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El padre violento de la Torres y Zapatero ahorcado en 'Público'

En su penúltima edición de este 2010 los periódicos madrileños siguen siendo la prensa del los líos: la jubilación, el tarifazo, el constitucional o los controladores se asoman a las portadas, diríase que para que nos vayamos preparando a la que se nos viene encima.

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El Mundo dedica la mayor parte de su portada a lo que denomina "los timos de la fotovoltaica el carbón", un tema que en Libertad Digital ya está más que tratado, contado y explicado, pero en el que se nos ofrece un dato con peso: cada megavatio hora se subvenciona con 450 € mientras que se vende por sólo... 64.

Además, foto para Pepiñ... digo para don José Blanco y para la última ocurrencia de una Elena Valenciano que ya no es que haya perdido el norte, sino que tampoco encuentra el sur: ahora ha emitido un comunicado para que no llamemos Pepiño al ministro de Fomento. Pues mire: Pepiño, Pepiño y Pepiño. Ale.

En El País nos gusta, por una vez, uno de los temas de wikileaks: que el jefe de la Guardia Revolucionaria le soltó un par de yoyas al mismísimo Ahmadineyad, demostrando quién manda de verdad en la teocracia iraní.

En la página siguiente Lluís Bassets nos dice, con un exceso de retórica eso sí, lo que algunos ya penamos: que los papeles de Wikileaks a quién deja con una mano delante y otra detrás no es a una diplomacia estadounidense que se muestra bien informada y bastante consecuente, sino a unos países árabes que suman prácticamente todos los defectos: tiranía, corrupción, hipocresía...

Pero lo más sorprendente en el periódico de Prisa este miércoles es el artículo de Maruja Torres, en la que nos explica una de las razones últimas de su inquina a la Iglesia: su padre le pegaba a su madre, "la embreó hasta cansarse" y el confesor le decía a la mujer que aguantase. Aunque comprendemos el dolor de la Torres, ¿debe un confesor un poco cabrón marcar tu cosmovisión para toda la vida?

Hablando de dolor, la tercera de ABC está ocupada por un interesantísimo artículo de Xavier Pericay sobre uno de los grandes dramas del S XX, la Camboya de los Jemeres Rojos. Otra prueba más, y una de las mejores, de las bondades de esa pesadilla utópica llamada comunismo, en palabras del propio autor:

(...) la maldad no tiene límites. Y que no existe peor maldad que la derivada de la aplicación de una doctrina totalitaria, en este caso el comunismo. Bajo el señuelo de una sociedad nueva, de una sociedad sin mercado, sin moneda, sin nada de cuanto el hombre ha sido capaz de atesorar como bien común a lo largo de siglos de progreso; bajo el señuelo de una sociedad así, formada por meras réplicas de un mismo patrón, lo que se acaba instaurando —lo que se instauró en Camboya hace más de tres décadas— es una verdadera tiranía, en la que el individuo pierde cualquier atisbo de dignidad y donde sólo reinan el hambre, la tortura, el miedo y la delación.

Es decir, la muerte.

Para relajarnos un poco después de recordar acontecimientos tan terribles, es buena idea que nos vayamos a las últimas páginas del rotativo de Vocento y veamos cómo se presenta la programación de fin y principio de año de la televisión del grupo, La 10, en la que el redactor nos expone con todo el entusiasmo que puede novedades como un especial Tip y Coll (que será de lo mejor por muy viejuno que sea) y peliculones como Las fieras 3, el ataque de las vampiresas.

Lo más alocado será el día uno con la emisión de El gran silencio, una película o documental, o no sabemos bien el qué, que transcurre en una cartuja en los Alpes en la que en casi tres horas de metraje no hay ni música ni diálogos ni nada. Seguro que rompe el share...

En Público vuelve el hombre del saco, es decir el ínclito Manolo Saco que afea a Rajoy su costumbre de insultar, pero para ello le llama beodo, chulo de barrio, perezoso, maleducado... amén de franquista, sin decir la palabrita pero de modo poco sutil. Hay días en los que no me explico como algunos tienen columna... aunque sea en ese periódico.

Más divertida es la columna de Ángeles Caso, que se ve que ha redactado con prisas y sin darse mucha cuenta de lo que hacía. Veamos, dice la escritora que "Ha sido penoso ver cómo a lo largo de estos meses tristes la crisis y el paro iban mordiendo cada vez a más gente. ¿Quién no tiene familiares o amigos que se han quedado en la calle y han perdido las perspectivas de futuro?".

Bien, nadie puede discutir eso... menos ella misma: "Pero lo más desolador ha sido ver cómo un Gobierno supuestamente de izquierdas se entregaba con armas y bagajes en manos de misteriosas presiones venidas de no se sabe dónde" ¿Más penosa la traición de Zapatero que ver a tu familia casi en la calle? O lo de esta mujer con la ideología es enfermizo o no está siendo sincera del todo...

Pero para sorpresa la que nos llevamos con la columna de Ekaizer en la que cuenta... ¡el ahorcamiento de Zapatero! No, no es una exclusiva sino una extraña historia que pretende ser metafórica:

(...) los mercados le colocaban a Zapatero una soga al cuello en un puente cercano a los montes de El Pardo, donde suele correr algunos fines de semana, para su ejecución. Suenan los disparos. Y he aquí que la cuerda se rompe. El presidente cae por un barranco. Logra huir y hace su recorrido habitual hasta La Moncloa. Allí le espera su esposa. Y cuando va a abrazarla, siente un golpe en la nuca. Los mercados no le han dejado escapar. Su huida ha sido un sueño segundos antes del final. Simboliza el acorralamiento inescapable de los mercados.

Si ya la izquierda mediática va ahorcando a ZP, bien que todavía en ficciones más o menos periodísticas... igual tiene razón Rajoy con lo del cambio.

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