L D (EFE)
El accidente tuvo lugar sobre las 13:38 horas, cuando la avioneta, modelo Cessna 210, del tipo IFR, con indicativo PHWVW y de color blanco, negro y dorado, se precipitó en terrenos de dicho concejo por causas que se están investigando, aunque en ese momento en la zona imperaba un fuerte viento, según informó el Gobierno de Navarra.
El piloto del aparato -un varón de entre 45 y 50 años de edad de nacionalidad holandesa y cuya identidad responde a las iniciales W. Van W.- y la mujer que le acompañaba murieron en el acto y sus restos quedaron atrapados entre el amasijo de hierros en que quedó convertida la avioneta. Un vecino de la localidad avisó de lo ocurrido al Servicio de Protección Civil-SOS Navarra, que desplazó al lugar dos patrullas de tráfico de la Policía Foral, bomberos, una ambulancia medicalizada, el equipo médico de la zona y miembros de la Unidad de Investigación y Denuncias de la Policía Foral.
La avioneta, que había sido alquilada a la compañía aérea Bilahn-BV de Clinckuenburgh (Holanda), y cuyo plan de vuelo recogía la ruta Amsterdam-Málaga-Fuenterrabía, había despegado a las 9:36 horas de la capital andaluza y tenía previsto llegar al aeropuerto guipuzcoano a las 12,41 horas. Aunque se trataba de un vuelo directo, sin necesidad de repostar, no fue hasta las 13:30 horas, minutos antes del accidente, cuando se produjo la última comunicación entre la avioneta y la torre de control de Fuenterrabía.
Fuentes de este aeropuerto indicaron que no recibieron "ninguna llamada de socorro" pero como el sonido llegaba "muy débil" se les señaló que el aparato "podía venir" y "nada más". Al cabo de unos diez minutos la torre de control donostiarra intentó establecer un nuevo contacto con la avioneta "y ya no han respondido". "No sabemos nada más, ni en ningún momento hemos recibido llamada de socorro de ningún estilo", añadieron dichas fuentes, que precisaron que en el primer contacto "como se le oía muy débil, como muy lejos, se le dijo que podía venir pero nada más y ya no volvió a llamar ni dio aviso de peligro".
La Policía Foral precisó que la avioneta -un aparato con plan de vuelo instrumental y que viaja a 20.000 pies de altura (7.000 metros)- cayó en un prado a unos cien metros del núcleo urbano de Orokieta y sus restos quedaron esparcidos en un radio de unos 200 metros a partir del punto de impacto. Vecinos de la localidad aseguraron que antes de que la avioneta se estrellase se escuchó "un fuerte ruido", que algunos calificaron de "explosión", e instantes después algunas personas dijeron haber visto cómo se desprendían piezas del aparato antes de que éste se precipitara contra el suelo.
Los cadáveres de los dos ocupantes de la avioneta quedaron atrapados entre los restos del aparato y tuvieron que ser rescatados por los servicios asistenciales antes de ser trasladados al Instituto de Medicina Legal de Pamplona, donde les será practicada la autopsia.
El piloto del aparato -un varón de entre 45 y 50 años de edad de nacionalidad holandesa y cuya identidad responde a las iniciales W. Van W.- y la mujer que le acompañaba murieron en el acto y sus restos quedaron atrapados entre el amasijo de hierros en que quedó convertida la avioneta. Un vecino de la localidad avisó de lo ocurrido al Servicio de Protección Civil-SOS Navarra, que desplazó al lugar dos patrullas de tráfico de la Policía Foral, bomberos, una ambulancia medicalizada, el equipo médico de la zona y miembros de la Unidad de Investigación y Denuncias de la Policía Foral.
La avioneta, que había sido alquilada a la compañía aérea Bilahn-BV de Clinckuenburgh (Holanda), y cuyo plan de vuelo recogía la ruta Amsterdam-Málaga-Fuenterrabía, había despegado a las 9:36 horas de la capital andaluza y tenía previsto llegar al aeropuerto guipuzcoano a las 12,41 horas. Aunque se trataba de un vuelo directo, sin necesidad de repostar, no fue hasta las 13:30 horas, minutos antes del accidente, cuando se produjo la última comunicación entre la avioneta y la torre de control de Fuenterrabía.
Fuentes de este aeropuerto indicaron que no recibieron "ninguna llamada de socorro" pero como el sonido llegaba "muy débil" se les señaló que el aparato "podía venir" y "nada más". Al cabo de unos diez minutos la torre de control donostiarra intentó establecer un nuevo contacto con la avioneta "y ya no han respondido". "No sabemos nada más, ni en ningún momento hemos recibido llamada de socorro de ningún estilo", añadieron dichas fuentes, que precisaron que en el primer contacto "como se le oía muy débil, como muy lejos, se le dijo que podía venir pero nada más y ya no volvió a llamar ni dio aviso de peligro".
La Policía Foral precisó que la avioneta -un aparato con plan de vuelo instrumental y que viaja a 20.000 pies de altura (7.000 metros)- cayó en un prado a unos cien metros del núcleo urbano de Orokieta y sus restos quedaron esparcidos en un radio de unos 200 metros a partir del punto de impacto. Vecinos de la localidad aseguraron que antes de que la avioneta se estrellase se escuchó "un fuerte ruido", que algunos calificaron de "explosión", e instantes después algunas personas dijeron haber visto cómo se desprendían piezas del aparato antes de que éste se precipitara contra el suelo.
Los cadáveres de los dos ocupantes de la avioneta quedaron atrapados entre los restos del aparato y tuvieron que ser rescatados por los servicios asistenciales antes de ser trasladados al Instituto de Medicina Legal de Pamplona, donde les será practicada la autopsia.