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Las elecciones del PSOE no son sino una huida hacia delante en el curso de otra huida, la que supuso el congreso en que Zapatero resultó elegido.

José María Albert de Paco
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Las elecciones del PSOE no son sino una huida hacia delante en el curso de otra huida, la que supuso el congreso en que Zapatero resultó elegido.

"Me comprometo a poner en marcha un plan para abrir todas las sedes de las Agrupaciones Locales del PSOE para que miles de españoles y españolas encuentren un lugar acogedor en el que aprender, estudiar, compartir, debatir, y disfrutar de compañía." Para para. Tal es el quinto compromiso ("Un partido nuevo") de los diez que obran en la web del candidato a la secretaría general del PSOE Pedro Sánchez; apenas una muestra de la vacuidad de sus propuestas, que también en ese punto resultan indistinguibles de las que formula Eduardo Madina. Ambos pliegos, en efecto, constituyen un rosario de lugares comunes espolvoreados de corrección política que, de algún modo, revelan el extravío del PSOE.

Para empezar, porque la crisis en que se halla sumida esta formación no se resuelve con un cambio de cromos ni dando la voz a los jóvenes ni con ninguno de los artificios que, desde Zapatero, han llevado al PSOE a la situación en que se encuentra. En este sentido, no creo que haya ninguna diferencia entre lo que representa la dupla Sánchez-Madina y lo que representaron, no hace tanto, las Aído, Pajín o Chacón. A su manera, también Sánchez y Madina son mujeres, esto es, individuos cuyas lagunas son más o menos disculpables en virtud, ay, de su extraordinaria sensibilidad. Hasta ahí llega, en efecto, la herencia de Zapatero, quien, recordemos, no cejó en el afán de remendar su incompetencia con emanaciones de feminidad, que consistieron, por ejemplo, en fingirse atormentado por pertenecer a un sexo infestado de maltratadores. Nadie supo descifrarlo con la perpleja clarividencia con que lo descifró Joana Bonet en su memorable entrevista en Marie Claire. "Habla de sentimientos en términos políticos", hizo notar a Zapatero luego de que éste confesara que se había declarado a Sonsoles proponiéndole un "proyecto vital compartido". El reverso de esos sentimientos en términos políticos fue la política en términos sentimentales. A ese hierro, en fin, pertenecen Sánchez y Madina, tanto monta monta tanto, pues ambos han avanzado que, en caso de derrota, se integrarán en el equipo del rival. Para eso sí que tienen dos cojones.

Así, las elecciones a secretario general del PSOE no son sino una huida hacia delante en el curso de otra huida, la que supuso el congreso en que Zapatero resultó elegido. Entre tanto, políticos como Felipe González, José Borrell, Alfonso Guerra o Joaquín Leguina, los únicos animales que podrían sacar al partido del lodazal, se hallan apartados de la política activa por razones que, teniendo en cuenta lo que viene, convendría revisar con urgencia.

PS. Vuelvo a la web de Madina. Como temía, ni una sola mención al atentado. La clase de elipsis, en fin, que de tan manifiesta termina por resultar obscena. Después de todo, su carrera, su proyección como joven valor es inseparable de su condición de víctima del terrorismo. En lugar de ese muesca, leemos: «Adora al grupo de rock alternativo británico The Cure, una banda "clave" en su vida». Y ya no sé qué es peor, si clave o que aparezca entre comillas.

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