierno alentando a que los hombres abandonasen a sus hijos y se lavaran las manos de sus responsabilidades. En 1950, sólo el 18% de las familias negras eran encabezadas por mujeres solteras; hoy ese número es más del 45%. Rosa Parks fue testigo de la transición de negros pobres que se sentían avergonzados por necesitar ayudas a la percepción de que sus ingresos no ganados son un derecho que les corresponde.
Lo peor de todo, Rosa Parks fue testigo de unos de los peores errores de metodología que se produjeron en los años 60: utilizar el gobierno y la política como fuente principal de movilidad social. Históricamente, los grupos minoritarios más influyentes en política y economía en Estados Unidos han sido aquellos menos metidos en política. Por ejemplo, los asiáticos en Norteamérica raras veces presentan candidaturas a las elecciones, pero sobrepasan a todos los grupos raciales en términos de ingresos y obtención de educación. En 2004, el nivel de pobreza bajó para los asiáticos (9,8% en 2004, bajando de 11,8 en 2003) y no varió entre los negros (24,7%).
La América negra que se concentra en obtener independencia económica, ser emprendedor, educarse y en hacer resurgir el liderazgo pastoral negro permanecerá mayormente fuera del control gubernamental. Los negros verdaderamente libres son aquellos libres para hacer sus propias elecciones moralmente formadas sin intervención gubernamental. Lo que hace falta para continuar con el legado de Parks es liberar a los negros desarmados por la sustitución gubernamental, restaurar su dignidad a través del resurgimiento de los líderes religiosos negros, un enfoque sobre la educación y una renovación del matrimonio y la familia. Estos son los verdaderos pilares del movimiento de derechos civiles y son los principios de la verdadera liberalización para esos negros que se han quedado por el camino.
Anthony B. Bradley es investigador del Instituto Acton para el Estudio de la Religión y la Libertad en Grand Rapids, Michigan.