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Pablo Molina

Hasta el próximo confinamiento

La gente bajo arresto domiciliario, la economía devastada y la mayoría de la población dependiente de los subsidios de un Gobierno comunista.

Pablo Molina
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Las recientes fugas de información en el régimen chino refieren un rebrote de la pandemia vírica en Pekín. Las fuentes de la dictadura comunista afirman que se trata de un foco de centenar y medio de personas y, por tanto, perfectamente controlable, pero atendiendo a la manera en que el régimen gestiona la verdad, es muy probable que el brote sea bastante más serio de lo que los hombres de Xi Jinpin han admitido hasta el momento.

Estamos, por tanto, en un paréntesis pandémico con nuevos focos en diversas partes del mundo y sin una vacuna que permita afrontar la siguiente crisis sanitaria con unas mínimas garantías. Por otra parte, el retorno a la actividad tras el fin del estado de alarma aumenta el contacto entre la población, si bien es cierto que la sensatez de la inmensa mayoría de las personas debería permitir que cualquier resurgimiento del virus sea más leve que lo fue a partir del 8 de marzo. Ahora, además, contamos con mascarillas y medios de protección para el personal sanitario, elementos indispensables de los que carecíamos hasta hace bien poco gracias a la labor de los socialcomunistas amorrados al Gobierno, por lo que, hombre, si vuelve el virus no debería ser tan letal.

Pero nadie puede dudar de que, si se confirman nuevos brotes, Sánchez volverá a confinarnos en casa hasta que le parezca oportuno soltarnos otra vez. A su favor tiene a la mayoría de medios de masas fomentando el carácter esencialmente lanar de una sociedad que pone su vida incondicionalmente en mano de los políticos, aunque hayan demostrado una incompetencia tan atroz como la exhibida hasta el momento por Iglesias y el resto de la banda sanchista.

Volveremos a estar confinados y la única duda es cuándo se darán las condiciones objetivas en la superestructura para imponernos nuevamente ese régimen de excepcionalidad. La gente bajo arresto domiciliario, la economía devastada y la mayoría de la población dependiente de los subsidios de un Gobierno comunista. ¿A que les suena esta situación?

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