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Roures: "Se habla mucho de las víctimas de ETA, pero no del terrorismo de Fraga"

El presidente de MediaPro dice en El Mundo que todo el mundo habla del terrorismo de ETA, pero nadie del de "Fraga Iribarne o el señor Martín Villa, presidente de Sogecable". Sobre Prisa, "una secta maoísta que sigue al jefe hasta la muerte", asegura que ya "nadie da un duro por ellos".

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El presidente de MediaPro dice en El Mundo que todo el mundo habla del terrorismo de ETA, pero nadie del de "Fraga Iribarne o el señor Martín Villa, presidente de Sogecable". Sobre Prisa, "una secta maoísta que sigue al jefe hasta la muerte", asegura que ya "nadie da un duro por ellos".

(Libertad Digital) Roures, creador de un emporio que incluye La Sexta, Público, y diversas productoras de cine, publicidad y televisión, asegura en el Magazine de El Mundo que su pasado militante en la Liga Comunista Revolucionaria, que le llevó a ser detenido por apoyar y encubrir a los polis-milis de ETA en tiempos del franquismo, asegura que no es "ultraizquierdista". Subraya que lo que hacía era enfrentarse a una de las "más crueles dictaduras" en la que "se mataba a mucha gente, aunque nos hayamos olvidado".

"¿Qué país de Europa tiene 150.000 desaparecidos enterrados?. Éste. Se habla mucho de las víctimas del terrorismo de ETA, pero no de las del terrorismo de Fraga Iribarne o el señor Martín Villa, presidente de Sogecable", llega a decir en la entrevista de El Mundo.

El presidente de MediaPro también se muestra tajante cuando habla de una crisis que "demuestra que la sociedad ha sido víctima de la codicia de cuatro, y ahora esto nos va a costar a todos ser un 20 por ciento más pobres en los próximos años. Pero no porque la gente se haya vuelto loca comprando pisos, no, la vivienda es un derecho; sino porque unos cuantos han especulado con las materias primas, el petróleo y las finanzas, y esto es lo que vamos a pagar todos".


Nadie da un duro por Prisa

Roures tampoco se corta a la hora de hablar sobre Prisa, que "está en una situación tan dramática que no tiene mucha salida como negocio. No sólo tendrán que dejar de ser prepotentes, sino que deben cambiar radicalmente sus planteamientos". No obstante, cree que "sería malo para la democracia que no encontrase una solución, porque tiene instrumentos como el periódico El País que juegan un papel importante, pero nadie puede vivir de las rentas".

Igual de demoledora es su opinión personal del imperio: "A mí me parece como una secta maoísta, que sigue al jefe hasta la muerte y nada se construye sobre ella. Hace un año y medio, cuando empezó la guerra del fútbol, nadie daba un duro por nosotros y ahora, nadie lo da por ellos en su camino hacia la ruina".

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