
La Guardia Civil ha procedido al arresto de Miguel H. C., el depredador de Llíria, tras la aparición de una novena víctima y el presunto incumplimiento de las medidas de alejamiento y control que pesaban sobre él desde su puesta en libertad en 2024. El operativo se llevó a cabo este jueves en las proximidades de la vivienda de su esposa, quien también se encuentra bajo el foco judicial tras un revuelto episodio familiar.
Un historial de abusos de más de 50 años
El historial delictivo del detenido es uno de los más extensos que se recuerdan en la Comunidad Valenciana, abarcando medio siglo de agresiones sexuales. Muchas de estas acciones fueron cometidas cuando tanto él como sus víctimas eran menores. Entre las personas agredidas se encuentran la hija de su propia pareja, su cuñada, su hermana y varios niños de su entorno cercano: destaca el caso de una de sus nietas, que sufrió los ataques del detenido cuando solo contaba con cuatro años de edad.
El caso salió a la luz de forma accidental cuando la hija de su pareja decidió romper el silencio para proteger a su propio hijo. A partir de ese momento, el goteo de testimonios fue incesante, revelando un patrón de conducta depredadora que el propio Miguel H. C. llegó a confesar parcialmente ante los investigadores en su primer arresto.
El intento de asesinato por parte de su mujer
La situación familiar del detenido dio un giro dramático el pasado mes de febrero. Su esposa fue arrestada por la Guardia Civil tras intentar acabar con la vida de Miguel suministrándole una sobredosis de pastillas mezcladas en el desayuno. Según el relato de la propia mujer a los agentes, el móvil del intento de asesinato fue el descubrimiento de un nuevo y atroz abuso: el cometido contra un niño al que la pareja había acogido en su casa y al que consideraban su propio nieto.
Intenta asesinar a su marido con una sobredosis de tranquilizantes en Palmahttps://t.co/zYb8UWupUq
— Libertad Digital (@libertaddigital) February 20, 2026
Tras aquel episodio de intoxicación, por el que el hombre tuvo que ser ingresado de urgencia en el Hospital de Llíria, la vigilancia sobre el sospechoso se intensificó. La investigación ha continuado hasta este jueves: la Guardia Civil ha procedido a su nuevo traslado a dependencias policiales al confirmarse que el depredador seguía siendo una amenaza activa y que había ignorado las restricciones impuestas por el juzgado de instrucción.

