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¡Dimisión!

La señora Ada Colau sigue ahí, aferrada a su puesto de alcaldesa de Barcelona, como continúa la otra comunista, Manuel Carmena, de alcaldesa de Madrid.

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La señora Ada Colau sigue ahí, aferrada a su puesto de alcaldesa de Barcelona, como continúa la otra comunista, Manuel Carmena, de alcaldesa de Madrid.

Tras los terribles acontecimientos de terrorismo islamista en Barcelona, ambas debieran dimitir, sin ninguna vacilación. Pero son tan sinvergüenzas que no lo hacen. Ni creo que lo harán; nadie las obliga tampoco. Y los que no las obligan a irse de una vez por todas son tan o más sinvergüenzas que ellas.

El llamado a la inmigración marroquí de Manuela Carmena en un vídeo que circula por internet, así como el llamado de Ada Colau y su séquito a lo mismo, a la invasión, debiera ser sancionado de inmediato. Pero Mariano Rajoy y su gobierno se quedan tan tranquilos, como si España ya no tuviera nada que ver con Cataluña, como si Cataluña no estuviera bajo su gobierno. Que es el gobierno de todo un país y no de una tribu. Ah, pero la tribu impera, la tribu domina. Y en cualquier momento Manuela Carmena convertirá Madrid en su tribu personal. Y ella devendrá la jequesa.

Las jefas de tribu, o sea las jequesas, y sus acólitos, se atreven a defender a los terroristas, a llamar de todo a un sacerdote que no ha dicho más que la verdad, la pura verdad: que Ada Colau es responsable. Y yo añado que es tan responsable de la masacre como el imán de Ripoll. Porque si el imán les lavó el cerebro (vamos, como si los cerebros se lavaran tan fácilmente en la era de la alta tecnología, de la enseñanza para todos y de las ayudas monetarias), Ada Colau benefició con su política podemita y comunista que todo este horror ocurriera en una Cataluña a la que ya muchos nombran en las redes sociales como Qataruña o Cataluñistán.

Las responsabilidades, en lugar de aceptarlas y de dimitir, las ponen a un lado, las apartan, para responder con arrogancia y fiereza a la prensa y a cualquiera que se les enfrente. Insulta esa señora, Ada Colau, a la inteligencia de los demás, pero insulta sobre todo a las víctimas y al pueblo español, que a mi juicio no tiene que ir pidiendo perdón por ser sencillamente el pueblo español.

Para colmo esta señora no acepta que el rey Felipe VI aparezca en primera plana en las manifestaciones de repudio al terrorismo, o a lo que sea. Pero ¿quién es esta tiparraca para argüir semejantes despropósitos? ¿Por qué se lo admiten de manera tan parsimoniosa?

Sugiero a los españoles que acaben de sacarse todas estas piltrafas de la política, porque de lo contrario les acabarán con el país, y terminarán con ustedes, o sea con las libertades a las que todo ser humano tiene derecho, pero por encima de todo terminarán con sus vidas, tal como han hecho los terroristas (engordados por Ada Colau) con las de 15 personas.

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