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José García Domínguez

Cómo vender la burra ciega de la inmersión

Proscribiendo el castellano en el colegio, la calificación media de ese idioma sube. ¿Es así, Echenique?

José García Domínguez
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Proscribiendo el castellano en el colegio, la calificación media de ese idioma sube. ¿Es así, Echenique?
Adriana Lastra y Pablo Echenique. | EFE

A pesar de los muchos años transcurridos desde que Pujol y González empezaron con esa vaina, vender la burra ciega de la inmersión lingüística obligatoria a la opinión pública es empresa que siempre requiere de ingentes toneladas de imaginación creativa. Un esfuerzo que estos días están sufriendo en sus propias seseras los publicistas al servicio tanto del Gobierno como de la Esquerra, los dos artífices del pacto de la vergüenza gramática por el que se ansía elevar a rango de ley la marginación del castellano en tanto que lengua vehicular de la enseñanza. Que se lo pregunten si no al pobre Echenique, que suda tinta a diario para colocarles esa mercancía tarada a los compañeros de los círculos. Y de ahí que los esforzados fabricantes de noticias falsas (como no soy inglés, no lo escribo en inglés) anden ahora mismo recitando de nuevo la conocida trola de la Selectividad, ese cuento chino según el cual los catalanes obtienen por norma una nota media en Lengua castellana y Literatura española superior a las de sus iguales en Madrid, Navarra, La Rioja o Galicia. Los chavales de los pueblos de Manresa, Vich y Reus, según nos aseguran, manejan el idioma de Cervantes mucho mejor, con más fluidez, corrección fonética, riqueza de vocabulario y pericia sintáctica que los de Salamanca, Valladolid o Toledo. Y las vacas vuelan.

Ocurre, como sabe cualquier escolar de Primaria, que no se pueden sumar peras y manzanas. Huelga decir a esos efectos que la prueba, por llamar a esa broma de algún modo, de Lengua castellana que deben superar los alumnos de Selectividad en las cuatro provincias catalanas nada tiene que ver con el examen sobre idéntica materia que se realiza en el resto de España. Por lo demás, ese argumento recurrente, el que a estas horas no paran de volcar en las redes sociales todos esos pequeños polpotistas lingüísticos, es tan idiota que, llevado a su última consecuencia lógica, debería animarlos a pedir que, al igual que ocurre en Cataluña, tambíén se prohíba el uso docente del castellano en el resto de España. Proscribiendo el castellano en el colegio, la calificación media de ese idioma sube. Bien, pues hagamos lo mismo en toda España. ¿O no? Lo dicho, vender esa burra no es nada fácil. Pobre Echenique.

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