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ETA

El derecho a decidir

A veces el torrente de análisis sobre acontecimientos tan preñados de sentimientos encontrados como el último comunicado de ETA nos impide ver con claridad lo evidente: la tregua que se anuncia es un acto fallido que niega en su puesta en escena lo que aparenta anunciar. Ocurre como aquel que quiso negar el lenguaje hablando. ETA hace lo mismo: pretende anunciar un alto el fuego armada hasta los dientes con sus condiciones políticas de siempre. No reparan los torpes que la violencia contra las instituciones democráticas no es sólo la acción física del tiro en la nuca o el coche bomba sino también y sobre todo la pretensión de sustituir las reglas políticas democráticas, por el chantaje político de la violencia. Y confundirla, como si habitaran la misma legitimidad.

Pues bien, el comunicado no es una tregua, sólo la representación en formato de negociación entre iguales de las condiciones políticas por las que han matado. Una desfachatez que desvela la nula voluntad democrática de la banda, pues no han entendido que el abandono de la violencia es, ante todo, el abandono de las condiciones de chantaje político que la generó. Y esas las mantienen intactas, empezando por "el derecho a decidir": "La ciudadanía vasca debe tener la palabra y la decisión sobre su futuro sin ningún tipo de injerencia ni limitación [por parte del Estado]".

Es precisamente este "derecho a decidir", una vez que ha perdido toda justificación romántica la lucha armada, el nuevo formato insurreccional para recuperar apoyo social y perseguir los mismos objetivos soberanistas; es la táctica catalanista. Carod Rovira o Artur Mas niegan la legitimidad de la violencia con la misma determinación que se niegan a cumplir las sentencias constitucionales. Pasan por personas civilizadas, pero agitan los peores instintos emocionales del pueblo. Saben que explotando el egoísmo de la masa y las expectativas frustradas (concierto económico) obtienen la adhesión que nunca alcanzarían a través de la violencia. He aquí la causa de tanto despropósito y desacato. Es el nuevo escenario de la violencia futura: una kale barroka institucional que quema sentencias del Tribunal Supremo en las consejerías y en los medios de comunicación y justifica la insurrección social futura para cuando no haya otra salida por parte del Estado que el procesamiento por desacato. Entonces volverán a salir las Ferrusolas y los Puyoles de antaño a la plaza San Jaume para envolverse en la autosuficiencia soberanista que ahora están amamantando. Acción/reacción.

En su comunicado ETA aparece vencida militarmente, pero ni ha asumido su error ni psicológicamente ha dejado de ser ETA. Sin este requisito la paz no llegará al País Vasco, porque la paz es el respeto a la ley. Con el nuevo escenario insurreccional del "derecho a decidir", los nacionalistas vascos, catalanes y gallegos compartirán los mismos fines políticos que ETA. Pero pasarán por gentes decentes. Ni matarán, ni dejarán de condenar la violencia, pero no acatarán la ley y forzarán pulsos al Estado fuera de la Constitución. Exactamente lo mismo que hace ETA en su comunicado.

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