Encarna es una de los cientos de vecinos que aquel fatídico 22 de febrero perdieron su hogar. El próximo lunes vence el plazo que dio el ayuntamiento a las familias para instalarse en otro edificio de manera gratuita. Muchos como Óscar, decidieron hace unos meses buscar un piso de alquiler.
Fran, es presidente de la comunidad de vecinos, él ha podido ver con sus propios ojos lo que queda de su casa. Pepe y Ángela, observan el esqueleto que un día fue su hogar.
Sus esperanzas, la de todos los vecinos, están puestas ahora en la investigación judicial del suceso: saber qué ocurrió. Pero su mayor objetivo: rehabilitar el edificio que el fuego, un día como hoy, redujo a cenizas.