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Percival Manglano

Objetivo: matar a Podemos

Pedro Sánchez tiene un objetivo principal a la hora de negociar un Gobierno: matar a Podemos. Los intereses de la nación española le son absolutamente secundarios.

Percival Manglano
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Percival Manglano - Objetivo: matar a Podemos
EFE

Quejarse por la desaparición del bipartidismo es un fútil ejercicio que solo lleva a la melancolía. El bipartidismo fue; el multipartidismo es. Más aún, el bipartidismo desapareció por sus propios errores. Los votantes se cansaron de un sistema en el que los pretendidos rivales en demasiadas ocasiones se repartían el poder en vez de competir por él. El bipartidismo devino en cártel. El mejor ejemplo de ello es que el Gobierno de Andalucía no salió de las garras socialistas hasta que los españoles pusieron fin al cártel bipartidista.

Dicho esto, el multipartidismo tampoco es la panacea. Uno de sus inconvenientes lo estamos descubriendo en estas fechas. Las negociaciones para formar Gobierno son tan largas y tortuosas que leer un periódico o ver un telediario se convierte en una terrible tortura china. Todo son bucles. Cada día pone en duda los avances conseguidos en el anterior. Las noticias políticas ya no son sobre lo que hacen los Gobiernos sino sobre cómo se hacen los Gobiernos.

Parte de la explicación de esta dificultad deriva del hecho de que los necesarios socios de gobierno tienen como principal objetivo político matar al otro o no ser matado. La negociación para conformar el Gobierno de la Nación es buena prueba de ello. Pedro Sánchez tiene un objetivo principal a la hora de negociar un Gobierno: matar a Podemos. Los intereses de la nación española le son absolutamente secundarios. Su principal interés es el partidista, el cual es principalmente personal.

Podemos estuvo cerca de matar al PSOE. En los años 2015-2016, Pablo Iglesias se veía como enterrador del partido fundado por otro Pablo Iglesias. Fueron los años en los que Iglesias echó a la cara del PSOE la cal viva y los consejos de administración de sus exministros. Pedro Sánchez no lo olvida.

Ahora, cuando las tornas han cambiado, es el PSOE el que quiere matar a Podemos. Las negociaciones para formar Gobierno van exclusivamente de ello. El cálculo que está haciendo Sánchez es qué diseño de Gobierno favorecerá el entierro de Podemos. Por contraste, negociar con los independentistas es mucho más fácil. Éstos quieren matar a la Nación española, la cual está mucha más baja en el orden de prioridades de Sánchez. Mientras no quieran matar al PSOE, siempre habrá espacio para el acuerdo.

"Ten cerca a tus amigos, pero más cerca a tus enemigos", decía Michael Corleone en El Padrino II. Algo similar estará pensando Sánchez. Un Iglesias con una cartera menor estaría cerca. La foto de Iglesias sentado en el Consejo de Ministros rodeado de los de las manos manchadas de cal viva sería impagable. Y, además, habría culminado así su proceso de aburguesamiento: chalé con piscina, familia numerosa, coche oficial y cartera ministerial.

La otra opción, deslizada por el Gobierno esta semana, sería la de elecciones en septiembre. Las encuestas dicen que serían incluso más letales para Podemos, pero esta opción fue luego desmentida. La peor opción, en todo caso, sería un Podemos haciendo oposición a un Gobierno de Sánchez desde la Izquierda. Daría a Podemos el aire de legitimidad izquierdista que tan desesperadamente necesita.

La decisión clave de Sánchez para conformar su Gobierno, en resumen, es encontrar el punto de cercanía exacto que le permita matar a Podemos.

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