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Las claves del caso EGM

La Cadena COPE ha sido expulsada de las oleadas del EGM, después de que José Antonio Abellán, tras un exhaustivo estudio realizado durante seis meses en 19 ciudades españolas, con numerosos datos, denunciara la chapuza de la macroencuesta. Todo ello se produce en un entorno de ataques sistemáticos por parte de Vocento y PRISA contra varios profesionales de la cadena de radio, y en especial contra Federico Jiménez Losantos.

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(Libertad Digital)

¿En qué consistió la investigación?

El director de deportes de la Cadena COPE, José Antonio Abellán, impulsó una investigación de gran calado en 19 ciudades españolas sobre la elaboración del Estudio General de Medios (EGM), que elabora la AIMC. Abellán y su equipo dedicaron seis meses de trabajo a acumular numerosas pruebas, entre las que están grabaciones de vídeo y audio, actas ante notario, documentos y fotografías. Una investigación ordenada y exhaustiva pensada para descubrir qué trabajo hay detrás de la elaboración de las encuestas.

Para ello, varios compañeros de José Antonio Abellán se infiltraron como encuestadores del EGM. Las encuestas son muy largas, e incluyen numerosas preguntas sobre los hábitos de consumo. Hacerla completamente exigiría que los encuestados le cedieran al entrevistador no menos de una hora de su tiempo, cuando lo habitual es que ni le abra la puerta o que cuando lo hace y le explican en qué va a consistir la encuesta, se niegue cortésmente. Además muchas preguntas se refieren a algo tan íntimo como el consumo, por lo que muchos de quienes aceptan la entrevista se niegan a contestar.

¿Qué denunció José Antonio Abellán?

Su denuncia se resume en estas palabras concedidas al programa La Mañana de la COPE:  "Es una chapuza. No hemos descubierto manipulación, hemos descubierto que no se hace". Así de sencillo. Las encuestas no se hacen. La precisión centesimal de los datos que ofrecen las oleadas del EGM sugieren una veracidad que no tiene base, porque los datos originales no se recaban. ¿Con qué se completan? Con la imaginación del encuestador. De nuevo José Antonio Abellán: "Se intentó hacerlo a rajatabla y descubrimos que las encuestas no se hacen con la rigurosidad que exige el sistema. Es anacrónico entrar en un domicilio y que alguien te aguante una hora ciento y pico haciendo preguntas. Es imposible. Como el encuestador tiene que cobrar la señora de servicio le contesta. Son encuestas inventadas".

Los encuestadores ya veteranos saben cómo completar las hojas de encuesta; conocen los "trucos", que les fueron explicando a los nuevos encuestadores de la COPE: podían rellenar las encuestas desde su casa si antes conseguían una serie de datos básicos de cada persona como profesión, edad, teléfono, coche... Lo demás corre a cargo de la imaginación del encuestador, de su ojo sociológico.

Los potenciales encuestados no son favorables a abrir sus puertas a un extraño para exponerle sus costumbres. Un supervisor les explicó a los periodistas que  si en las primeras seis entrevistas a las 11 de la mañana no encontraban a nadie en su casa, debían marcar algunas como negativas –es decir, que no habían aceptado hacer la entrevista– para poder buscar sustitutos y no tener que esperar a la siguiente ronda de las cuatro de la tarde. Y les dijo: "no seáis tontos. Hay que ser listos". De lo que se trata es de entregar las hojas con respuestas. Que éstas respondan a las costumbres y preferencias de los españoles pasa a un segundo plano.

Las sospechas

Las críticas al EGM vienen de muy atrás y proceden de diversos medios, excepción hecha del Grupo PRISA. Ellos no encuentran motivo de queja en cómo les trata la macroencuesta. En el caso de la COPE, las críticas parecen muy bien fundadas, ya que hay otra encuesta, el Estudio General de Audiencias (EGA), que da sistemáticamente más oyentes a la COPE y a Federico Jiménez Losantos. Hasta un millón más, nada de simples errores muestrales. A ello hay que añadir un episodio de lo más sorprendente: En diciembre de 2003, los directivos de la AIMC filtraron los resultados que iba a arrojar la oleada del EGM cuando no se habían tabulado los resultados. Es decir, que conocían los resultados de antemano mientras los estaban elaborando. O no necesitaban elaborarlos para conocerlos.

Como ejemplo de las rebajas del EGM frente a los datos del EGA, cojamos la oleada de diciembre de 2005:

COPE: 3.812.000 oyentes (Estudio General de Audiencias) / 2.316.000 (EGM)

Cadena SER: 5.236.000 oyentes (EGA) / 4.996.000 (EGM)

La Mañana de Jiménez Losantos: 2.939.000 oyentes (EGA) / 1.601.000 (EGM)

Hoy por Hoy (SER) con Carlos Francino: 3.184.000 (EGA) / 2.816.000 (EGM)

Carlos Herrera (Onda Cero): 2.000.000 (EGA) / 1.295.000 (EGM)

La Palestra de Nacho Villa: 546.000 oyentes (EGA) / 284.000 (EGM)

La Tarde con Cristina: 629.000 oyentes (EGA) / 326.000 (EGM)

La Linterna de César Vidal: 1.168.000 (EGA) / 762.000 (EGM)

Buscar vivos entre los muertos

Uno de los trabajadores de la COPE, contratado por TNS Market Research para elaborar encuestas del EGM, fue enviado al cementerio de La Almudena.  Al informar a la empresa del sitio en el que se encontraba, su superior le ordenó que comprobara si “vivía alguien” en el recinto para hacerle el cuestionario. No tuvo suerte ese día.

Primeras reacciones

La AIMC no saltó diciendo que investigaría las denuncias realizadas por José Antonio Abellán, sino que desde el comienzo reaccionó en contra de COPE, acusando a los periodistas infiltrados de intentar manipular los datos de la encuesta. La Asociación Española de Radio Comercial, AERC, formada por COPE, SER, Onda Cero y Kiss FM, sacó un comunicado, firmado por Onda Cero y SER, en el que se aprobaba "exigir a la COPE y a sus responsables empresariales una reparación inmediata y suficiente, o de lo contrario que se adopten las medidas disciplinarias oportunas". Todo ello para "que se restituya el buen nombre del EGM", sin entrar a valorar las numerosas pruebas aportadas por Abellán sobre las irregularidades en la recogida de datos. COPE mostró su "desacuerdo total", e incidió en que es el EGM a quien se debe exigir responsabilidades.

Carlos Herrera, estrella de la cadena Onda Cero, dijo tras conocer la investigación de José Antonio Abellán que es el EGM quien tenía que dar explicaciones y que si tiene que "elegir entre compañeros míos y lo que diga el EGM, voy a empezar a hacer caso a mis compañeros". La Asociación de Editores de Diarios Españoles, AEDE, reaccionó con cautela, pero advirtiendo que se reserva "plantear demandas por los posibles daños que puedan causarse si se confirmaran esas manipulaciones".

COPE, en defensa de Abellán

El mismo 10 de marzo en que la AERC sacó su comunicado, la Cadena COPE emitió el suyo en defensa de la investigación de Abellán. En el comunicado, COPE puso de manifiesto que Abellán "se ha limitado a poner encima de la mesa las presuntas irregularidades", a la luz de las cuales pidió "que se ponga en marcha de forma inmediata una auditoria sobre el sistema de medición de audiencias" del EGM. La empresa "continuará apoyando a José Antonio Abellán, que ha actuado con la máxima rectitud buscando sólo clarificar la verdad", y se reserva el derecho de acudir a los tribunales en defensa de su buen nombre y el de sus profesionales.

El propio Abellán contestó, una por una, todas las acusaciones de la AIMC sobre su investigación. Un seguimiento que revela un proceso de elaboración de encuestas completamente irregular y en el que los encuestadores se buscan la vida para cumplir oficialmente con su labor sin tenerla completada en absoluto. Lo explicaba claramente José Miguélez.

Cada vez más influyente

Con los datos del EGM, los medios no se juegan solo el prestigio. Se juegan el favor de las centrales de medios, que deciden dónde colocan la publicidad. Y el precio va en función de la audiencia calculada (ya sabemos cómo) por el EGM. Los ingresos de los medios, y con ellos su viabilidad, depende en gran parte de esta macroencuesta, que se ha revelado como una macrochapuza. El asunto es muy serio.

Lo comprobamos con los ataques sistemáticos del Gobierno y del Tripartito a la COPE. Son muchos quienes quieren destruirla, porque ha dejado de ser un medio en quiebra y a la baja, y ha pasado a tener una relevancia social enorme. Y todo gracias a la entrada de profesionales como Federico Jiménez Losantos y César Vidal, que han cosechado éxito tras éxito en las audiencias, y con ellas en la repercusión y en los ingresos. Con los ingresos, en la independencia y viabilidad de la cadena. Hay COPE para rato, lo que quiere decir que seguirá siendo la única cadena que habla del Carmelo, que se destaca en dar voz a las víctimas del terrorismo y en denunciar el proceso de demolición de la nación española a que asistimos.

Vocento

Contra la cadena están también dos grupos de comunicación: PRISA, declarado enemigo de la Iglesia y de los periodistas que han mostrado su independencia frente a los socialistas, y el Grupo Vocento, que ha fagocitado al antiguo ABC. El pasado 13 de marzo se abrían todas las hostilidades por parte del diario vasco contra la Cadena COPE: un editorial titulado Los obispos tienen un problema, decía entre otras cosas que la Iglesia "tendrá, también, que responder de sus comportamientos probablemente ilegales y afrontar el hecho incontrovertible de que su radio se haya convertido en una auténtica piedra de escándalo, tanto en términos éticos y cívicos como en los que acotan una razonable convivencia democrática".

Vocento es accionista de una emisora sin oyentes, Punto Radio, una de cuyas estrellas, Luis del Olmo, ha seguido una estrategia de ataques personales contra Federico Jiménez Losantos. Pero recientemente ha amenazado a la Conferencia Episcopal con una demanda contra la cadena y contra Jiménez Losantos por un supuesto "acto de denigración del competidor".

La expulsión

Tras haber denunciado la chapuza en la recogida de datos, la AIMC, que tuvo la oportunidad de dar las gracias al equipo de Abellán por revelar sus fallos y abrir así un proceso de reforma y mejora de las encuestas, ha optado por expulsar a la cadena COPE de sus oleadas. La AIMC acusó a los periodistas de  "alterar fraudulentamente los datos de audiencia". Una acusación falsa, pero que le ha servido de excusa para mantener la chapuza y para expulsar a la cadena de sus oleadas.

Manipulación sobre manipulación

De la descalificación a la mentira. El diario ABC ha llegado a decir que José Antonio Abellán había acusado a la AIMC de manipulación. Por el contrario, Abellán desde el primer momento se refirió a los numerosos fallos del proceso de recogida de datos y a la "chapuza". Y literalmente dijo que  "No hemos descubierto manipulación, hemos descubierto que no se hace". Pero el diario vasco está siguiendo una deriva que le aleja de sus posiciones tradicionales.

 

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