
La Guardia Civil de Palencia ha investigado a una persona como supuesta autora de un delito de estafa y otro contra los derechos de los trabajadores, tras el hallazgo de escombros con amianto abandonados en la vía pública de una localidad de la provincia.
La investigación se inició casi por casualidad cuando aparecieron restos de obra en una localidad de la provincia palentina. En ese momento, el Servicio de Protección de la Naturaleza, SEPRONA, tomó muestras que confirmaron la presencia entre esos residuos de una gran cantidad de amianto, material altamente peligroso.
Los residuos procedían de una obra gestionada por una empresa que decía contar con autorización, algo que finalmente se ha comprobado que no era cierto. Y para más inri, los trabajadores que manipulaban esos residuos desconocían que se trataba de amianto, lo que ha puesto en riesgo su salud.
El responsable de la empresa está siendo investigado por estos hechos, que incluyen además de la gestión irregular de residuos peligrosos, la posible estafa a sus propios empleados. La Guardia Civil recuerda que cualquier trabajo relacionado con la manipulación de amianto tiene que ser realizado por empresas autorizadas.
¿Qué es el amianto?
El amianto (también conocido como asbesto) es un tema serio que combina geología, construcción y salud pública. Aunque durante décadas fue el "material estrella" de la industria, hoy es uno de los mayores riesgos ambientales conocidos. Es un material peligroso porque al ser golpeado se desprenden sus fibras, se inhala y su efecto no es inmediato.
A diferencia del polvo común, estas fibras son estructuras finas, largas y extremadamente resistentes. Son tan ligeras que pueden flotar en el aire durante días, invisibles a la luz del sol. El peligro real comienza cuando alguien, de forma inadvertida, realiza una inspiración profunda. Lo peor es que el amianto no mata de forma inmediata. Se queda alojado en el tejido pulmonar o en la pleura (la fina capa que rodea los pulmones) durante 20, 30 o incluso 40 años.
Durante ese tiempo, la presencia de la fibra causa una irritación crónica. El tejido, en un intento desesperado por sanar, genera cicatrices. Es lo que llamamos asbestosis: el pulmón se vuelve rígido, pierde su elasticidad y respirar se convierte en un esfuerzo titánico, como intentar inflar un globo de cuero duro.