BENEDICTO XVI
El único programa: comunicar la fe
Ya ha transcurrido una semana desde la elección de Joseph Ratzinger como nuevo obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, y después del ciclón mediático de estos días quiero hacer mi propia confesión. Recuerdo mi primera etapa de periodista novel, cuando a finales de los ochenta me puse al frente de la edición española de la revista 30GIORNI, que era por entonces la mejor cabecera mensual de información sobre la Iglesia en el mundo. Ratzinger era un invitado habitual de aquellas páginas, y cuando desde Roma llegaban las galeradas para el siguiente número, yo buscaba ávidamente sus entrevistas, discursos, o el anticipo de alguno de sus libros.