LD (Agencias) Una niña de once años de Málaga ha cumplido un mes sin asistir a clases en el Colegio Ciudad de Popayán, por los "continuos acosos y agresiones" de sus compañeros. Sus padres piden que a su hija se le permita continuar con sus estudios en otro centro educativo.
En un comunicado, los padres "piden que dejen a la niña continuar su escolarización en otro centro, y la Inspección le niega esa necesidad y ese derecho". El pasado quince de febrero, el caso fue denunciado ante la Comisaría de Policía del Distrito Oeste. Los familiares aseguraron que las autoridades no han puesto el debido interés para resolver el conflicto.
Desde entonces, "la alumna permanece en su casa a la espera de que la Inspección le permita ir a otro colegio, petición que formularon los padres, ya que se niega a volver, encontrándose psicológicamente muy afectada".
La asociación Prodeni indica que en una carta a la Fiscalía de Menores remitida el diez de marzo, transcribe palabras de la alumna: "ya no puedo más, lo estoy pasando muy mal al ver que nadie me ayuda, antes de pensar en volver a ese colegio prefiero matarme". La misiva indica que de la mente de la menor "no se pueden borrar las humillantes escenas que sufrió a manos de sus compañeros sin que nadie en el colegio les pusiera coto".
La Prodeni recuerda que "nada más entrar en quinto de primaria empezaron los ataques con insultos y amenazas que en el curso actual elevaron su tono con agresiones físicas, incluso mostrándose una navaja". Los responsables serían un "un grupo de compañeros, liderados por uno determinado, la vienen atormentando desde el curso pasado, y a pesar de que la tutora, la psicóloga y la directora lo sabían, no ha tenido más remedio que abandonar el colegio para librarse".
El siete de marzo, la Prodeni remitió un escrito al delegado provincial de Educación, José Nieto, pidiendo que se le concediese el traslado solicitado, "apuntando que no entendíamos la negativa de la Inspección, pues ya era suficiente motivo el síndrome emocional que la alumna manifestaba rechazando frontalmente volver al centro". La solicitud fue repetida el diez de marzo advirtiendo el estado emocional de la menor a la que el pediatra derivó al psicólogo.
