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Las mentiras de Carmena sobre su patrimonio, al descubierto

Carmena mintió. Mintió con saña. Mintió en la sede de máxima representación del Ayuntamiento de Madrid, su Pleno.

Percival Manglano
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La 'realidad virtual' de Carmena | EFE

Los misterios que rodean al patrimonio de Manuela Carmena son varios (y el lector interesado en conocerlos en detalle podrá descubrirlos aquí). Pero quizá el mayor de todos se refiera a la compra de un tercio del chalé de Cristina Almeida contiguo al suyo realizado en 2003-2004. Se acaban de publicar unos certificados bancarios relativos a dicha compra que demuestran que la alcaldesa de Madrid mintió sobre dicha operación. Esto es gravísimo.

Pero vayamos por partes. Recordemos primero los detalles de la compra. En efecto, en 2003 Carmena acordó comprar un tercio del chalé de su íntima amiga Almeida, colindante al suyo. El precio de la operación fue de 180.000 euros. Este dinero fue pagado en tres desembolsos de 60.000 euros cada uno a lo largo de 2003 y 2004. El primer pago se hizo a través de una transferencia en julio de 2003. Lo sospechoso vino a continuación. Carmena pagó los 120.000 euros restantes en metálico, mediante ingresos bancarios, en noviembre de 2003 y marzo de 2004.

Las versiones sobre cómo se produjo este pago en metálico han variado a lo largo del tiempo. Inicialmente la portavoz municipal, Rita Maestre –fiel a su apodo de la Trolera, dijo que el pago se hizo retirando el dinero de una cuenta e ingresándolo en otra. Es decir, que Carmena sacó, en dos ocasiones, 60.000 euros de una cuenta suya, los metió en un bolso y los ingresó en la cuenta de Almeida. Suena francamente improbable.

Pero la alcaldesa cambió luego de versión. En su comparecencia ante el Pleno del Ayuntamiento a petición del Partido Popular en diciembre del año pasado, Carmena aseguró que pagó los 120.000 euros mediante "talones al portador". Carmena diferenció entonces el pago en efectivo (que incluye el pago con cheque) del pago en metálico (que sólo es contante y sonante) para acogerse a la primera opción.

El problema es que la escritura de la compraventa le desmentía. La escritura –hecha, extrañamente, en 2009, más de 5 años después de la compraventa– revela que los dos pagos de 60.000 euros se hicieron en "metálico" y en "efectivo metálico". Es decir, que Carmena quiso desmentir al notario responsable de la escritura para asegurar que pagó en cheque lo que la escritura atestigua pagó en dinero.

Ahora la noticia es la publicación de dos certificados bancarios del BBVA emitidos en 2008 que desmienten, de nuevo, a la alcaldesa de Madrid. Para escriturar la compraventa, Carmena acudió en 2008 al banco a fin de que éste certificase cómo realizó los pagos. Los certificados que el BBVA le entregó entonces son los que acaban de salir a la luz. Uno de ellos define el pago de 60.000 euros de noviembre de 2003 como "c. op. 1117, ingreso efectivo".

¿Qué quiere decir esto? Bueno, pues "c. op. 1117" era la clave de operaciones que usaba el BBVA en aquellas fechas para referirse a los ingresos en metálico. En metálico, sí, no con talones.

Este certificado es la pistola humeante que demuestra la mentira de la alcaldesa. En su comparecencia de diciembre de 2015, Carmena afirmó que pagó con talones. Ahora resulta que el certificado bancario acredita que pagó en metálico.

Más aún, el certificado demuestra la voluntad alevosa de Carmena de engañar a los madrileños. Esto es así porque durante su comparecencia de diciembre se refirió a la clave c. op. 1117 como un "centro de operaciones" (un lugar físico), cuando en realidad es una clave de operaciones (un modo de pago). Carmena se refirió entonces a este certificado bancario como si los oyentes lo tuviésemos presente. Lo cierto es que no sabíamos de qué nos estaba hablando. Cuando luego pedí que se me entregase la documentación a la que se había referido en su comparecencia, el Gobierno municipal me la denegó. Sólo ahora he entendido por qué. La documentación probaba las mentiras de Carmena.

El otro certificado bancario que ha visto la luz se refiere al segundo pago de 60.000 euros, que, según el banco, se acredita a través de un "texto de Manuela Carmena". Esto se refiere al hecho de que Carmena apuntó en la matriz de una chequera un pago de 60.000 euros, pero en modo alguno acreditó la existencia del cheque en sí. A la vista de que la única prueba de pago que daba Carmena era la matriz de una chequera, el banco –con el que Carmena tenía viejas afinidades– se curó en salud y puso sólo este "texto de…", sin clave de operaciones que lo respaldase.

En resumen, Carmena mintió. Mintió con saña. Mintió en la sede de máxima representación del Ayuntamiento de Madrid, su Pleno. Mintió, pues, a todos los madrileños. Y no resulta difícil imaginar por qué. Mintió para no tener que justificar de dónde había sacado los 120.000 euros en metálico con los que pagó el tercio del chalé de Cristina Almeida. Carmena ejercía entonces de juez. Su sueldo neto era de unos 50.000 euros anuales. Es francamente improbable que tuviese tanto dinero en metálico a su disposición. La mentira de Carmena trata de encubrir una cuestión mucho más grave, como es su acumulación de tanto dinero en metálico.

Sabemos que el escándalo que casi se llevó la presidencia de Bill Clinton por delante no fue su affaire con Mónica Lewinsky, sino el hecho de que mintió al respecto. En España, por desgracia, parece que la responsabilidad política por mentir es mucho menor que en los países anglosajones. Pero no por ello vamos, desde el Grupo Popular, a dejar de denunciar las mentiras de la alcaldesa de Madrid y a exigirle que dé las explicaciones que debe a los madrileños sobre su misterioso patrimonio.

Percival Manglano, concejal del PP en el Ayuntamiento de Madrid.

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