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José García Domínguez

PP y PSOE ya no se pueden rendir

El tiempo de la claudicación permanente ante los nacionalistas, queridos Felipe y José Manuel, se ha acabado.

El tiempo de la claudicación permanente ante los nacionalistas, queridos Felipe y José Manuel, se ha acabado.
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Poco dura la alegría en la casa del pobre. A Felipe González, tras airear en la portada de El País un escrito henchido de inopinada firmeza a cuenta del prusés, le ha faltado tiempo para envainársela ante un muy severo Juliana. Lo que ayer era gallarda denuncia de una deriva fascistoide en Cataluña, hoy es sumiso reclamo de que se obedezca a ese asalariado de la Fundación Sabino Arana, el que postula mentar en la Carta Magna a la nación catalana. Al tiempo, otro alegre aliado de sus sepultureros, García-Margallo, el vocero oficioso de Rajoy en la materia, anda postulando por ahí que se ceda la totalidad del IRPF a Cataluña. Aunque él haya dicho "a las autonomías", ya nos entendemos. Estamos, pues, en lo de siempre: una carrera, otra más, entre los dos viejos partidos de la vieja alternancia por ver cuál de ellos ofrenda más regalos al separatismo catalán por ver de calmar su furia centrífuga.

Diríase, sin embargo, que ni González ni Margallo, dos viejos políticos acostumbrados a las viejas marrullerías de la vieja pax madrileña, han entendido nada de lo que está ocurriendo en España de un tiempo a esta parte. Entre otras cosas, no han entendido lo principal: que su tiempo ha pasado. Porque el tiempo de la claudicación permanente ante los nacionalistas, queridos Felipe y José Manuel, se ha acabado. Se ha acabado para siempre. Y se ha acabado para siempre porque, aunque lo deseasen con todas sus fuerzas, ni PP ni PSOE podrán rendirse de nuevo ante los avezados chantajistas de la Plaza de San Jaime.

Y no podrán porque, a partir de ya, el precio de sus medrosas claudicaciones sería tener que renunciar a gobernar España. Sí, queridos Felipe y José Manuel, la disyuntiva a la que se enfrentan sus respectivas formaciones a partir de ya va a ser simple: o ceder, como de costumbre, ante los nacionalistas o mandar. Y ello por una razón más simple todavía, a saber, porque ni PP ni PSOE podrán ocupar de nuevo La Moncloa sin el asentimiento de Ciudadanos. Y Ciudadanos, mira por dónde, nació justo para eso: para no claudicar jamás ante los separatistas. Jamás. Por tanto, José Manuel y Felipe, ya saben ustedes lo que hay. Son lentejas. Obren, entonces, ustedes y los suyos en consecuencia. ¿Lo entenderán o habrá que volver a explicárselo en diciembre?         

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