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EN EL UMBRAL DE LA PROSA, por Eduardo Ruiz-Ocaña

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(Eduardo Ruiz-Ocaña) La obra de Francisco Umbral convierte en simple interrogación retórica la vieja pregunta de si el periodismo es un género literario, porque la respuesta es tan evidente como el hecho de que los artículos del periodista fallecido este martes en Madrid le han alzado a una de las cumbres de la prosa en español del siglo XX.

El propio Umbral, que modesta e irónicamente se consideraba "un periodista aficionado, porque yo jamás he dado una noticia", no vaciló al asegurar que "el periodismo es un género literario, sin duda, con el mismo derecho que la poesía lírica. Estados Unidos nos ha demostrado que los grandes géneros son el periodismo y el cine".

El autor se ha unido así a la estirpe de escritores que, desde Larra, han engrandecido la literatura practicando el periodismo. Y abundan los Premios Nobel, como el español Camilo José Cela, o el mexicano Octavio Paz, que escribió:"A mí me gustaría dejar unos pocos poemas con la ligereza, el magnetismo y el poder de convicción de un buen artículo de periódico".

Otro Nobel, Gabriel García Márquez, quien al ser interrogado sobre la relación entre literatura y periodismo respondió que lo ideal sería que la poesía fuera cada vez más informativa y el periodismo cada vez más poético, en Crónica de una muerte anunciada escribió una novela de estilo tan preciso y esquemático como un reportaje, mientras que sus reportajes Relato de un náufrago o Noticia de un secuestro se leen como novelas.

Al ser nombrado doctor honoris causa por la Universidad Complutense de Madrid, en diciembre de 1999, Francisco Umbral teorizó sobre la cuestión en su discurso, que se tituló precisamente Periodismo y literatura.

Con gran lucidez, Umbral supo destacar el auge del columnismo en la transición: "El columnismo se hace imprescindible al nuevo periodismo posfranquista, y todo periódico de provincias tiene su columnista –a veces varios– (...) El público tiene sus favoritos de la columna, a favor o en contra, pues se da el caso del columnista que es leído a la contra, para insultarle y reprocharle cosas".

En otra ocasión escribió que "en el artículo/columna, sí, debes sostener una opinión. Pero sólo hasta el punto y aparte. Luego puedes sostener todo lo contrario con la misma convicción y parecidos argumentos. El artículo es la heterodoxia dentro de la ortodoxia del periódico".

Conscientes de que el texto periodístico es flor de un día, muchos columnistas han recopilado después sus artículos para que no se pierdan, pero Umbral afirmó con sorna: "Yo lo he hecho con frecuencia, pero no porque me sienta obligado moralmente, sino porque es una manera de volver a cobrarlos".

Pero debajo del sarcasmo, el escritor era consciente de que poseía un don, y explicaba a quien quisiera escucharlo que el secreto para escribir una columna era el mismo que el secreto para escribir un soneto: o se tiene, o no se tiene.

Por eso definió así la columna: "Sólo el periodismo y la poesía lírica tienen la gracia y virtud de pillar el tiempo cuando pasa, de fijar el momento en su escritura (...) Lirismo más actualidad se potencian mutuamente y esa es la clave de la columna".

Hoy, que su muerte le ha convertido en noticia, podemos despedirle con estas palabras suyas: "Una buena columna vende más que el rancio destape o la muerte de un torero. Porque los columnistas, como los rockeros, de los que algo tienen, son unos viejos muchachos que nunca mueren".

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