Juan Ramón: me llamó la atención el piropo que te echó Roberto Santamaría en Veo7. Dice que lee tus artículos y aprende mucho contigo.
Yo diría que aún le falta mucho por aprender.
Aquí veo una contradicción, amigo Rallo:
"continuar haciendo pedagogía de máximos aun cuando sólo obtengamos pequeños cambios en la buena dirección. Pragmatismo frente a romanticismo y evolución frente a revolución."
En qué quedamos: ¿pedagogía de máximos, o pragmatismo y evolución? ¿Las dos cosas al mismo tiempo? El programa del P-LIB es tan minoritario y es tan maximalista como el trotskismo en la España de los años sesenta. Una secta, vamos. Entre Rajoy y el P-LIB, creo que existe un término medio, y es el que yo apoyaría.
Excelente análisis.
Estoy de acuerdo, aunque llegas un poco tarde. Como una epidemia vírica, ésta ha mutado. Ahora ya se han desvinculado de democraciarealya y han creado una nueva página (madrid.tomalaplaza.net) donde no hay propuestas concretas, y las que hay, son post a título personal(me sorprende cuanto anticapitalista tiene un móvil de última generación con android), así siempre pueden desmarcarse.
Aunque siempre quedarán testimonios como la entrevista a uno de los portavoces en los periódicos de vocento, donde indica que no permiten ningún tipo de símbolo religioso, aunque admiten todo tipo de credos (se ve que "la asamblea" lo ha decidido así)
Dicen que quieren sentar las bases de la nueva democracia, donde no existen los partidos políticos (supongo que existirá sólo uno) y todo se decide en asamblea.
Pero se niegan a crear un partido político propio, porque no creen. O sea que nos pretenden imponer un cambio de sistema, por pojones.
En fin, a ver si hay suerte y viene un frente con granizo y limpia un poco la plaza.

@Erbilyos
En el plano económico, sí que se puede llevar a cabo , acorto plazo, (aunque de manera progresiva) lo que plantea P-LIB, pero lo social no tanto, aunque también puede ser progresivo, pero a largo plazo.
Lo mejor es ir paso a paso, en vez de tantas revoluciones, que todas acaban igual.
Primero cambiamos una cosa (por orden de prioridades), y luego a por otra, etc.