Menú

EGdM, más que nunca

Sigue un cierto desconcierto en Cataluña ante la que se les viene encima, sin que se pongan de acuerdo todavía a cuántos va a afectar directamente el relevo en el poder autonómico y de qué modo a la generalidad de los catalanes, que no hay que confundir con la Generalidad catalana . Quim Monzó con su Adivina quién viene esta noche se aproxima al asunto en La Vanguardia desde un ángulo inédito. Nos habla de que los dirigentes de Esquerra hace cuatro años se referían a los del PSC como la “izquierda pija”, adjetivo del que se han olvidado en estas elecciones, tras las que han pactado con ellos. Añade también un detalle curioso, que el presidente del parlamento catalán, de Reus, incluye entre los datos relevantes de su currículo el haber sido jefe de boy-scouts y de un grupo de castellers, esos señores que hacen torres subiéndose unos encima de otros, especialidad del folclore autóctono muy emocionante, con el flabiol y el tamboril de fondo. Bien, pues estos señores, considerados folclóricos por otras tendencias de la izquierda catalana son los que tienen ahora la sartén catalana por el mango, con la izquierda, claro, y son muchos, incluso algunos directamente implicados, los que siguen sin salir de su asombro. Como si hubieran llegado a pensar que lo de Convergencia era eterno.
 
Asunto asimismo curioso son las virtudes de que empieza a aparecer revestido Carod Rovira. Unos le conceden inteligencia política, sobre todo por la astucia con que ha tenido en vilo a los negociadores convergentes, llevándoles, como luego han denunciado, a ofrecer mucho más de lo que podían esperar, yendo en contra incluso de su programa electoral, pero también por la maña indudable con que adorna su discurso para vender una mercancía que despierta desconfianzas diversas. Xavier Rius, el director de e-noticies, hace el siguiente elogio de él en un artículo que titula Catalanismo en castellano: “A pesar de las presiones de Juan José Ibarretxe, La Vanguardia, Avui, Salvador Sostres (que hoy le escribe a Carod en castellano) y hasta de un grupo de periodistas nacionalistas, ha demostrado también que tiene lo que, coloquialmente, se llama “pebrots” (literalmente pimientos y coloquialmente huevos)” O sea, que ha pactado con quien ha querido, devolviéndole a Maragall el favor que este hizo a Esquerra cuando la incluyó en el gobierno municipal de Barcelona, y optando por abrir puertas y ventanas de la Generalidad para que se renueve el aire. Cierto que con gran preocupación de los que temen que las corrientes se lleven por delante otras muchas cosas. Como anécdota, todavía no se han cerrado las negociaciones y ya postulan a Narcís Serra al frente de una gran caja de ahorrros. El Confidencial digital lo dice con gracia: Pánico en Caixa Cataluña por el pacto PSC-Esquerra: se apunta el aterrizaje de Narcís Serra. Pero este asunto promete traer pan fresco mañana y por unos cuantos días más, seguro.  
 
En esas estábamos cuando salieron los datos del EGM, esa encuesta por la que todavía se rige el universo de la publicidad en la radio, a pesar de que inspira crecientes dudas sobre su credibilidad, ya que siempre beneficia a los mismos, las empresas de Polanco. Como recordábamos el otro día, en la radio está su razón de ser, lo que sus dirigentes parecen haber entendido como que la Ser es su razón de existir. Precisamente la Cadena Ser, como siempre la más beneficiada del estudio, es la primera que se ha hecho eco de los resultados de la encuesta cocinada. Lógicamente, los da sesgados, pero hay varios datos que se pueden destacar. Primero, dentro del ciclo de ducha escocesa, agua fría a presión para todo el mundo, bajada general de la audiencia, como si dijeran, que se quejen ahora, que más adelante cuando les subamos ya se alegrarán. Lo achacan a que no ha habido acontemientos destacados como la catástrofe del Prestige o la guerra de Irak. Al parecer las elecciones nuevas en Madrid o las catalanas o han caído fuera de las encuestas o se han diluido en la inmensidad del muestreo: 23.500 entrevistas entre septiembre y noviembre, más de la mitad de ellas presenciales, o sea, realizadas, y eso es una de las cosas que más se le reprocha, a domicilio. Al parecer, aunque nunca hemos conocido a nadie que le hayan entrevistado para el EGM, el cuestionario es más largo que un día sin pan y aparte de hacerle la radiografía informativa al sujeto se le hacen muchas preguntas sobre marcas, anuncios y cosas semejantes.
 
Que la Cadena Ser es la primera radio en todo no es noticia. No tiene rival ni por el alcance de sus ondas, que se vio muy incrementada al incorporar los postes de Antena 3 que le vino en gana tras aquel atropello conocido como el antenicidio y que el Gobierno tolera que sigan en su poder a pesar de todas las sentencias y pronunciamientos favorables. Tampoco tiene competencia como detentador casi monopolístico del discurso antigubernamental y gran difusor del pensamiento único progresista, de izquierdas, multicultural, pronacionalista, etcétera, una versión más chillona y agresiva de lo que representa en la prensa escrita El País. Pues bien, según el EGM, también conocido como EgdM –GDM, gerencia de medios, es la megacompañía que gestiona la publicidad de los medios de Polanco, así como la de otros muchos, entre ellos varias televisiones autonómicas, que les han sido confiados por sus gestores– casi cinco millones de españoles –4.911.000, leve aumento sobre los datos del acumulado– escuchan cada día la cadena Ser, más de dos millones y medio de los cuales lo hacen en el horario del programa que dirige Iñaki Gabilondo, el príncipe de las ondas. La Ser, en resumen, va como un tiro.
 
Del resto, lo más destacable es la sinuosidad con que el estudio reparte rebajas, pérdidas y leves ganancias aquí y allá, aunque por encima de todo destaca el éxito arrollador de Kiss FM, más de un 20 por ciento de incremento. Ese zumbido susurrador de músicas imperceptibles, esa empresa sin personal y sin voz, ese monstruo del favor político que aspira a llevárselo caliente, contante y sonante gracias al traje a medida que un día le hicieron los directivos de la antigua Onda Cero de la Telefónica de la vacas gordas audiovisuales, con estos resultados, seguro que además se lo cree y piensa que todo lo que aspira a que le den se lo merece, se lo ha ganado a pulso.
 
Y lo más llamativo, con mucha diferencia, los datos que le inflige a la Cope y en especial a La Mañana, desde septiembre, de Federico Jiménez Losantos, a quien le rebaja un 5% la audiencia para brindarle, contra todo pronóstico y toda lógica, los peores datos en la historia del programa, con dos pebrots, por decirlo en catalán. Insuperable. El EGM ha muerto, viva el EGDM, larga vida, mientras dure, a la AIMC, la reina de las encuestas de audiencia, el sistema establecido, por más que inverosímil. Qué bien hizo Radio Nacional cuando lo abandonó.
 

En España

    Servicios

    • Oro Libertad
    • Inversión
    • Securitas