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El futuro de Afganistán

Por desgracia, el presidente Obama no se ha mostrado muy partidario de seguir las recomendaciones de los militares.

Max Boot
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El secretario de Estado, John Kerry, y el presidente Hamid Karzai se reunieron en Kabul hace dos fines de semana, tras lo que declararon haber alcanzado "un principio" de acuerdo respecto a un tratado de seguridad afgano-estadounidense que permitiría a las tropas norteamericanas permanecer en Afganistán después de 2014. Pero, ay, ya hemos escuchado muchas veces con anterioridad que se han alcanzado "principios de acuerdo" que luego se han venido abajo por culpa de los detalles. Tendremos que esperar y ver si realmente se logra que este intento llegue a firmarse.

Pero incluso si se consigue, eso no disipará la nube que se cierne sobre el futuro de Afganistán, pues el acuerdo elaborado por Kerry y Karzai, casi con total seguridad, no concretará el nivel de implicación estadounidense. Incluso si asumimos que la opción cero queda fuera del tablero (lo que considero es una conclusión prematura en este punto), es muy importante saber cuántas tropas decide mantener Obama y cuánto dinero va a gastar en las Fuerzas de Seguridad Nacional afganas.

Antes de retirarse del Mando Central, el general Jim Mattis declaró que sería necesario mantener 13.600 efectivos estadounidenses en Afganistán después de 2014, junto a unos 6.000 miembros de las fuerzas aliadas. Me parece un compromiso bastante raquítico, dado que Estados Unidos necesita mantener fuerzas no sólo en Kabul, sino en el sur y el este del país, para proseguir con los ataques de las Fuerzas Especiales contra Al Qaeda, Haqani y otros terroristas.

Pero las filtraciones procedentes de la Casa Blanca sugieren que Obama enviará menos de 10.000 efectivos; puede que incluso muchos menos. Eso, a su vez, provocará un efecto dominó, porque el compromiso europeo dependerá del estadounidense: a menos tropas norteamericanas, menos tropas de la OTAN.

Durante esta campaña, las fuerzas de seguridad afganas han demostrado que son capaces, en buena medida, de mantener a raya a los talibanes por sí solas, pero están experimentando serias bajas, y siguen dependiendo de las fuerzas norteamericanas en cuestiones decisivas como la evacuación médica del personal herido. Sin una evacuación médica siempre disponible -junto con inteligencia, logística y otro tipo de apoyo- hay un verdadero riesgo de que las fuerzas afganas se derrumben ante el implacable ataque de los talibanes.

Unos cuantos efectivos estadounidenses son mejores que ninguno pero, a menos que Obama esté dispuesto a seguir el (buen) consejo de sus generales y mantenga un contingente estadounidense después de 2014, su utilidad será limitada. Por desgracia, el presidente no se ha mostrado muy partidario de seguir las recomendaciones de los militares desde que, en el verano de 2011, decidiera acelerar la retirada de fuerzas en Afganistán, contrariamente a lo recomendado por el general David Petraeus.

© elmed.ioCommentary

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