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NUEVO LIBRO DE JOSÉ JIMÉNEZ LOZANO

El azul sobrante

Este libro contiene 32 cuentos cortos (la mayoría tiene cuatro o cinco páginas) de José Jiménez Lozano (Ávila, 1930), periodista, abogado y, sobre todo, escritor (galardonado, por ejemplo, con el Premio Cervantes).

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Se abre con una cita de la escritora rusa Nadejda Mandelstam:

He pasado noches llorando por el hecho de que los verdugos no leen nada que pueda humanizarles, y todavía lloro. Pero yo tampoco he leído casi nada... Aprendí a leer, cuando releía a Dostoievski.

Está sacada de las memorias de Nadejda, viuda del poeta y víctima del gulag Osip Mandelstam. Las fábulas del Sr. Jiménez Lozano responden al propósito, probablemente quimérico, de humanizar a los verdugos. Humanizar debe entenderse, aquí, en dos sentidos: en primer lugar, como meditación sobre el mal; en segundo lugar, como esperanza de redención de lo humano; esperanza precaria, ciertamente, frente al avasallador avance de la deshumanización, pero precisamente por ese desequilibrio de fuerzas la esperanza es la actitud humana más genuina, y su naturaleza misteriosa funciona la predispone como tema literario.

La mención de Dostoievski también se justifica al leer estas historias. Al igual que su admirado autor ruso, Jiménez Lozano muestra los límites del mal, sus simas más sórdidas y negras, para buscar en ese lugar, precisamente en lo más abyecto y descorazonador de la condición humana, conductas de resistencia, semillas de esperanza.

Lo inhumano adopta en estas historias diversas formas: es la burocracia cínica del Estado del Bienestar en "La educación política", el primer cuento de esta colección; es la Inquisición en "La Cojita"; es el dogmatismo en "La burra de Balaam"; es la violencia entre cónyuges en "Cuello de garza" y también "En la tienda"; es la secularización en "El merendero"; es el prejuicio en "Los papeles de España"...

Los protagonistas de estas historias son personas humilladas que no dan su brazo a torcer, que resisten. La protagonista de "La educación política" es una anciana que lo ha perdido todo: su marido, su hijo; vive en la pobreza, sola en una vieja casa de vecinos del centro de una ciudad. Las visitas de los servicios sociales del Ayuntamiento tratan de persuadirla de que vaya a vivir a una residencia. La manipulan, le hablan de promesas del gobierno municipal, la intimidan, le dicen que los demás vecinos ya han firmado. Ella resiste. Ahí, en medio de ese siniestro abuso, brilla la dignidad personal, lo humano.

Otras veces, los personajes de estos cuentos salvan a otros, les devuelven su humanidad. En "El azul sobrante", la historia que da título al libro, son tres chiquillos con nombres de ángel: Miguel, Gabriel y Rafael. La narradora de este cuento es una anciana, Ruth, que explica a una periodista un suceso de su niñez, cuando iba en coche, con sus padres y su hermano David, y se salieron de la carretera por un accidente provocado por un bote de pintura azul en el camión que les precedía. En la parte de atrás del camión viajan tres chiquillos, custodiando una serie de lienzos. Los tres arcángeles le regalan un frasco con un poco de pintura, de un añil intenso. Es de la misma materia que se ha derramado, provocando el accidente. El azul que había sobrado en el principio, "de cuando se pintó la bóveda del cielo del atardecer".

Cuentos, en fin, de una humanidad perdida y rescatada. Escritos con un estilo recio; casi diríamos genuinamente castellano. La prosa del señor Jiménez Lozano hace voto de pobreza, constantemente. Es de una desnudez franciscana. Usa giros y voces del habla popular en Castilla, como el laísmo, del que yo creo que, a veces, abusa. Se nota que ha bebido mucho de Cervantes, de Galdós y de los grandes narradores del siglo XIX. Eficacia y accesibilidad son rasgos característicos de su estilo; reserva el misterio para su aguda y compasiva contemplación de la humanidad.


JOSÉ JIMÉNEZ LOZANO: EL AZUL SOBRANTE. Encuentro (Madrid), 2009, 208 páginas.
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