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Las purgas de Carmena

Como es bien sabido, nadie ha perseguido jamás a los comunistas con tanta saña como los propios comunistas.

Pablo Molina
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Manuela Carmena | EFE

La destitución del concejal de Hacienda del Ayuntamiento de Madrid, Carlos Sánchez Mato, ha causado un aparente terremoto en el equipo de gobierno municipal y ya hay varios concejales podemitas que amenazan con dimitir como represalia. La advertencia no ha provocado tumultos en las calles ni una afluencia masiva de indignados a los servicios de urgencias de los hospitales de la ciudad, clara señal de que los madrileños no ven como una amenaza seria para su bienestar que el Gobierno de Carmena salte por los aires.

Entre comunistas, las purgas están a la orden del día. Como es bien sabido, nadie ha perseguido jamás a los comunistas con tanta saña como los propios comunistas. Pues bien, en estos momentos el Ayuntamiento de Madrid es un hervidero de conjuras para depurar a los cuadros desafectos a la lideresa, Manuela Carmena, cada vez más más metida en el rol de la Stalinona, como la bautizó recientemente Ussía.

Lo relevante en la defenestración de Sánchez Mato es el motivo. Al nostálgico de la URSS lo han liquidado (afortunadamente, solo en lo político) por no cumplir con el mandato del Gobierno que obliga a las Administraciones públicas a destinar los superátivs de ingresos a amortizar deuda pública, una medida de austeridad perfectamente razonable y, en consecuencia, interpretada por la extrema izquierda como una puñalada ultraliberal a su corazoncito castrista. De hecho, podríamos decir que a Sánchez Mato lo han echado por rojo, justicia poética donde las haya que a muchos nos provoca una honda satisfacción. Y además lo ponen en la calle para que el Ayuntamiento de Madrid vuelva a la senda de la austeridad, receta imprescindible en el ideario liberal que la Stalinona parece haber abrazado como una especie de milagro de Adviento.

¿Se nos ha hecho liberal Manuela Carmena? Es pronto para afirmarlo, pero los colegas del concejal defenestrado parece que apuntan en esa dirección. Los ultraizquierdistas de IU, una de las seis familias que integran la platajunta podemita madrileña, están en pie de guerra contra la alcaldesa por haberse rendido a Montoro, la Troika, el IBEX 35 y el neoliberalismo opresor, y amenazan también con la dimisión. Falta por ver si cumplen su amenaza y abandonan el cargo para volver a su actividad anterior, generalmente el paro o un kolectivo subvencionado, porque cuando uno ha pisado moqueta y se acostumbra a trincar un sueldo de ministro, las prioridades tienden a cambiar. Carmena tendrá que purgarlos a todos. Parece que ésta va a ser una muy feliz Navidad.

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