Menú
CINE: "HASTA DONDE LOS PIES ME LLEVEN"

Un canto a la esperanza

Este viernes se estrena de tapadillo Hasta donde los pies me lleven. Basada en un best-seller de Josef Martin Bauer, el director alemán Hardy Martins ha realizado una película realmente admirable y desacomplejada, y que presenta una concepción antropológica muy alejada de presupuestos modernistas.

Este viernes se estrena de tapadillo Hasta donde los pies me lleven. Basada en un best-seller de Josef Martin Bauer, el director alemán Hardy Martins ha realizado una película realmente admirable y desacomplejada, y que presenta una concepción antropológica muy alejada de presupuestos modernistas.
Fotograma de la película Hasta donde los pies me lleven
Clemente Forell es un soldado católico alemán que parte hacia el frente ruso en la fase final de la segunda Guerra Mundial. En su Baviera natal deja a su hija pequeña y a su esposa, quien al darle el beso de despedida le comunica que está embarazada. Con la alegría de la noticia y el dolor de la separación, se marcha dejando una promesa: “Volveré en Navidades”. Pero pasa el tiempo, se firma el armisticio, y Clemente Farell no vuelve ni da señales de vida. Está detenido en un campo de concentración soviético y condenado a 25 años de trabajos forzados. En el noreste de Siberia. Pero él quiere volver con su familia, y está dispuesto a fugarse y arriesgar su vida con ello. Su mujer, a la que confirman que no hay noticias de su marido, se teme lo peor. Pero la hija, que le ha rogado a la Virgen por su padre, sabe que la Virgen se lo devolverá.
 
La película tiene el formato clásico de fuga y persecución, con un antagonista de libro que es el oficial soviético Kamenev. Sin embargo, la hondura humana del protagonista –y de su familia- hacen de la cinta algo especial. Farell es un hombre con una conciencia unitaria, que siendo católico no tiene problema en entrar en una mezquita asiática, y de rodillas pedir perdón a Dios por las cosas que se está viendo obligado a hacer. Él sabe que hay un solo Dios, y una mezquita es un lugar sagrado idóneo para rezar cuando no hay otra cosa. Cuando se muere de hambre en medio de la tundra helada, le grita llorando a Dios: “Padre nuestro, que estás en el Cielo, dame AHORA el pan de cada día, AHORA.” Y una foca es la respuesta de Dios.
 
Una escena maravillosa es la del judío que decide ayudarle. ¡Un judío ayudando gratuitamente a un soldado del Tercer Reich! Tan escandaloso como hermoso. El propio Farell no se lo puede creer. Pero el judío sabe que su fe conlleva hacer el bien a quien lo necesita. No se complica más la vida. Sencillamente se la juega por nuestro protagonista. También es muy interesante la solidaridad que muestra una tribu de lapones, que viven su religiosidad animista y primitiva como un factor que les humaniza. Pero no pienses que es una película ecléctica y new age. En absoluto. Sólo subraya que la verdadera religiosidad siempre te abre al prójimo.
 
Hasta donde los pies me lleven es además un festival de paisajes increíbles, como un auténtico documental del National Geographic. Nos reencontramos con los horizontes de Dersu Uzala, pero no paramos hasta llegar a Irán. Impresionante el imperio soviético. Realmente impresiona verlo en esta película. Una banda sonora épica y una fotografía sensacional ponen el broche de oro a un film que, aunque duro, es un canto a la esperanza descomunal.