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PERFIL DEL ACTOR

Una vida dedicada al cine

Manuel Alexandre reconocía hace unos años que ha hecho 312 películas y "siempre me lo he pasado bien" y añadía: "En mi profesión me ha gustado hacerlo todo muy sencillo pero muy distinto".

Libertad Digital/EFE

Desde Bienvenido Mr. Marshall a El bosque animado, la trayectoria de Alexandre se ha caracterizado por la discreción y la ductilidad, convirtiéndose en uno de los mejores "robaescenas" del cine español. Para toda una generación de españoles, se convirtió en esa presencia habitual, también en el teatro y la televisión, y más que un secundario, se convirtió en un actor imprescindible.

Sus estudios de Periodismo se vieron interrumpidos por la Guerra Civil, donde luchó en el batallón del general Miaja contra la toma de Madrid por parte del bando Nacional. Su última gran interpretación fue la encarnación de Francisco Franco para la serie de televisión 20-N.

Finalizada la Guerra Civil, dio clases de Declamación el Real Consevatorio de Madrid, compartiendo aula con actores de la altura de Fernando Fernán Gómez y Rafael Alonso. Alexandre llegó a declarar que se hizo actor por Fernando Fernán Gómez: "Lo decidí cuando vi a mi amigo recitar unos versos en la escuela de Carmen Seco. No había visto nunca a nadie antes leer así poesía. Desde entonces yo ya no recito". Fernán Gómez contó con él para títulos como Pesadilla para un rico o Fuera de Juego, y compartieron el éxito de la serie de televisión Los ladrones van a la oficina.

No obstante, quien le dio la oportunidad de aparecer por primera vez en una pantalla fue otro director esencial en su carrera: Luis García Berlanga. Con Bienvendio, Mr. Marshall hace su triunfal debut, al que siguieron clásicos como Calabuch, Los jueves, milagro y Plácido, pero también títulos más turbios del director, como Tamaño Natural o sus últimas películas: Todos a la cárcel y París-Tombuctú.

Junto a Fernán Gómez y Berlanga, José Luis Cuerda fue otra persona esencial en la dilatada carrera del actor, pues supo sacar jugo a su veteranía en los años ochenta y noventa. El realizador no dudó en incluir al actor en su catálogo surrealista de la celebrada Amanece que no es poco y su secuela no oficial, Así en el cielo como en la Tierra, así como en El bosque animado o La marrana.

También contaron con Alexandre realizadores como Juan Antonio Bardem (Calle mayor y La venganza), Manuel Picazo (Extramuros) o Mario Camús (El prado de las estrellas).
 

Manuel Alexandre afirmaba que "en España no se puede elegir papeles porque si no se pasaría mucha hambre". Por ello participaría en numerosas comedias de las calificadas como "españoladas" y en películas colindantes con el "destape", como Tocada y fuga de Lolita.

Curiosamente, después de esta deslumbrante carrera como intérprete de reparto, en los últimos años afrontó papeles protagonistas como el de El ángel de la guarda, con el que ganó el premio de interpretación en Gijón, o los romances otoñales de Primer y último amor, de Antonio Giménez-Rico, o Elsa y Fred, por la que optó al Goya al mejor actor principal.

Ya en este siglo XXI Manuel Alexandre siguió con su vertiginoso ritmo de trabajo. Títulos destacables de este período son El caballero Don Quijote, de Manuel Gutiérrez Aragón, Cabeza de perro, de Santiago Amodeo; Incautos, de Miguel Bardem, o ¿Y tú quién eres?, donde interpretó a un enfermo de Alzheimer a las órdenes de Antonio Mercero y junto a José Luis López Vázquez.

Alexandre reconocía que él siempre fue un hombre de teatro, más que de cine y televisión, pese a sus más de 300 películas. Precisamente, sobre las tablas representó títulos como Luces de Bohemia, Madre coraje y sus hijos, con la compañía de Lluís Pacual, así como ya al final de su carrera la versión teatral de Atraco a las tres.

Gracias a la televisión y a la popularidad del espacio Estudio 1, también colaboró en la difusión de grandes obras teatrales como Eloísa está debajo de un almendro, La venganza de Don Mendo o La fierecilla domada.

Alexandre fue acreedor de innumerables reconocimientos, entre ellos el Goya de Honor, la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio, que recibió de manos del presidente del Gobierno, quien le definió como "superviviente de una estirpe maravillosa de actores".

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