Opinión
Noticias y opinión en la red
Rosa Díez

Qué poco gallegos

Me pasa como a Horacio Vázquez Rial. No sé cuál es el "sentido más peyorativo" de "gallego". Será que una carece de complejos como los que gustan de explotar los aldeanismos que hoy siembran España de discordias necias. Que Rosa Díez calificara a Zapatero de "gallego" me pareció intranscendente. Y poco atinado en el análisis. Punto. Se me puede reprochar que no sé en qué mundo vivo. Mundo, no. Si acaso mundillo o recuncho, que en gallego es un espacio pequeño, retirado, escondido. Pues a las pocas horas, se levantaba en armas la legión de gallegos profesionales y tocaba el tam tam de la tribu ofendida con el respaldo entusiasta de los reaccionarios progres de todas partes.

Faltaba la declaración de guerra y la tenemos. El Parlamento gallego, siempre atento a trivialidades, decidió elevar la nadería de Díez a asunto solemne. A cuestión patriótica. Así, por unánime acuerdo ha producido una declaración institucional sonrojante para cualquiera que esté al corriente de cómo se las gastan aquí con los estereotipos. Sin nombrar a la potencia extranjera agresora, la acusan de albergar "prejuicios xenófobos" que entrañan "peligro para la convivencia de las personas y los pueblos". De ese modo altisonante se pronuncian, ante una fruslería, quienes nunca abren la boca ante la excitación del odio a España y a los gallegos que hablan español, que es práctica sistemática.

Ha consentido el Parlamento que en la televisión autonómica se denigre a los madrileños presentándolos como "fachas"; que se burlen de los gallegos castellanohablantes; que las instituciones promuevan obras que identifican el español con el mal; que se inocule la idea de que los "de fuera", refiriéndose al resto de España, vienen a quitarnos el pan y la sal. Nada de eso, y más, ha merecido de los diputados queja alguna. ¿Y ahora dan lecciones de tolerancia y respeto al otro? Los primeros que tienen que "abandonar el lenguaje" que fomenta los prejuicios y el rechazo están sentados allí mismo.

Me pregunto si el cierre de filas ante la ofensa de Díez responde a un cálculo político. Igual resulta que UPyD es rival más peligroso de lo que parece. De lo contrario, ¿por qué hacer el ridículo? No imagino a la Asamblea de Madrid aprobando declaraciones semejantes ante los agravios que la capital recibe de continuo. Ni se molestan. Es que son muy soberbios. O muy gallegos.

La Sra. Losada es periodista y escritora. Comentarista político de esRadio. Autora de Morfina roja (Libros Libres, 2008) Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital.

Acceda a los 8 comentarios guardadosClick aquí