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La otra crisis

Cuando se acabe esta crisis, provocada por la planificación de los bancos centrales, subsistirá otra crisis mucho mas grave y terminal, provocada por los experimentos sociales iniciados en los años 60: la crisis de población. Ambas crisis confluyen en el problema recurrente de las pensiones. Las últimas payasadas del Gobierno ZP han puesto sobre el tapete otra vez el problema.

La crisis ha reducido temporalmente la proporción de población activa, pero es la baja natalidad la que provoca una bajada a largo plazo. Lo que es paradójico y carcajeante del asunto es que eso último es el resultado del esfuerzo deliberado de los planificadores sociales por aumentar dicha población activa mediante la incorporación de la mujer al mercado de trabajo. Se suponía que las amas de casa eran recursos ociosos que no hacían nada importante, excepto menudencias como producir, criar y educar a las nuevas generaciones. Los partidarios de ese cambio se aliaron con ideas como la planificación familiar, el espantajo de la superpoblación, la realización personal en el trabajo y la liberación de la mujer del yugo masculino.

Las mujeres se han estado "realizando" mediante el trabajo durante toda la historia, excepto las ricas. En Occidente, quizá durante las épocas opulentas del siglo XX, la gran mayoría preferían ser "explotadas bajo el yugo masculino" quedándose en casa con los niños... hasta los años sesenta, cuando los planificadores sociales decidieron "liberarlas" sí o sí.

Pero no han sido esas razones economicistas y esas sandeces ideológicas las que han sacado a las mujeres a trabajar ocho horas diarias. Ha sido, sobre todo, la inseguridad que ha generado la destrucción del valor contractual del matrimonio, los continuos aumentos de impuestos a las familias y la demonización del contrato a tiempo parcial. El resultado es que las mujeres no sienten que la inestabilidad de pareja y la falta de tiempo sean adecuadas para tener hijos. "Los roles están cambiando" es uno de los mantras favoritos de los planificadores sociales. Pues el rol de tener hijos se ha quedado vacante. ¿A quiénes van a adoctrinar a partir de ahora en esas progradas? ¿Al gato? Si éstos esperan que con Educación para la Ciudadanía los adolescentes inmigrantes se reconviertan en gafapastas multicultis, van dados.

Si todo sigue así, es de esperar que en el futuro nuestros hijos únicos tendrán que arreglárselas solos, sin apoyos familiares entre masas de hijos de emigrantes, mayoritariamente magrebíes, con excelentes redes informales de protección familiar. Como todos los roles y todas las costumbres, el rol de la mujer de toda la vida se reestablecerá a lo bestia, en la versión del siglo VIII de la mano del islam, que se va a quedar con todo. Ese es el horizonte al que nos llevan todos esos experimentos y revoluciones del último medio siglo.

Alberto Gómez Corona es físico y creador de varios blogs sobre evolucionismo, como La nueva Ilustración evolucionistaPsicología evolucionista y Darwinismo Conservador.

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