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Pablo Planas

En Cataluña hay partido

Sería bueno que se quedara Cayetana, que no se fuera Arrimadas y que se incorporara el diputado de Vox Ignacio Garriga.

Pablo Planas
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Sería bueno que se quedara Cayetana, que no se fuera Arrimadas y que se incorporara el diputado de Vox Ignacio Garriga.
Cayetana Álvarez de Toledo | David Alonso Rincón

El constitucionalismo no pasa por su mejor momento en Cataluña. Ciudadanos se mantiene en diputados, cinco, en relación a las últimas generales, pero cae de los 1.109.732 votos de las autonómicas del golpe de Estado a 477.096 en las generales del pasado domingo. Esto es que la primera fuerza política catalana del 21 de diciembre de 2017 es ahora la quinta, por detrás de ERC, el PSC, los podemitas y los puigdemontistas. El PP gana votos en relación a los últimos comicios en Cataluña (de 185.670 a 200.209), pero pasa de seis a una diputada en el Congreso, catástrofe sin paliativos. La buena noticia es que Vox ha conseguido 148.481 votos y un diputado y que la facción de la CUP Front Republicà, 113.008 votos, no entra en el Hemiciclo.

En el plano general, la nefasta Colau y el soberanismo podemita también experimentan un severo retroceso. En las generales de 2016 fueron la primera fuerza política, con 848.526 votos y doce diputados. En las últimas son terceros, con 614.738 y siete. Repuntan en relación al 21-D, cuando obtuvieron 326.360 votos, pero la alcaldía de Barcelona estaría perdida en favor de ERC, el triunfador de estos comicios con 1.015.355 votos y quince diputados. Tan o más espectacular es el subidón del PSC de los indultos y el pacto de Pedralbes, con 958.343 papeletas, pero tres diputados menos que ERC. Venía de 558.033 y siete escaños en 2016.

El partido personal de Puigdemont pierde un diputado, de ocho a siete, a pesar de tener más votos en relación a las últimas generales, 497.638 frente a 481.839. Muy lejos, no obstante, de los 948.233 sufragios que le dieron la segunda plaza tras Ciudadanos en diciembre del 17.

A grandes rasgos, el separatismo puro y duro retrocede y el constitucionalismo, también. La tierra de nadie es pasto del PSC y de los podemitas. Se atribuye el efecto a un trasvase de votos convergentes y de Ciudadanos a los socialistas, cuya propuesta frente al golpe es mirar para otro lado, dejar hacer y sostener la ficción de que el Estado está presente en Cataluña, cuando las candidatas del constitucionalismo no pueden votar sin que un idiota se les encare.

Los resultados del 28 de abril en la república de los idiotas son que la presidente de una mesa niega la mano a Inés Arrimadas y que una pareja de independentistas niegan la libre deambulación de Cayetana Álvarez de Toledo, por no hablar del candidato de Vox en Barcelona, Ignacio Garriga, desaparecido en combate. Con todo, la suma de ERC y Junts per Catalunya el último domingo es de 1.512.993 votantes, 371.101 menos que a finales de 2017. En Cataluña hay partido. Sería bueno que se quedara Cayetana, que no se fuera Arrimadas y que se incorporara el diputado de Vox Ignacio Garriga.

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